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Año VIIINúmero 360
13 JULIO 2024

Jesús Cimarro: “Sigo apostando por un festival para todos los públicos. Arriesgo, pero de momento no me va mal”

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Jesús Cimarro, director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida
Jesús Cimarro, director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida
Esta edición número 70 del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida será la número trece en la que Jesús Cimarro está al frente de todo el engranaje que hace posible una cita cultural de las más importantes que se celebran en los meses estivales en nuestro país. Y es que el festival de Mérida no es cualquier cosa. Programar en un teatro con cincuenta metros de boca, y un aforo para más de tres mil espectadores tiene sus particularidades. Y si a esto le sumamos la escasa producción de teatro greco-romano de las compañías españolas y extranjeras nos ponen en una senda poco fructífera. Por lo tanto, hay que crear desde cero. Y para eso Cimarro ha desarrollado una potente habilidad.

Este año ha habido un aluvión de presentaciones del festival más allá de nuestras fronteras. ¿Qué se pretende con este tipo de actividades?

Todas las presentaciones son eso, dar a conocer el Festival de Mérida en otros lugares, no solo en España, sino en otros países. En esta 70 edición han sido dos los países que hemos elegido. Portugal, con la presentación en Lisboa, porque es un lugar en el que llevamos muchísimos años haciendo la presentación allí. Y en esta 70 edición hemos visto que era importante presentar el certamen clásico en la capital del teatro mundial, que es Nueva York. Hace un año yo me reuní con el Instituto Cervantes de Nueva York para estudiar la posibilidad no solo de hacer la presentación del festival allí, de la programación del festival, sino para inaugurar una exposición sobre el teatro romano de Mérida. De alguna manera lo que pretendemos es dar a conocer, no solo la promoción, sino el entorno, el espacio donde se hacen la mayor parte de las representaciones del festival. Va a haber una pequeña representación también allí de unos fragmentos de Tito Andrónico para que vean un poco una muestra de lo que es el teatro grecolatino-grecorromano que se hace en la época estival emeritense.

¿Son conscientes en Nueva York de lo que se monta durante el mes de julio y agosto en Mérida, y del entorno que abraza este festival internacional?

Bueno, cada vez que yo he presentado el festival en otros países han alucinado. Han alucinado con ese entorno, con ese espacio y con ese teatro, sobre todo cómo está reconstruido y cómo se conserva el Romano de Mérida, que creo que es lo más importante. Hay dos maneras de internacionalizar un festival, trayendo espectáculos internacionales y dando a conocer el festival en otros países. Y eso es lo que en estos momentos estamos haciendo, dar a conocer el festival en otros países. El año pasado también lo hicimos en Argentina, en Buenos Aires. Entonces, queremos que haya una muestra, no solo en los países europeos, que lo hemos mostrado en distintos países de la unión europea, sino en distintos países de América Latina y de Estados Unidos. Que se conozca, porque atrae muchísimo turismo a España, y este es uno de los enclaves que pueden visitar. No solo es turismo a secas, sino turismo cultural, que es en definitiva lo que se busca. Vamos muy de la mano Extremadura con el festival, como en otros festivales de otros sitios de España, que también van de la mano con el turismo y la cultura, la cultura y el turismo, que son dos fuentes de ingresos del producto interior bruto muy importantes de este país, y que generan mucho empleo a muchísima gente. Es una manera también de atraer a otro tipo de público a los festivales.

¿Qué media de edad puede tener el Festival de Mérida en estos momentos?

Pues mira, yo cuando asumí la dirección del festival, la media estaba en torno a los 60-62 años, y ahora está en torno a los 44 años. Es decir, hemos bajado casi dos décadas de edad en los espectadores. Eso es importante. Llevamos también otro tipo de propuestas que a un público más joven les está interesando. No es fácil. No es fácil interesar a un público más joven una temática tan específica como es la cultura grecolatina y grecorromana. Sí hemos intentado que en los distintos espectáculos haya gente cercana a esas generaciones que habitualmente no vienen al teatro. Hemos intentado que se acerquen por reclamos, distintos reclamos que yo creo que son positivos de cara a que venga más público y sobre todo ese público joven que no es habitual verlo en los teatros.

Imagen de una escena de ‘Metamorfosis’ (2019)

De hecho, el equipo que conforma el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es un equipo joven, con impulso, con ímpetu…

Claro, es que no podía ser de otra manera. Hay una mezcla de distintas edades porque eso enriquece los equipos. Yo aprendo mucho de la gente joven, pero también de la gente más mayor que yo, que también están, o que vienen a trabajar. Primero, es una promoción intergeneracional, segundo, es un equipo intergeneracional, es decir, que estamos de todo tipo de edades, de todo tipo de pensamientos que son enriquecedores. Yo creo mucho en el mestizaje. Es muy aburrido negro o blanco. Muy, muy aburrido. Cuanta más mezcla, mejor. Me gustan mucho las mezclas. Las mezclas pueden ser explosivas, pero mira, ahí está el riesgo. Y yo asumo ese riesgo.

Se mantiene el espacio icónico del teatro romano. Me imagino, también, que se mantiene el Teatro María Luisa como en la edición pasada. Imagino que se mantiene toda esa programación de calle que está destinada a un público más familiar. ¿Cuáles son las novedades de este año? Aunque en el Festival de Mérida las novedades son todas las producciones que se presentan en la edición.

Prácticamente el 90% de los espectáculos son estrenos porque no se han hecho nunca en el teatro romano, quitando dos producciones, el espectáculo de ópera que ya se hizo en el Teatro Real, y el espectáculo de danza de la Compañía de Blanca Li. El resto son producciones de estrenos absolutos mundiales que nunca se han hecho, que por primera vez se van a representar. Al igual que lo que se va a hacer en la programación de Agusto en Mérida, que es toda la programación que se hace en los distintos enclaves de la ciudad de Mérida, o los pasacalles y las historias de héroes y heroínas que se hace para el público familiar los domingos por la mañana. Todo esto al final es una programación nueva, como las exposiciones que hay en el Museo Nacional o en la sede del festival, las conferencias… Todo es estreno, por así decirlo, porque no se han hecho, son cosas nuevas, que es lo bueno y lo malo del festival. En el mercado no hay donde comprar. Muy poquitas cosas se pueden comprar, hay que crearlas, es decir, que hay que gestionar y crear lo que se plantea en cada edición. Eso es bueno, porque es novedoso.

¿Cuál podría ser el plato fuerte de este año?

En cada edición intentamos que haya un espectáculo que atraiga mucho. Parecía mentira, pero hemos conseguido que espectáculos estén dos semanas acogiendo un total de 30.000 personas. Una cosa inaudita que nadie pensaba que se podía hacer y se hace. Y estamos, desde hacía una serie de años, programando espectáculos para el gran público. A mí a veces me dicen que es una programación popular, pero es que estamos hablando de un teatro de 3.000 localidades. Esto no es como cuando yo me planteo programar el Teatro Bellas Artes, que tiene 438 localidades. Esto es otra cosa. El teatro romano es un teatro que tiene 50 metros de embocadura, que tiene un escenario inmenso y con un auditorio de graderío de 3.100 localidades. El que no lo entiende, es complicado hacerle entender. Yo siempre digo lo mismo, vean lo que hay. La programación es amplia, diversa y variada. Esas son las tres palabras que yo siempre utilizo. Porque es así, amplia, diversa y variada, para que todos los públicos se sientan identificados con la programación. Porque al final, cuando a mí hay espectadores que me paran por la calle y me preguntan, me dicen, bueno, a mí me interesan dos cosas. Conseguir que un espectador diga que le interesan dos propuestas, es que ya has acertado. Es que no sabes lo que puede gustar al público o no. Es muy difícil. Y el que te diga que lo sabe, miente como un cosaco. Nadie sabe lo que le gusta a la gente. La gente de repente intuye tal… Todos son intuiciones. Al final, por muchos ingredientes que pones en el cocido, hay veces que te sale bien, regular o mal. No se sabe. Intento que en la programación, en ese arco de programación que presentamos, haya para todos los gustos. Porque en definitiva es un festival para todos los públicos, para todos los gustos.

¿Qué supone para el Festival de Mérida recuperar una actriz de la talla de Victoria Abril?

La última función de teatro que ha hecho Victoria en París ha estado cuatro años en cartel. Recorriendo no solo París, sino el país, toda Francia. Es una actriz que ha hecho mucho teatro, cine y series de televisión en Francia, y aquí ha trabajado muchísimo. Tenía ganas de volver, y como me decía a mí, por la Puerta Grande. Y para ella la Puerta Grande es el Festival de Mérida. Que yo le decía “qué alegría que consideres el Festival de Mérida un lugar para volver a la escena española”. Son 45 años que no hacía teatro en España, Victoria Abril. Estamos hablando de una mujer que ha hecho muchísimas cosas. Yo ahora estoy viajando por distintos países y he mostrado el cartel de Victoria Abril y no te puedes ni imaginar la percepción que tienen de Victoria, como una actriz internacional. Una actriz con un peso que de hecho festivales internacionales ya están pidiendo el espectáculo porque les parece increíble, tienen muchas ganas de verla. Y la relación que estamos teniendo de trabajo previo son de una profesionalidad increíble, están muy bien. Yo estoy sorprendido de una manera satisfactoria, es decir, muy satisfecho de que se lo está tomando muy en serio y está trabajando de una manera muy profesional, como no podía ser de otra manera. Pero claro, como nunca he trabajado con ella no sé cómo iba a ser la relación. Pero está siendo una relación muy profesional a todos los niveles.

Jesús me asalta una duda. ¿Nunca más Nuria Espert volverá a pisar la arena del teatro romano?

A ver, Núria Espert dijo que la última función era su retirada. De hecho, se le ha ofrecido algunas cosas y ha dicho que no. A ver, como determinados actores de cierta edad que me han dicho que no por el tema del calor. No son las mejores condiciones de trabajo y las más cómodas para determinadas edades. Y yo lo entiendo. Las veces que yo le he dicho a Lola Herrera que nunca ha trabajado en el Teatro Romano de Mérida, y siempre me dice lo mismo: “No, que me muero allí con todo el calor, Jesús”.

Imagen de una escena de «Las amazonas» (2018)

Mérida se convierte en un festival multidisciplinar desde que asume la dirección del mismo. Cuénteme en esta edición qué disciplinas, no solo teatro, se van a poder ver dentro de la programación.

Pues empezamos con una ópera, la ópera Medea, que dirige Paco Azorín, y que no solo está la ópera, sino también está la orquesta de Extremadura en directo que dirige Andrés Salado. Es una coproducción que por primera vez hace el Festival de Mérida con el Teatro Real y el Festival de Abu Dhabi. Creo que hay que resaltarlo y reflejarlo porque de alguna manera el Teatro Real también tenía muchas ganas de pisar la arena del teatro romano y en esta ocasión lo hemos conseguido. Creo que es un buen levantar el telón de una manera ficticia del teatro romano con esta Medea. Y va a haber ópera, teatro, danza y música. Hay cuatro disciplinas importantes, y tenemos, evidentemente, la programación con los textos clásicos como La aparición de Menandro que nunca se ha hecho. O el nuevo espectáculo de El Brujo, Iconos, que yo quería que en esta edición estuviera El Brujo, porque es un icono, de alguna manera, también del Festival. Figuras que han estado a lo largo de muchísimos años, de los últimos 40 años, en la historia del Festival de Mérida, y quería que estuviera. También es el debut de Joaquín Reyes en La Paz, de Aristófanes. Raquel Camacho, que también es la primera vez que dirige en el Festival de Mérida. Como puedes comprobar, combinamos la gente, generaciones nuevas de directores, directoras, de dramaturgas, de dramaturgos, de actores, de actrices, que nunca han estado y que por primera vez van a estar. Más veteranos, menos veteranos, y que de alguna manera ahí cubrimos todo eso que hemos hablado de las edades, todo tipo de edades. Después viene un Coriolano que lo dirige Antonio Simón y que protagoniza Roberto Enriquez. Y luego ya viene en el mes de agosto, en las dos semanas del mes de agosto, Medusa, que dirige José María del Castillo y que protagoniza Victoria Abril, Mariola Fuentes, Adrián Lastra, Ruth Lorenzo, que también es el debut de Ruth Lorenzo, cantante porque tiene un número musical y demás. Y luego, en la recta final del mes de agosto, está Tiresias que dirige Carlota Ferrer, que también debuta en el festival,que nunca ha estado en el festival, con Anabel Alonso haciendo el protagónico de Tiresias, con Ana Fernández, con la propia Carlota Ferrer. Y cerramos con una Ifigenia que protagoniza María Garralón y Juanjo Artero. Es una de las coproducciones junto con La Aparición e Ifigenia que hacemos también con las compañías extremeñas, que es otro de los sellos de identidad del festival, que las compañías extremeñas también estén en el Teatro Romano. Y luego tenemos la promoción, las extensiones, el Teatro María Luisa. Con funciones como Barrabás, Electra, Edipo Rey, Coriolano, Lysistrata, una Lysistrata hecha por un grupo de actrices gitanas, Lysistrata Montoya se llama. El Teatro María Luisa me permite tener otro tipo de propuestas de pequeño y mediano formato que serían impensables verlos en Mérida si no estuvieran en ese espacio. Y luego están las extensiones. La comedia de los errores, Los Titanes, El Regalo de Zeus, Las Asambleístas, con Silvia Abril, en Cáparra, Medellín, Regina, Cine, Conferencia… Es que es mucha la programación para poderla resumir en tres o cuatro minutos o párrafos…

Hace unos días, entrevistando a El Brujo con ocasión de este, yo creo que merecido premio Corral de Comedias que le van a conceder a primeros de julio en el Festival de Almagro, reconocía, no sé si haciendo un repaso por su trayectoria profesional, que uno de los mayores pilares de su trayectoria profesional y personal ha sido Jesús Cimarro, entre otros muchos. ¿Qué significa para Jesús Cimarro Rafael Álvarez el Brujo?

Bueno, en primer lugar, Rafael significa que es un artista completo de los pocos que hay en este país. Aparte de amigo, que yo siempre el lado personal lo dejo ahí, es muy amigo, Rafael y yo hemos sido socios durante muchísimos años en Pentación. Él es uno de los fundadores de Pentación, junto con Gerardo Malla y José Luis Alonso de Santos. Y que creo que es el único bululú que tenemos en el país. Se ha forjado una carrera que le hace único. Tiene una conexión con el público que pocas veces he visto yo en un actor o en una actriz. Todos los premios que reciba bien merecidos sean.

Para cerrar, y no le voy a robar más tiempo. ¿Qué espera de esta edición del Festival de Mérida que arrancará en breve?

Que la gente disfrute de las noches de verano en ese teatro romano, en esos enclaves arqueológicos que tienen las extensiones del festival. En definitiva, que el público disfrute. Porque en definitiva el teatro es, aparte de concienciar, de muchísimas cosas, es el disfrute. El disfrute de corazón, de cabeza. De ir solo o acompañado al teatro a disfrutar de los clásicos con una mirada y una visión contemporánea.

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