Madre Mía aborda el amor, la paternidad y los vínculos en un mundo marcado por la incertidumbre y el conflicto, mientras que Go Figure explora la diversidad funcional a través del encuentro entre dos cuerpos que construyen un lenguaje de movimiento común
Aunque parten de realidades distintas, las dos piezas comparten una investigación sobre el contacto, el apoyo mutuo y la posibilidad de construir relaciones sin renunciar a la propia singularidad. En ellas, el movimiento se convierte en una forma de explorar cómo los cuerpos se relacionan, se adaptan y encuentran maneras de convivir.
Madre Mía, una celebración de la humanidad compartida
Un refugio y una fiesta, el miedo y la celebración, la amenaza y la rutina conviven en Madre Mía, una creación nacida de un presente en el que realidades cada vez más distantes parecen haber dejado de entenderse. A partir de su experiencia entre Israel y España, el creador aborda cómo la guerra y la polarización transforman nuestra manera de mirar al otro y de relacionarnos, y plantea la necesidad de seguir construyendo vínculos en un contexto que empuja a la separación.
La pieza entrelaza tres relaciones en torno al amor, la diversidad y la paternidad, en una búsqueda de cuidado, pertenencia y sentido. Frente a un mundo que parece haber perdido sus certezas, la obra reivindica la posibilidad de sostener lo que nos une sin ignorar aquello que nos separa.
Para construirla, Fridman recurre a INA (Improvisación, Necesidad y Arquitectura), el lenguaje de movimiento que desarrolla desde hace más de quince años y que investiga cómo dos cuerpos pueden construir una estructura común. A través del contacto, la negociación y el apoyo, los intérpretes exploran tanto la fragilidad de los vínculos como su capacidad para sostenernos.
La obra reúne en escena a Dikla Rejensky, Noam Ben Israel, Itamar Ehrlich, Itamar Shanav, Sharon Fridman y Naya Meizlish Fridman, con música de Idan Shimoni y Ofer Smilansky.

Go Figure, un lenguaje compartido desde la diferencia
En Go Figure, Sharon Fridman dirige su mirada hacia la diversidad funcional a través de un dúo interpretado por Shmuel Dvir Cohen y Tomer Navot. La pieza parte del encuentro entre dos cuerpos con formas distintas de moverse: uno desarrolla una gramática propia y el otro busca ampliar ese lenguaje para descubrir juntos nuevas posibilidades de movimiento.
Dirigida y coreografiada por Fridman, la obra propone un acercamiento a la diferencia que no busca corregirla ni disolverla, sino reconocerla como punto de partida para construir una relación. El equilibrio surge de la escucha, la entrega y el apoyo mutuo, en un proceso en el que ambos intérpretes mantienen su singularidad mientras exploran la posibilidad de estar juntos.
La compañía define Go Figure como “un acto de amor y de atención a una funcionalidad diversa”. Una propuesta que convierte el movimiento compartido en una forma de encuentro y plantea otras maneras de entender el cuerpo, la autonomía y la relación con el otro.







