Masescena - Entrevistas

AÑO V  Número 219

27 OCTUBRE 2021

Hay entrevistas que quedan grabadas en tu retina y en el fondo de tu corazón. Aún sigue resonando en mí, como si hubiese sido ayer, la voz de Luis Luque. Y aún golpea mi alma a diario con el firme propósito de ser mejor persona cada día. Personas como Luis son regalos que la vida pone en tu camino. Es difícil apartar la mirada de unos ojos cargados de verdad, cargados de sentimiento, y cargados de algo mágico que hace crear el ambiente cálido y propicio para que, por unos momentos, puedas volar.

Pero esta pequeña introducción no va a descubrir nada nuevo. Si Luque es grande como persona, tal y como puede verse en la entrevista, grande es en el terreno profesional. La búsqueda de la belleza y limpieza en sus trabajos es su máxima seña de identidad.

Paco Bezerra puede desmontar tus esquemas en pocos segundos. Como es costumbre en mí, buscaba en esta entrevista acercarme un poco más a la vida y personalidad de un dramaturgo al que había seguido y aplaudido en numerosas ocasiones. Un dramaturgo que, a día de hoy, y como él mismo dice, ha conseguido vivir sólo de la escritura en estos tiempos tan difíciles. Al principio parecía que mi objetivo se iba a desvanecer, y así fue, porque poco a poco fui cayendo, casi sin darme cuenta, en la red que Bezerra iba tejiendo, y que terminó por conquistarme y embelesarme.

Melania Olcina es una de las finalistas a mejor intérprete femenina de danza dentro de la XXIV edición de los Premios Max que se celebrarán hoy lunes 4 de octubre en el Teatro Arriaga de Bilbao. Nuestra protagonista va con toda la ilusión puesta en conseguir la ansiada y preciada manzana.

Es licenciada en Historia del arte por la Universidad Complutense de Madrid (2009) y Diplomada en Danza Contemporánea por el Real Conservatorio Profesional Mariemma de Madrid (2008). Obtiene diferentes premios y becas como intérprete en festivales nacionales e internacionales de danza como el Festival Internacional de Viena “Impulstanz” (2009); Universidad Carlos III de Madrid (2009); ​XXIII Certamen Coreográfico de Madrid (2007 y 2008); Festival internacional de danza y artes escénicas ADAE (2008); y Festival de danza de Alcalá de Henares (2005).

Daniel Abreu es otro de los finalistas en la XXIV edición de los Premios Max en la categoría de mejor interpretación masculina por su obra El hijo.

Bailarín y coreógrafo, nace en la isla de Tenerife donde comienza su curiosidad e interés por el movimiento físico y la expresión escénica. Además, durante su formación artística se licencia en Psicología, lo cual ha estado muy presente en sus trabajos coreográficos a través de una cuidada simbología poética.

Lucía Lacarra se sentará el próximo 4 de octubre en el Teatro Arriaga de Bilbao como finalista de la XXIV edición delos Premios Max como mejor intérprete femenina de danza. Para nuestra protagonista el Teatro Arriaga es muy especial. Allí fue donde se sentó por primera vez para ver un espectáculo de danza con sus propios ojos. Ese espectáculo fue el estreno de la Compañía de Víctor Ullate, en abril del año 1988. El programa lo componían las coreografías Cuarteto, Haydn Symphony y Amanecer. Recuerda también los escalofríos que sintió. Cuando volvió a casa no podía ni conciliar el sueño. Se había transportado a otro mundo. Un año más tarde llegó a la escuela de Víctor Ullate, y ahí es donde empezó todo.

Imparable. Así podríamos definir a Jesús Carmona. Con grandes proyectos entre las manos, y después de coronarse como mejor bailarín del planeta al recibir el ‘Óscar de la Danza’ en el Teatro Bolshói de Moscú, el Benois de la Danse 2020-21 como Mejor Bailarín, ahora es noticia por ser finalista a mejor intérprete masculino de danza en la XXIV edición de los Premios Max que otorga la Fundación SGAE, y por el que nos acercamos a su rincón más íntimo.

Es una de las tres finalistas que el próximo 4 de octubre estarán en el Teatro Arriaga de Bilbao como mejor intérprete femenina de danza. Al Premio Nacional de Danza en la modalidad de interpretación, concedido el año pasado por el Ministerio de Cultura, se le suma esta candidatura que podrá terminar con final feliz si consigue levantar la preciada manzana cerca de su casa natal.

Iván Villar es finalista de la XXIV edición de los Premios Max de la Fundación SGAE como mejor intérprete masculino de danza por la obra Leira. Él reconoce que quedó muy sorprendido cuando le dieron la noticia. “No me lo esperaba y por otro lado es un orgullo que me reconozcan el trabajo de todos estos años. Ya son más de veinte años dedicados profesionalmente a la danza y al folclore gallego. Fue una gran sorpresa y estoy agradecidísimo porque hayan pensado en mí, encantado”.

Quedan pocos días para que la Compañía Nacional de Teatro Clásico inaugure la nueva temporada diseñada por el actor y director catalán Lluís Homar. Durante los últimos años la carrera de Homar ha estado volcada en los audiovisuales y el cine. Se convirtió en un actor muy mediático bajo las órdenes de directores tan importantes como Pedro Almodóvar, Mario Camus o Pilar Miró. Pero reconoce que esa popularidad no le llegó de la mano del cine, sino de aquellas series emitidas en televisión y vistas por 7 millones de espectadores en una sola noche. Reconoce, también, que en ese momento no echó nada de menos los escenarios y los espectáculos en directo. Esa comunión cercana que se produce con el público y que sólo la facilita el teatro.

El actor, director escénico y dramaturgo para danza, Gregor Acuña-Pohl, es el autor de la dramaturgia de La Bella Otero. Colaborador habitual del coreógrafo Johan Inger, para quien firmó la obra Carmen, de la Compañía Nacional de Danza. En su primer trabajo para el Ballet Nacional de España, ha investigado la vida de la Bella Otero para contar su historia al público a través del movimiento.

En la partitura original de La Bella Otero cohabitan una gran diversidad de estéticas, desde el folclore gallego al flamenco, la relectura de estilos de la Belle Époque y otras con aspiración de vanguardia. El encargado de hilvanar esta urdimbre musical en un tejido sinfónico con bordados de guitarra y percusión flamenca, y caireles de freestyle folk, es el compositor y director de orquesta Manuel Busto. El resultado de la colaboración entre él, Agustín Diassera, Alejandro Cruz Benavides, Rarefolk, Diego Losada, Enrique Bermúdez, Víctor Márquez y Pau Vallet es “una música sin prejuicios en su concepción y que no renuncia a nada”.

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