Un tiro cada uno, dentro del Festival de Otoño, indaga los mecanismos que permiten que la violencia se construya y se normalice dentro de un grupo.
Y Padre nuestro, parte del ciclo de danza MoverMadrid convierte el cuerpo y la memoria de Federico García Lorca en un territorio de resistencia frente a la persecución y el silencio.
Tres miradas diferentes sobre la tensión que se produce cuando aquello que somos o aquello en lo que creemos entra en conflicto con el mundo que nos rodea.
LA CERTEZA – Serena Producciones
La certeza es un estreno absoluto de Serena Producciones, con texto y dirección de Antonio C. Guijosa, que recupera la figura de Ismene, hermana de Antígona, para situarla en el centro de la tragedia y preguntarse sobre el valor y los límites de la duda.
Una mirada al mito de Antígona desde la sombra de Ismene
Ismene, única superviviente de la familia maldita de Tebas (una familia marcada por la violencia, los enfrentamientos, el incesto y la muerte) queda relegada a un segundo plano. Frente a Antígona, personaje convertido en mito por su coraje en su decisión de enfrentarse a la ley de Creonte y enterrar a su hermano, queda a la sombra Ismene, que representa a quien dudó, no actuó a tiempo y sobrevivió. La obra parte precisamente de ese lugar aparentemente secundario para plantear una cuestión moral y existencial: ¿es la duda una forma superior de conciencia o una excusa para no actuar?
Antígona se convierte en símbolo de la resistencia y la desobediencia, arriesgando su vida en la defensa de unas convicciones frente al poder de Creonte. Ismene, en cambio, se mantiene al margen y elige la vida.
Este gesto, esta decisión de no actuar, es tan poco heroica que el propio Sófocles ni desarrolla el destino de la última superviviente de la casa de Edipo, quedando relegada al olvido. Antonio C. Guijosa le toma el relevo al dramaturgo e imagina, con La certeza, qué sucede con ella años después para retratar una personalidad: la de quien no es capaz de entregarse a ninguna convicción.
Una nueva amenaza para Tebas
Por primera vez, en el centro está Ismene: la que eligió la vida y quedó fuera del mito. La que no supo elegir a tiempo y quedó en tierra de nadie. La que no estuvo a la altura. La que no logró salvar Tebas de la catástrofe. Años después, regresa a la ciudad donde fue rebajada a decorado para la historia de otros. Antígona se convirtió en mito. Creonte, en emblema de la ley y del poder. Ambos lo perdieron todo. Ella, cuyo fracaso fue tan cierto como suyo, además fue relegada al olvido. Pero sobrevivió. Paralela a esta historia, se le aparece como una fantasmagoría otra historia que no termina de aprehender: una en la que ella muere, al pie de una fuente, esperando a su amante.
Ahora las heridas del pasado vuelven a sangrar. Tersandro, hijo de Polinices, aparece para reclamar justicia para su padre al frente de un ejército que amenaza con arrasar Tebas de nuevo.
Ismene asume la tarea de impedir esta nueva vuelta a la violencia. Conoce demasiado bien el precio de las grandes ideas y el poder de la convicción. Vio la fuerza de la fe de Antígona. Vio cómo Creonte se convertía en esclavo de sus propias leyes. Esta vez está decidida a no quedarse al margen. Esta vez no va a permitir que otros decidan por ella. Esta vez está dispuesta a comprometerse, a exponerse hasta el límite, aunque el precio resulte insoportable. Quiere recuperar una historia en la que no quede como un simple decorado.
La duda frente a la convicción
Por primera vez, Ismene se plantea actuar y asumir las consecuencias de sus decisiones. Ya no quiere que otros escriban su historia por ella ni permanecer como un personaje secundario en el relato de los demás. Su intención es impedir una nueva guerra, pero para hacerlo tendrá que enfrentarse a una cuestión mucho más profunda: qué está dispuesta a sacrificar por aquello en lo que cree.
La obra utiliza el mito de Antígona para explorar una personalidad marcada por la imposibilidad de entregarse completamente a una convicción. Ismene queda reducida a la cobardía, el miedo al poder o la obediencia, sino que representa la complejidad de una persona atrapada entre diferentes posibilidades, incapaz de encontrar una certeza absoluta desde la que actuar.
En este sentido, La certeza se pregunta por el valor y los límites de la duda. ¿Dudar significa ser más consciente de las consecuencias de nuestros actos? ¿O puede convertirse la duda en una manera de evitar la responsabilidad de decidir? ¿Cómo actuar sin certeza? ¿Cómo seguir adelante cuando ya no creemos del todo? ¿Es posible una responsabilidad no heroica? ¿Qué precio justifica una idea? ¿Toda convicción profunda termina siendo violenta? ¿Qué relatos nos contamos para seguir viviendo?
La obra lleva estas preguntas hasta su extremo al situar a Ismene ante la posibilidad de cometer un acto irreversible. No se trata únicamente de saber si conseguirá evitar una nueva guerra o si será capaz de enfrentarse a su sobrino. La cuestión fundamental es si existe alguna verdad suficientemente pura e indiscutible como para justificar que alguien se entregue por completo a ella.
Una nueva perspectiva sobre la tragedia clásica
Antonio C. Guijosa parte de uno de los grandes mitos del teatro occidental para construir una historia centrada en un personaje que tradicionalmente ha quedado en segundo plano. Esta revisión permite recuperar la figura de Ismene y utilizarla para hablar de cuestiones que trascienden el propio mito: la responsabilidad individual, la necesidad de actuar, el miedo a equivocarse, las consecuencias de nuestras decisiones y la dificultad de encontrar certezas absolutas.
Un nuevo texto de Antonio C. Guijosa
La certeza está escrita y dirigida por Antonio C. Guijosa, director y dramaturgo formado en dirección escénica en la RESAD de Madrid y ganador del Premio José Luis Alonso de la Asociación de Directores de Escena de España por Fair Play, de Antonio Rojano.
Guijosa ha dirigido más de una veintena de espectáculos, entre ellos Interior, de Maeterlinck, producido por el Centro Dramático Nacional; Espacio Disponible, de Celia Nadal y Javier Manzanera; Mármol, de Marina Carr; Contra la democracia, de Esteve Soler; y Tito Andrónico. Junto a Serena Producciones ha dirigido y producido Liturgia de un asesinato, Iphigenia en Vallecas, reconocida con el Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación en 2019, Sólo un metro de distancia, finalista en los Premios Max a Mejor Autoría Revelación en 2021, y Las Cartas de Cristián, entre otros trabajos. También ha desarrollado versiones y dramaturgias a partir de diferentes textos y lenguajes escénicos.
FECHAS: Del 29 de octubre al 14 de noviembre de 2026 | HORARIO: De jueves a sábado a las 20h30 | GÉNERO: Teatro | DURACIÓN: 85min | PRECIO: 16€
UN TIRO CADA UNO – Laura Sbdar y Consuelo Iturraspe
Un tiro cada uno, de las creadoras argentinas Consuelo Iturraspe y Laura Sbdar, es un espectáculo teatral que indaga en la violencia machista a partir de casos reales ocurridos en Argentina. La obra llega a Cuarta Pared dentro de la 44.ª edición del Festival de Otoño y propone una aproximación especialmente incómoda a la violencia machista: observar cómo se construyen estas conductas, su función en determinadas dinámicas de grupo y el papel desempeñan la complicidad, la impunidad y la construcción social de la masculinidad.
Una mirada a la violencia machista desde sus mecanismos
La obra aborda la violencia extrema ejercida contra las mujeres y, en particular, las dinámicas sociales y culturales que pueden desembocar en una agresión sexual y un feminicidio. Lejos de presentar estos hechos únicamente desde la perspectiva de sus víctimas, la propuesta centra la mirada en quienes ejercen la violencia y en los mecanismos que permiten que determinadas formas de masculinidad lleguen a normalizarla.
La obra no pretende explicar el crimen como consecuencia de un único factor, sino indagar en los mecanismos que pueden hacer posible la violencia. La amistad, la complicidad y la pertenencia al grupo aparecen así atravesadas por una lógica de poder que termina teniendo consecuencias irreversibles.
Basada en hechos reales
La historia se sitúa en Bahía Blanca, Argentina. Tres jóvenes, Ale, Nacho y P., entrenan juntos al baloncesto en un club de la ciudad. Al día siguiente tienen un partido decisivo, el último encuentro del campeonato, y esa noche invitan al club a Rocío, una adolescente que trabaja allí.
Lo que comienza como una situación aparentemente cotidiana termina convirtiéndose en una noche de violencia extrema: los tres jóvenes cometen una violación y un feminicidio. A partir de este hecho, la obra reconstruye las circunstancias que rodean el crimen y pone el foco en las relaciones entre los tres jóvenes, sus comportamientos y los mecanismos que intervienen en la construcción de una violencia compartida.
Uno de los elementos fundamentales de la propuesta es su dispositivo escénico: tres actrices interpretan a los tres jóvenes responsables de la agresión. Esta elección permite alejarse de una representación naturalista de los personajes y construir una mirada crítica sobre las conductas que representan.
Sobre las creadoras
Consuelo Iturraspe y Laura Sbdar son dramaturgas y creadoras argentinas. Ambas desarrollan una trayectoria vinculada a la escritura y la creación escénica contemporánea y fundaron en 2022 la compañía Las Rosas.
Consuelo Iturraspe es dramaturga y poeta. Entre sus trabajos destaca Cemento, una obra que aborda la despedida y el desamor y que consolidó su trayectoria como creadora y directora. Es también autora de los poemarios Acaricio Perros (2020) y En lugar de dormir (2024).
Laura Sbdar es dramaturga y creadora del Festival de Teatro en la Cárcel, iniciativa que lleva propuestas teatrales al penal de Ezeiza, en Buenos Aires. En 2025 recibió el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada por su novela Hasta que brille.
En Un tiro cada uno, ambas comparten la dirección y la puesta en escena junto a Mariana de la Mata, autora también de la dramaturgia.
FECHAS: 19 y 20 de noviembre de 2026 | HORARIO: 19h00 | DURACIÓN: 60min | GÉNERO: Teatro | PAÍS: Argentina | PRECIO: 16€
PADRE NUESTRO – Migro Danza
Padre nuestro. Pasión y muerte de Federico García Lorca parte de una de las figuras más emblemáticas de la cultura española para construir una pieza de danza contemporánea sobre la memoria, la identidad y la violencia ejercida contra quienes se atrevieron a vivir y pensar de otra manera. Inspirada en Federico García Lorca y en las circunstancias de su asesinato en 1936, la obra no pretende únicamente reconstruir un episodio histórico, sino utilizarlo como punto de partida para mirar hacia el presente y preguntarse qué ocurre cuando una sociedad intenta imponer qué cuerpos, qué identidades y qué formas de vida son aceptables
Una trinchera poética contra el silencio
La pieza se presenta como una ceremonia escénica, un poema coreografiado que entrelaza cuerpo, memoria y palabra en la que la figura de Federico García Lorca permite abordar una historia de persecución que va mucho más allá de su asesinato.
Padre nuestro recupera esa dimensión de disidencia representada por el poeta para hablar de todas aquellas personas que, a lo largo de la historia, han sido perseguidas, reprimidas o silenciadas por su identidad, su orientación sexual o su manera de pensar. La obra establece, de este modo, un diálogo entre la memoria histórica y el presente y con las amenazas que todavía pesan sobre los derechos y libertades conquistados.
Una obra sobre la violencia correctiva
El espectáculo pone el foco también en la historia oculta de la disidencia sexual en España y en la violencia de los mecanismos que se ponen en marcha en una sociedad para ocultar, eliminar o corregir aquellas conductas que se salen de la norma. De este modo, la pieza también se aproxima a las terapias de conversión y a la violencia ejercida históricamente contra las personas homosexuales para negar y modificar su identidad.
La tauromaquia como metáfora
Mediante unas prótesis mecánicas, el cuerpo de Edu Migro se transforma en un toro y su cuerpo se convierte en un territorio de lucha. Esta metáfora visual apoya la idea de enfrentamiento, violencia, sometimiento y resistencia. El toro, en una corrida, su cuerpo es perseguido, acorralado y herido; pero en esta vulneración también se resiste, se reivindica y se revela. Del mismo modo, frente a la violencia, el espectáculo reivindica el cuerpo y la memoria como espacios de resistencia.
FECHAS: 27 y 28 de noviembre de 2026 | HORARIO: 20h30 | GÉNERO: Danza | DURACIÓN: 50min | PRECIO: 16€ | *Encuentro con el público tras la primera función.







