Hay funciones que empiezan cuando se encienden los focos. Otras, más raras, comienzan antes: en el instante en que una palabra decide cruzar el umbral de la escena. En “A la gloria con Gloria Fuertes”, de Teatro de Malta, puesta en escena en las tablas del Teatro de Rojas, no entran primero los personajes. Entran las palabras. Entran de lado, casi sin hacer ruido, con esa aparente modestia de los versos que no necesitan levantar la voz para cambiarlo todo. Y, cuando uno quiere darse cuenta, ya están allí: respirando, jugando, empujando, corrigiendo el mundo desde la pista...