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Año IXNúmero 479
19 OCTUBRE 2026

Ruth Rubio: «Hay que confiar en el poder transformador de las ficciones»

Ruth Rubio
Ruth Rubio
La dramaturga presenta Solarpunk en el ciclo de lecturas dramatizadas de la Sala Berlanga, una obra que aborda la crisis climática, la privatización de los recursos naturales y las desigualdades sociales a través de una distopía inspirada en hechos reales.

La dramaturga Ruth Rubio llega a la Sala Berlanga de Madrid con Solarpunk, una obra que utiliza la ciencia ficción para cuestionar las contradicciones del presente. El texto, nacido en el laboratorio En Blanco: Verde de Cuarta Pared y reconocido con el Premio Jardiel Poncela de la Fundación SGAE, plantea una España que, tras una crisis económica, decide capitalizar la luz solar. La instalación masiva de placas fotovoltaicas y la privatización de este recurso terminan ocultando el cielo y sumiendo al país en la oscuridad.

La lectura dramatizada tendrá lugar el 3 de noviembre a las 19.30 horas y contará con el mismo equipo artístico que estrenó el montaje en Cuarta Pared. En conversación con Masescena, Rubio reflexiona sobre la escritura teatral, las dificultades profesionales del sector y la capacidad de la cultura para impulsar cambios sociales.

Una distopía con raíces en la realidad

Solarpunk nació de una iniciativa de Cuarta Pared que reunió durante un mes a científicos especializados en la crisis climática y a dramaturgos. Javier Yagüe y Jorge Guillén Rodríguez impulsaron el proyecto al detectar la escasez de textos teatrales dedicados a esta problemática.

La experiencia permitió descubrir puntos en común entre ambas disciplinas. Como recuerda Rubio, tanto científicos como dramaturgos intentan anticiparse a los cambios sociales y llamar a la acción a través de la empatía.

El resultado es una historia coral protagonizada por personajes cuyas vidas transcurren en un futuro inquietantemente próximo. Entre ellos hay una escritora de ciencia ficción que participa en un grupo dedicado a diseñar conflictos militares futuros, un teleoperador sometido a condiciones laborales abusivas, una ministra de Defensa tránsfuga y una youtuber que termina convirtiéndose en ecoterrorista.

Aunque la premisa parece propia de una distopía, la dramaturga subraya que las situaciones están basadas en hechos reales. Como ejemplo, recuerda el llamado impuesto al sol impulsado en España en 2015 durante el mandato del ministro José Manuel Soria.

«Lo que más nos divierte de las funciones es jugar con esa tensión del presente, que ya no sea ficción especulativa, sino que estamos haciendo costumbrismo», explica Rubio. Su intención es que el espectador reconozca en el escenario problemas relacionados con el poder, la energía, el trabajo y la crisis ecológica.

La lectura dramatizada como oportunidad

Tras su estreno en Cuarta Pared, Solarpunk llega a la Sala Berlanga en un formato que la autora considera lleno de posibilidades. La presencia del mismo equipo artístico permitirá conservar buena parte de la esencia del montaje original.

Para Rubio, las lecturas dramatizadas son una herramienta fundamental para probar los textos antes de su puesta en escena. Lejos de considerarlas una representación incompleta, destaca que permiten al público imaginar parte del montaje y participar en la construcción de la experiencia teatral.

También reivindica el valor de los ciclos dedicados a la dramaturgia contemporánea, que ofrecen visibilidad tanto a quienes comienzan su carrera como a autores con una larga trayectoria. Junto a iniciativas como la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante, la Sala Berlanga constituye, a su juicio, un espacio necesario para escuchar las obras que se escriben en la actualidad.

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Ensayo de ‘Los Ignífugos’

«No se puede vivir solo de la dramaturgia«

Las dificultades para vivir exclusivamente de la escritura teatral siguen siendo una de las principales preocupaciones de Rubio. La dramaturga considera que no se trata de una cuestión de esfuerzo individual, sino de un problema estructural que afecta al conjunto del sector cultural.

«La cultura es un bien de primera necesidad y se debería invertir mucho más desde lo público», afirma. A su entender, las buenas ideas no pueden desarrollarse sin voluntad política y sin presupuestos que permitan llevarlas a la práctica.

La sostenibilidad de la dramaturgia requiere, por tanto, mejores condiciones profesionales y mayores oportunidades para producir, distribuir y representar los textos. Una realidad que también condiciona el futuro de Solarpunk.

La obra reúne a cuatro intérpretes en escena, además de Rubio. En total, siete personas viajan con el espectáculo, una dimensión que dificulta su contratación en determinados circuitos. La autora agradece a Cuarta Pared la libertad creativa que le permitió escribir una obra con estas características, aunque reconoce que su producción resulta más compleja.

Su deseo es que el montaje continúe girando, pueda incorporarse a una red de teatros y llegue también a institutos y escuelas de arte dramático. La respuesta del público, que con frecuencia prolonga las conversaciones después de las funciones, refuerza su esperanza de que el texto encuentre nuevos espacios.

Recuperar el tiempo para pensar

Otro de los temas que atraviesan Solarpunk es la falta de tiempo en la sociedad contemporánea. Rubio considera que el consumo acelerado de información no puede entenderse únicamente como una pérdida individual de interés por las palabras, sino también como consecuencia de un modelo de vida que reduce el espacio para los cuidados, la reflexión y la construcción de comunidad.

En la obra se repite una idea que conecta la organización de la vida cotidiana con la transición ecológica: «Hasta que no tengamos tiempo para cocinar, no será posible una transición ecológica». La dramaturga establece un paralelismo con la lectura y el pensamiento: necesitamos tiempo para comprender, cuestionar y profundizar.

Frente a la inmediatez, defiende la importancia de proteger la palabra y recuperar espacios en los que sea posible detenerse a pensar. La buena acogida de Solarpunk confirma, además, que el teatro puede despertar preguntas y estimular el intercambio de ideas.

«La escritura teatral es una gran habitación en la que entramos todas«

Ruth Rubio pide a quienes escriben teatro que no caigan en la autocomplacencia y que sigan confiando en la capacidad transformadora de sus obras. Para ella, las ficciones permiten cuestionar lo establecido e imaginar otras maneras de vivir.

Esta visión se refleja también en su concepción de la autoría. Frente a la necesidad de construir una voz individual diferenciada, propone entender la escritura como un espacio compartido, donde las distintas perspectivas se enriquecen mutuamente.

«Lo interesante no es ver en qué consiste nuestra voz, sino cómo es mi voz con las otras y cómo es la voz de las otras con la mía», sostiene.

Con Solarpunk, la dramaturga invita a mirar el presente desde una perspectiva crítica y a imaginar futuros diferentes. La cita del 3 de noviembre en la Sala Berlanga permitirá acercarse a una propuesta que combina conciencia ecológica, reflexión social y experimentación teatral, con la voluntad de que sus preguntas sigan resonando más allá del escenario.

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