Como he dicho, nació con el nombre de “Teatro de Verano”, y fue en el año 1915 cuando pasó a denominarse oficialmente como “Teatro Circo”, según la nota publicada en el diario “El Labriego”, el 24 de octubre de 1915, en la cual con el título “Teatro Circo”, se decía lo siguiente: “Según nos participa la empresa del coliseo de la calle Alarcos, de hoy en adelante este teatro en vez del verano que ahora se llamaba, se denominará Teatro-Circo”.

Este teatro cerró sus puertas en abril de 1921, tal y como se hacía eco el diario “El Pueblo Manchego”, en su portada del jueves 28 de abril del citado año: “El único teatro de Ciudad Real se ha cerrado, no sabemos hasta cuando, pero sí se puede conjeturar que su clausura será duradera. Realmente no es un coliseo muy apropiado ya a las exigencias de la población y exento estaba de comodidades para el público, pero no es menos cierto que era la única sala de espectáculos en el pueblo y que ahora nos hemos de ver privados de ese recreo. Porque yo soy de los que creen que no ha de contribuir, en lo más mínimo, su clausura para que inmediatamente surja la construcción de otro y si, por el contrario, era evidente, que aun abierto el Teatro Circo, si existiere otro de más confort y de mayor riqueza y variedad en el espectáculo, la gente hubiera abandonado aquél para acudir a este”.

Tras su cierre, volvió de nuevo a abrir sus puertas en 1922, con el nombre de “Teatro Cervantes”, tras las reformas que realizó su propietario el señor Cárdenas. De nuevo el diario “El Pueblo Manchego”, en su número del 21 de julio del citado año 1922 decía lo siguiente: “Bautizado con este nombre de espiritual arraigo en la Mancha, y totalmente reformado, se ha convertido el antiguo Teatro Circo de la calle Alarcos, en un amplio, sólido, elegante y confortable coliseo.
La solidez estriba en la calidad de los materiales empleados, prestando además puntos d apoyo a los palcos y bóvedas, potentes columnas y vigas de hierro. Su elegancia se observa en la ornamentación de la sala, pintada en pálidos tonos de color violeta y blanco, con caprichosas guirnaldas de escayola, que dibuja el contorno de los palcos, y un sorprendente rosetón de la misma flora artificial que ocupa casi la totalidad del techo. De la instalación de la luz, colocada con gusto y esmero se ha encargado la sucursal en Madrid de la afamada casa Alemana A. E. G.

Las localidades están distribuidas del siguiente modo: 14 palcos plateas, y 16 principales (con los antepechos y divisiones guarnecidas de terciopelo) 398 butacas de patio y 178 del piso principal; seis palcos proscenios, y una entrada general capaz para 500 entradas, 80 anfiteatro.
El nuevo teatro ofrece la ventaja que se hacía necesaria de separar por distintas puertas de entradas y salidas, el público del gallinero, de la restante localidad.
El sistema de calefacción está repartido en 16 radiadores entre el escenario, vestíbulo, galerías y patio de butacas.
El vestíbulo que es bastante espacioso obedece a la misma entonación de la sala, con lo cual queremos decir que es muy elegante.
Los W.C. están también con las debidas condiciones higiénicas.
El escenario ha adquirido también mayor amplitud.
Se instalará, además, un café en la planta baja, y probablemente en el piso principal que constituye un gran salón, el proyectado Círculo Liberal.
La fachada constará de seis puertas, y no desdecirá de la suntuosidad del interior.
Provisionalmente se inaugurará el teatro en la próxima feria, reservándose su inauguración oficial para fines de septiembre, en que estará ya concluida la fachada, y atendida la ornamentación, en todos sus detalles.

Hemos visto también el boceto de la embocadura y el telón, obra del ilustre artista D. Ángel Andrade que constituye un alarde de buen gusto y maestría. Un gran escudo de Ciudad Real campea en el centro del telón sobre el fondo gris perla del cortinaje.
En suma, el teatro constituye una hermosa obra arquitectónica que honra a su autor, D. Telmo Sánchez, que dirige personalmente su construcción.
Ya saben nuestros lectores que actuará en los días de feria, la aplaudida compañía de opereta Barreto Ballester; y por hoy nos reservamos los planes que se propone desarrollar durante la temporada de invierno el empresario del Teatro Cervantes, D. Manuel Sánchez Gijón, todos artísticos e interesantes.
Felicitémonos de tener al fin un buen teatro en Ciudad Real.”
Con diferentes reformas el Teatro Cervantes permaneció abierto hasta 1973, cuando fue adquirido por “Construcciones Gasset”, demolido y en su solar se levantó el actual bloque de pisos.







