Masescena - Entrevistas

AÑO VI  Número 260

12 AGOSTO 2022

Melania Olcina es una de las finalistas a mejor intérprete femenina de danza dentro de la XXIV edición de los Premios Max que se celebrarán hoy lunes 4 de octubre en el Teatro Arriaga de Bilbao. Nuestra protagonista va con toda la ilusión puesta en conseguir la ansiada y preciada manzana.

Es licenciada en Historia del arte por la Universidad Complutense de Madrid (2009) y Diplomada en Danza Contemporánea por el Real Conservatorio Profesional Mariemma de Madrid (2008). Obtiene diferentes premios y becas como intérprete en festivales nacionales e internacionales de danza como el Festival Internacional de Viena “Impulstanz” (2009); Universidad Carlos III de Madrid (2009); ​XXIII Certamen Coreográfico de Madrid (2007 y 2008); Festival internacional de danza y artes escénicas ADAE (2008); y Festival de danza de Alcalá de Henares (2005).

Daniel Abreu es otro de los finalistas en la XXIV edición de los Premios Max en la categoría de mejor interpretación masculina por su obra El hijo.

Bailarín y coreógrafo, nace en la isla de Tenerife donde comienza su curiosidad e interés por el movimiento físico y la expresión escénica. Además, durante su formación artística se licencia en Psicología, lo cual ha estado muy presente en sus trabajos coreográficos a través de una cuidada simbología poética.

Lucía Lacarra se sentará el próximo 4 de octubre en el Teatro Arriaga de Bilbao como finalista de la XXIV edición delos Premios Max como mejor intérprete femenina de danza. Para nuestra protagonista el Teatro Arriaga es muy especial. Allí fue donde se sentó por primera vez para ver un espectáculo de danza con sus propios ojos. Ese espectáculo fue el estreno de la Compañía de Víctor Ullate, en abril del año 1988. El programa lo componían las coreografías Cuarteto, Haydn Symphony y Amanecer. Recuerda también los escalofríos que sintió. Cuando volvió a casa no podía ni conciliar el sueño. Se había transportado a otro mundo. Un año más tarde llegó a la escuela de Víctor Ullate, y ahí es donde empezó todo.

Imparable. Así podríamos definir a Jesús Carmona. Con grandes proyectos entre las manos, y después de coronarse como mejor bailarín del planeta al recibir el ‘Óscar de la Danza’ en el Teatro Bolshói de Moscú, el Benois de la Danse 2020-21 como Mejor Bailarín, ahora es noticia por ser finalista a mejor intérprete masculino de danza en la XXIV edición de los Premios Max que otorga la Fundación SGAE, y por el que nos acercamos a su rincón más íntimo.

Es una de las tres finalistas que el próximo 4 de octubre estarán en el Teatro Arriaga de Bilbao como mejor intérprete femenina de danza. Al Premio Nacional de Danza en la modalidad de interpretación, concedido el año pasado por el Ministerio de Cultura, se le suma esta candidatura que podrá terminar con final feliz si consigue levantar la preciada manzana cerca de su casa natal.

Iván Villar es finalista de la XXIV edición de los Premios Max de la Fundación SGAE como mejor intérprete masculino de danza por la obra Leira. Él reconoce que quedó muy sorprendido cuando le dieron la noticia. “No me lo esperaba y por otro lado es un orgullo que me reconozcan el trabajo de todos estos años. Ya son más de veinte años dedicados profesionalmente a la danza y al folclore gallego. Fue una gran sorpresa y estoy agradecidísimo porque hayan pensado en mí, encantado”.

Quedan pocos días para que la Compañía Nacional de Teatro Clásico inaugure la nueva temporada diseñada por el actor y director catalán Lluís Homar. Durante los últimos años la carrera de Homar ha estado volcada en los audiovisuales y el cine. Se convirtió en un actor muy mediático bajo las órdenes de directores tan importantes como Pedro Almodóvar, Mario Camus o Pilar Miró. Pero reconoce que esa popularidad no le llegó de la mano del cine, sino de aquellas series emitidas en televisión y vistas por 7 millones de espectadores en una sola noche. Reconoce, también, que en ese momento no echó nada de menos los escenarios y los espectáculos en directo. Esa comunión cercana que se produce con el público y que sólo la facilita el teatro.

El actor, director escénico y dramaturgo para danza, Gregor Acuña-Pohl, es el autor de la dramaturgia de La Bella Otero. Colaborador habitual del coreógrafo Johan Inger, para quien firmó la obra Carmen, de la Compañía Nacional de Danza. En su primer trabajo para el Ballet Nacional de España, ha investigado la vida de la Bella Otero para contar su historia al público a través del movimiento.

En la partitura original de La Bella Otero cohabitan una gran diversidad de estéticas, desde el folclore gallego al flamenco, la relectura de estilos de la Belle Époque y otras con aspiración de vanguardia. El encargado de hilvanar esta urdimbre musical en un tejido sinfónico con bordados de guitarra y percusión flamenca, y caireles de freestyle folk, es el compositor y director de orquesta Manuel Busto. El resultado de la colaboración entre él, Agustín Diassera, Alejandro Cruz Benavides, Rarefolk, Diego Losada, Enrique Bermúdez, Víctor Márquez y Pau Vallet es “una música sin prejuicios en su concepción y que no renuncia a nada”.

No es la primera vez que Yaiza Pinillos colabora en el diseño del vestuario de las producciones del Ballet Nacional de España, pero La Bella Otero ha sido, sin duda, la mejor oportunidad de reflejar sus estudios de Historia del Arte en los tejidos que ella tan artísticamente manipula. Especialista en vestuario para artes escénicas, campo en el que ha trabajado también para el Centro Dramático Nacional o Festival de Mérida, su búsqueda de referencias en el arte de cada época en lugar de optar por la fidelidad histórica le permite una mayor libertad y aporte visual en sus diseños. De esta forma, ha reelaborado la icónica imagen de la Bella Otero como emperatriz bizantina para enriquecer la escena en lugar de ser una mera reproducción.

Cuando hemos llegado al ecuador de la 67 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, hemos compartido un momento de charla con su director, Jesús Cimarro, quien nos ha hablado de la organización de la cita emeritense, del desarrollo de la misma, y de lo que espera cuando el próximo 22 de agosto concluyan todas las actividades.