Para un futbolista, representar a tu país a nivel nacional es lo máximo a lo que puede aspirar a nivel deportivo. Para un futbolista palestino, ponerse la camiseta blanca es algo que va mucho más allá de lo deportivo, es un gesto personal de mucho valor, es dar esperanza y dignidad a millones de personas que sufren cada día los horrores de ser una nación atacada, ocupada y exiliada...