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Año VIIINúmero 361
22 JULIO 2024

Lo mejor de Yllana: Un universo de carcajadas sin fecha de caducidad

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A veces es mejor estar callado. Si no que se le lo digan a esta compañía que, tras más de treinta años de trayectoria, ocupa un lugar privilegiado en el olimpo del humor y todo sin pronunciar palabra alguna. Si eres fan de esta compañía, pero eres indeciso o un poco vago, o si por el contrario, quieres iniciarte en el mundo del humor gestual, debes acudir antes del 30 de julio al Teatro Amaya o seguir muy de cerca su gira por España. Ahora o nunca.

¿No os ha pasado alguna vez que asistimos a una representación porque el título resulta sugerente y luego el contenido no tiene nada que ver? Pues como podrán imaginar, sin necesitad de ejercitar demasiado al cerebro, en Lo mejor de Yllana encontrarán una selección cuidadosa de los mejores sketches extraídos de sus espectáculos más icónicos, cuando ya han superado los treinta años en este oficio. Por tanto, es la mejor ocasión para disfrutar del ingenio, creatividad y talento de estos desvergonzados artistas gracias, como siempre, a la producción de Marcos Ottone. Como si no hubiera pasado el tiempo, desde el primer momento, la energía contagiosa de los actores llena el escenario y los aplausos no tardan en aparecer.

Por redundante que parezca, su seña de identidad es el excelente uso del lenguaje gestual y la expresión corporal para contar cada historia. La capacidad de Yllana para transmitir emociones y mensajes sin recurrir al lenguaje hablado es simplemente asombrosa y muestra su maestría en el arte del humor gestual. Mientras otras compañías o espectáculos se nutren de estas técnicas teatrales, ellos lo basan todo, dándole una organización, coherencia y sentido propio. Esto es posible gracias a la complicidad de Fidel Fernández, Juan Ramos, Luis Cao, Juanfran Dorado y Jony Elías (en alternancia) que, de nuevo, va más allá del trabajo en equipo. En esta ocasión, aprecié una conexión única y una sincronización milimétrica en cada gesto y movimiento. Su capacidad para anticipar y complementar las acciones del otro crea una danza teatral fluida y armoniosa, llevando la narrativa gestual a nuevas cotas de excelencia y generando una confianza mutua que les permite improvisar y adaptarse a cada situación, enriqueciendo aún más la función. Como nos tienen acostumbrados, la química no solo ocurre entre ellos, sino que se traslada al público. De una forma divertida, juguetona y en un alarde de encerrona, no nos vamos a engañar, un elegido compartirá escena con ellos, creando una sensación de cercanía y risas compartidas. No se preocupen si no son los elegidos, porque les aseguro que todos nos vamos a mojar. Y hasta aquí puedo leer.

Volviendo al contenido, la selección de los números es acertada, oportuna y va desde los clásicos hasta las más ingeniosas parodias. La inclusión de «666», vuelve a poner en escena el debate los límites de la corrección política y moral y es el mejor ejemplo del uso del humor y la sátira para generar un debate profundo sobre temas sociales y éticos. En este ejercicio de reflexión, otro de los pilares de Yllana es la visión multicultural que les ha permitido una fórmula única y universal que desata carcajadas tanto en España como en lugares tan distantes como Tokio. Su capacidad para adaptarse y comprender distintas culturas, despojándose de prejuicios y cerrando la brecha de las diferencias, es el resultado de su apertura al mundo, su curiosidad y su incesante deseo de seguir aprendiendo. Paspport, por ejemplo, es la mejor obra para profundizar en esta idea.

El ritmo de la representación es trepidante y un fundido a negro marca el final de un número y el principio de otro. Resulta complicado destacar uno por encima de otro, porque todos son sensacionales, alocados y sorprendentes. Desde el número de natación con el contoneo de cuerpos semidesnudos, el fervor y torpeza de un torero en una ermita, unas gafas mágicas que trasladan a otra dimensión, una peculiar redada policial, la búsqueda de un nuevo planeta (una de las actuaciones más sorprendentes) o, como no podía faltar, el número de los pájaros en una cuerda. También hay hueco para un número final, para que incluso aquellos que estén fuera del recinto puedan participar, brindando un toque interactivo y mágico a la función y que, como comprenderán no voy a desvelar. Por muy diferentes que sean sus sketches, todos guardan una narrativa coherente. Podemos entrar en mitad de la función, tómenlo en sentido figurado, que vamos a saber a quién estamos viendo. 

Además del contenido, el uso del sonido es otro elemento esencial en el teatro gestual; un mundo sonoro especial que acompaña y enriquece la acción. Este lenguaje gestual, enriquecido con el buen diseño sonoro de Iván González, trasciende el silencio y se convierte en una forma de comunicación internacional, sin fronteras idiomáticas, donde la musicalidad y el ritmo desempeñan un papel fundamental. En este sentido, sí eché en falta algún número musical. Como he destacado en críticas anteriores, además del ingenio gestual, utilizan recursos como las onomatopeyas o sonidos cómicos y exagerados, para intensificar la comicidad de cada situación y sumergirnos aún más en el mundo absurdo y divertido creado por Yllana.

La puesta en escena es un derroche de creatividad y maestría técnica. La sencillez de los elementos en el escenario se convierte en una fortaleza, ya que permite al humor gestual brillar con total claridad, sin distracciones innecesarias. La inteligente iluminación, diseñada por Miguel Ángel García Rosa, juega un papel crucial al resaltar cada gesto y movimiento, creando atmósferas únicas que potencian la comicidad de las escenas. El histriónico vestuario de Gabriela Salaverri, adaptado para cada ocasión, es una verdadera obra de arte que añade un toque de color y extravagancia a cada personaje, enriqueciendo aún más la experiencia visual. Por último, cabe destacar el sensacional uso de las imágenes en 3D, de Javier de Prado, y la videoescena de Fabio Novo, que agregan una dimensión adicional al espectáculo, fusionando lo teatral con lo audiovisual de manera magistral. Solo queda aplaudir y seguir esperando un número espectáculo. «Let’s rock! Let’s Yllana!»

 

Lo Mejor de Yllana es la mezcla definitiva de genialidad gestual, impecable puesta en escena y humor sin fronteras, en un espectáculo que cautiva al público con risas y emociones en una experiencia teatral inolvidable

 

Idea Original y Dirección Artística: Yllana

Intérpretes (en alternancia): Fidel Fernández, Juan Ramos, Luis Cao, Juanfran Dorado y Jony Elías

Diseño de Iluminación: Miguel Ángel García Rosa

Diseño de Sonido: Iván González

Diseño de Vestuario: Gabriela Salaverri

Ayudante de Vestuario: Alejandra Hernández

Realización de Vestuario: Rafael Solís Andrés Parra

Realización de escafandras: Arte y Ficción

Construcción de Atrezzo: Gonzalo Gatica

Imágenes 3D: Javier de Prado

Vídeo: Fabio Novo

Técnico; David Cubells

Diseño Gráfico y de lonas escenografía; Daniel Vilaplana

Foto: Julio Moya

Comunicación y Prensa: Rosa Arroyo, María Crespo y Alicia Suela

Producción: Mabel Caínzos, Ramón Sáez, Fran Álvarez, Isabel Sánchez

Logística en gira: Mónica González

Productor Ejecutivo: Marcos Ottone

 

 

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