Masescena - Reportajes

AÑO V  Número 224

07 DICIEMBRE 2021

20 años son un logro para el momento que vive el teatro y especialmente el teatro off. Una hazaña que el director de Karpas, Manuel Carcedo achaca al trabajo en equipo y a una programación con grandes autores y con teatro de calidad.

Georges Cukor, el director que tuvo a sus órdenes a Katharine Hepburn, Laurence Olivier, Dick Bogarde, Phipilippe Noiret, Audrey Hepburn, Rex Harrison, Ana Magnani, Antony Quinn, James Mason, Spencer Tracy, Ingrid Bergman… dijo en una ocasión que el mejor actor del mundo era un español con el que había trabajado en la película Viajes con mi tía, protagonizada por Maggie Smith. Se trataba de José Luis López Vázquez.

Cuando José Luis Gómez recibe el encargo de inaugurar una nueva institución, el Centro Dramático Nacional, en 1978, lo hace con una obra de uno de los autores más importantes del momento, José María Rodríguez Méndez, y encabeza su reparto con dos veteranos inolvidables de la Historia del Teatro en España: José Bódalo y Manolo Alexandre.

Desde el CDAEM (Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música) nos quieren confiar un pequeño secreto: las memorias de Nuria Espert (De aire y fuego, escritas por Marcos Ordóñez), desde hace unos años, no descansan en los anaqueles de su Biblioteca, sino en un lugar más accesible del departamento de Usuarios. La razón es que acuden a ellas a menudo, para añadir detalles a alguno de los documentos que elaboran. Se podría decir que la gran Historia del Teatro en nuestro país durante los últimos sesenta años pasa muy a menudo por Nuria Espert. (Barcelona, 1935). En las notas de Efemérides se han acercado a la trayectoria de Nuria en varios hitos de los años sesenta, como el estreno de Hamlet, en el que ella interpretaba el papel del príncipe danés, en el Teatro Griego de Barcelona en 1960; o su intervención en la primera celebración del Día Mundial del Teatro junto a figuras como Charles Chaplin, Michael Redgrave, Hans Mesmer, Vitorio Gassman y Jean Louis Barrault, en 1962; o el estreno de El deseo bajo los olmos en aquel mismo año 1962; o su María Rosa de 1964; o la recuperación de Nuestra Natacha en 1966; el tremendo éxito de Las criadas, en 1969; o el encuentro con un joven Lluís Pasqual en 1978 para poner en pie Una altra Fedra, si us plau.

Tras su entrada en la RAEJosé Luis Gómez organizó un ciclo de recitales, 'Cómicos de la Lengua', germen de este Mío Cid que se estrenó en el difícil 2020. Fue precisamente con un monólogo, hace cincuenta años, como José Luis Gómez se dio a conocer de una manera deslumbrante para el público español. Gómez, formado en Alemania y ya popular en ese país gracias a un personaje cómico, decide en ese año dar un giro a su carrera y regresa a España presentando textos de Handke y Kafka.

“Recuerdo haber leído no sé dónde que no se debe escribir sobre la propia infancia, porque las infancia de todos los hombres es la misma. Efectivamente, yo nací, como todo el mundo, en Lima. Pero no me registraron allí, sino que, como a todos los hombres, me sacaron del Perú casi de contrabando, porque la compañía en que actuaba mi madre continuaba su gira, y fui inscrito días después en Buenos Aires. Mi abuela, como las abuelas de todos los demás, tuvo que desplazarse – a sus sesenta años de costurera madrileña – a la ciudad del Plata para hacerse cargo del evento, ya que mi madre se había contratado en otra compañía trashumante, la de Antonia Plana y Emilio Díaz, y no sabía qué hacer con aquel regalo de la Providencia.”

La Compañía Nacional de Teatro Clásico ha iniciado este año una colección de libros vinculados al análisis de las perspectivas de creación y recepción de teatro del Siglo de Oro.

Esta temporada han presentado dos volúmenes:

  • La grandeza. Teatro, poesía y política en la España del Siglo de Oro, escrito por María Condor Orduña, doctora en Historia del Arte y licenciada en Filología y en Derecho.
  • El recogimiento. La ventura del yo, escrito por Gregorio Luri, maestro, licenciado en Pedagogía y doctor en Filosofía.

Se trata de dos libros editados de forma sugerente e informal que nos permiten aproximarnos a las grandes ideas que sustentan los temas y estrategias narrativas del teatro del Siglo de Oro. Dos libros breves que nos hablan de líneas de creación de la consciencia colectiva aparentemente antagónicas, pero profundamente complementarias.

Fue el día 17 de junio de 1971, hace medio siglo.

El Boletín Oficial del Estado, en su página 9784 decía: “La consideración del relevante interés general de las actividades teatrales con su evidente influencia en la formación artística, cultural y social de la comunidad nacional, hace aconsejable adoptar las medidas necesarias para asegurar la conservación de los documentos y medios creados a través de su historia y la constancia de las manifestaciones escénicas de nuestro tiempo, a fin de evitar la pérdida o dispersión de los vestigios de una labor, unos esfuerzos y unas aportaciones de los que, en muchos casos, apenas queda constancia…” así comenzaba la orden de 9 de junio por la que se creaba en la Dirección General de Cultura Popular y espectáculos un Centro Nacional de Documentación Teatral.

Fue el día 17 de junio de 1971, hace medio siglo.

El Boletín Oficial del Estado, en su página 9784 decía: “La consideración del relevante interés general de las actividades teatrales con su evidente influencia en la formación artística, cultural y social de la comunidad nacional, hace aconsejable adoptar las medidas necesarias para asegurar la conservación de los documentos y medios creados a través de su historia y la constancia de las manifestaciones escénicas de nuestro tiempo, a fin de evitar la pérdida o dispersión de los vestigios de una labor, unos esfuerzos y unas aportaciones de los que, en muchos casos, apenas queda constancia…” así comenzaba la orden de 9 de junio por la que se creaba en la Dirección General de Cultura Popular y espectáculos un Centro Nacional de Documentación Teatral.

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