El actor, dramaturgo y director vuelve a la Sala Tirso de Molina con todas las localidades agotadas para un espectáculo que une el Siglo de Oro y el presente en una reflexión sobre el poder, la identidad y la capacidad del arte para transformar el sufrimiento en belleza. “Aunque habla del pasado, está apelando todo el rato al presente. Felipe IV fue un gobernante desastroso, pero un magnífico gestor cultural del teatro. Vivimos un segundo Siglo de Oro de la dramaturgia, pero necesitamos más coherencia y mejores políticas culturales”...