El Festival Internacional de Microteatro inicia su segunda mitad con propuestas llegadas de Canarias, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid, junto a obras de Ecuador y Portugal
Hasta el 1 de noviembre, la programación reúne comedia, danza, thriller, sátira social y experimentación en el formato de 15 minutos para 15 espectadores
Hasta el 1 de noviembre, las salas de Microteatro por Dinero, en Malasaña, acogerán una programación que muestra la diversidad de lenguajes que caben en apenas quince minutos y quince metros cuadrados. Comedia, drama, danza, sátira social, thriller y experimentación conviven en esta segunda mitad de MÍNIMA, que busca ofrecer una panorámica de la vitalidad que ha alcanzado el formato más allá de Madrid y servir como punto de encuentro entre creadores de distintas procedencias.

De la burocracia a los algoritmos
La nueva programación comienza los martes y miércoles 20, 21, 27 y 28 de octubre con cuatro propuestas. Taquito de jamón, escrita y dirigida por María Gómez-Comino, reúne a dos hermanas después de años sin verse con motivo del entierro de su abuela; Coloving, de Alberto Fonseca y Paul Alcaide, lleva al extremo, en clave de thriller, las dificultades actuales para encontrar vivienda; Impurezas, dirigida por Chete Guzmán, enfrenta a una pareja con la influencia que los algoritmos ejercen sobre el amor; y Dilema de un tranvía, de Adam Enrique, convierte el conocido dilema moral en un experimento social en el que el público se enfrenta a la necesidad de elegir.
A partir del jueves 22 de octubre se incorporan a la sesión de tarde cuatro nuevas piezas. Desde Ecuador llega Gracias por llamar a la Seguridad Social, de Sebastián Bravo Montenegro, una comedia absurda en la que conseguir una cita administrativa se convierte en una carrera entre burocracia, dolor y corrupción. Canarias estará representada por Última llamada, de Pepa de los Mares, una propuesta de danza y música en directo que parte de un test de embarazo y de una pregunta: ¿se puede detener el tiempo? Desde Portugal, Eduardo Ibrain presenta Manual para no perder el acento, una pieza de danza en torno a un actor brasileño que intenta escribir un manual imposible para desaparecer sin perder su acento. También La hija, procedente de la Comunidad Valencia, dirigida por Sergio Villanueva.
La sesión golfa suma además La pirámide de la Faraona, escrita y dirigida por Julián Salguero, una comedia musical que transforma una visita a una pirámide en una sucesión de situaciones disparatadas, y No soy un robot, de Francesca Pellizzola, sátira social protagonizada por una teleoperadora que plantea cuánto de máquinas hay ya en nosotros.
El festival mantiene también durante este tramo algunas piezas procedentes de su primer ciclo argentino: Drágcula, de Nicolás Terzagui, continuará en la sesión de tarde, mientras que Latente, de Liza Carrillo, permanecerá en la sesión golfa, prolongando así el diálogo entre la escena argentina y las nuevas propuestas españolas e internacionales.

Un mapa del microteatro actual
Esta segunda mitad de MÍNIMA dibuja así un mapa de la creación contemporánea en formato breve. El festival reúne voces procedentes de diferentes territorios y generaciones y muestra cómo el microteatro ha desarrollado escenas con personalidad propia fuera de Madrid, sin perder la cercanía entre intérpretes y espectadores que constituye una de sus señas de identidad. El ciclo pretende precisamente visibilizar ese talento y poner en valor la pluralidad de voces que conforman actualmente el panorama del microteatro.
MÍNIMA se celebra hasta el 1 de noviembre en Microteatro por Dinero, en la calle Loreto y Chicote, 9. El festival, impulsado por la sala madrileña que creó el formato en 2009, reúne en su primera edición internacional obras concebidas para 15 espectadores, con una duración de 15 minutos y representadas en espacios de 15 metros cuadrados.
La cita coincide además con un año especialmente significativo para el género: en 2026 el término «microteatro» se ha incorporado al Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, un reconocimiento a la consolidación de un formato nacido en Madrid y extendido posteriormente por España y numerosos países.







