El Teatro Rialto mantiene en cartel hasta mediados de agosto Ópera & Zarzuela Dreams, producción de Álvaro Sáenz de Heredia que regresa a la cartelera madrileña tras la buena acogida de temporadas anteriores. El espectáculo combina interpretación vocal, danza y proyecciones estereoscópicas para trazar un recorrido por páginas representativas de la ópera y la zarzuela, con un formato pensado para espectadores no necesariamente familiarizados con ambos géneros.
La propuesta se articula a través de una tertulia entre varios cantantes líricos que comparten recuerdos, referencias y reflexiones vinculadas a obras del repertorio. A partir de esas intervenciones, el espectáculo alterna páginas de la ópera italiana, francesa y española con títulos representativos de la zarzuela. El formato no se limita a encadenar números musicales, cada pieza va precedida de información sobre su compositor, sus personajes o las circunstancias de su creación y el tono divulgativo convive con la música sin que el conjunto derive hacia la conferencia ilustrada.
Fernando Villar diseña una selección amplia que evita uno de los principales riesgos de este tipo de espectáculos: la simple acumulación de éxitos. Ópera y zarzuela se suceden a través de un recorrido donde conviven emoción, humor, pasión y melancolía. Amor, deseo, pérdida o celebración aparecen bajo formas distintas a lo largo de la función y acaban trazando un hilo que da coherencia al programa sin que el espectador necesite buscarlo.
La zarzuela ocupa un lugar central con títulos como La Gran Vía, Las Leandras, La Revoltosa, La del manojo de rosas o La tabernera del puerto. Romanzas y números populares como «Por la calle de Alcalá», «Caballero de Gracia» o «No puede ser» generan los momentos de mayor complicidad con el público, que responde con palmas y muestras espontáneas de entusiasmo.

La ópera aporta el contrapunto dramático. Frente al carácter festivo de buena parte de las páginas zarzuelísticas, arias como «Un bel dì vedremo», «E lucevan le stelle», «Una furtiva lagrima» o «Nessun dorma» elevan la exigencia vocal y la intensidad emocional de la función. Junto a ellas, «La habanera», «La donna è mobile» o «El brindis de La Traviata» funcionan como puntos de reconocimiento inmediato en sala.
Una selección de semejante amplitud exige intérpretes capaces de transitar con naturalidad entre estilos y exigencias vocales muy diferentes. El reparto compuesto por Juan Carlos Barona, José Darío Cano, Willingerd Giménez, Diana Rosa Cárdenas y Eduvigis Monagas, en la función en la que asistí, responde con solvencia a ese reto y mantiene un nivel homogéneo a lo largo de toda la función. Junto al brillo individual que requieren algunas de las arias más conocidas del repertorio, destacan especialmente los números corales y las páginas polifónicas, resueltas con equilibrio y una apreciable riqueza sonora. Es precisamente en esos momentos colectivos donde la propuesta alcanza algunos de sus pasajes de mayor belleza musical.
Más allá del apartado vocal, la coreografía de Javier Castillo, Poty, constituye una pieza esencial dentro del engranaje de la función. Su experiencia en espectáculos de gran formato aporta dinamismo a la escena y permite enlazar con naturalidad números de muy distinta naturaleza. La danza acompaña las interpretaciones con discreción y eficacia, sin competir nunca con ellas. El trabajo del cuerpo de baile contribuye de forma decisiva a esa sensación de fluidez que atraviesa la función. Su presencia resulta especialmente valiosa en piezas como «Va, pensiero» o «Funiculì, Funiculà», donde el movimiento escénico amplía la dimensión colectiva de la música y aporta un atractivo complemento visual.
Las proyecciones estereoscópicas son el elemento más distintivo de la puesta en escena. Las videocreaciones trascienden la función de mero fondo decorativo e interactúan con los intérpretes para transformar el espacio escénico según las necesidades de cada número. La ausencia de grandes escenografías físicas queda compensada por un dispositivo visual que multiplica las posibilidades del escenario y dota al conjunto de un marcado carácter inmersivo. El espectador puede encontrarse junto al mar aguardando el regreso del barco de Madama Butterfly o compartir el ambiente festivo del brindis de La Traviata; en ambos casos, la proyección participa activamente en la escena y termina por definir su atmósfera emocional.
A ese planteamiento visual contribuye también el vestuario diseñado por Verónica Chiong. Sus creaciones acompañan con acierto la diversidad estética del programa y permiten identificar con claridad los distintos contextos, épocas y atmósferas que atraviesan la función. La elegancia de las grandes páginas operísticas convive con el colorido y el carácter popular de la zarzuela en una propuesta coherente con el espíritu de un espectáculo que apuesta por la imagen como uno de sus principales vehículos de comunicación.
Ópera & Zarzuela Dreams no aspira a sustituir una representación convencional de ópera o zarzuela. Su propuesta transita por otro camino: el de un formato divulgativo que combina calidad interpretativa, espectáculo y recursos visuales para acercar ambos géneros a públicos muy diversos. Su regreso a la cartelera madrileña responde a una fórmula que convierte la lírica en una experiencia cercana, dinámica y accesible sin perder de vista la música como eje principal de la función.
Dirección y creación: Álvaro Sáenz de Heredia
Selección musical: Fernando Villar
Coreografía: Javier Castillo «Poty»
Reparto: Bernardino Atienza, Juan Carlos Barona, Ángel Castilla, Quintín Bueno, José Darío Cano, Guiomar Cantó, Alfonso Castro Coelo, José Manuel Delicado, Víctor Díaz Janeiro, Diana Rosa Cárdenas, Willingerd Giménez, Paola Leguizamón, Eduvigis Monagas, Pablo Rossi Rodino y Marcelo Solís.
Bailarines: Hugo Grimalt Arnal, Fanny Corral, Javier Churiaque, Fernando Martín, Lucía Ortiz y Andrea Mora.
Vestuario: Verónica Chiong







