Masescena - Entrevistas

AÑO IV  Número 192

21 ABRIL 2021

Si tuviéramos que definir a Nacho Duato tendríamos que empezar diciendo que, por encima de todo, es bailarín, después coreógrafo y, por último, director. Aunque actualmente también es un buen artista plástico. Así por lo menos se define y se ve él mismo. Aunque ofrece una imagen dura, de hombre serio y prepotente, nada tiene que ver con la realidad. Pero lo que sí deja muy claro es que su personalidad está forjada con el yunque de la verdad, y gracias a su basta cultura, puede ser crítico con todos aquellos que no defienden como se merece el mundo de la cultura, y en particular de la Danza, disciplina que le apasiona pero que no le obsesiona. Un yunque asociado a la cultura gitana por la que nuestro protagonista tiene verdadera pasión.

Jesús Noguero es uno de los más importantes actores de nuestro teatro español. Después de haber trabajado en numerosas producciones de cine, televisión y teatro, y con los mejores directores y directoras de nuestro país, llega al Teatro Valle-Inclán de Madrid, sede del Centro Dramático Nacional, de la mano de Alfredo Sanzol y “El bar que se tragó a todos los españoles”. Una obra de teatro que va camino de convertirse en uno de los éxitos teatrales de la temporada.

Miguel Quiroga es el presidente de la Asociación de Empresas de Artes Escénicas de Asturias. Con él hemos charlado para intentar conocer, de primera mano, la situación de las compañías y empresas dedicadas a las Artes Escénicas en nuestro país. Esta es la segunda de una serie de entrevistas dirigidas a tomar la temperatura de un sector gravemente afectado por la crisis sanitaria que está asolando el mundo. Quizás no sea el momento más oportuno de mirarse el ombligo, pero sí de defender un sector que históricamente está siempre poco cuidado o no interesa desde la clase política que dirigen las instituciones. Un sector condenado a malvivir y que, de vez en cuando, recibe algún intermitente paliativo. Un sector que algunas veces está masificado y no dispone de recursos para tanta gente y tanto proyecto. Asturias está trazando su hoja de ruta. Esperemos que sea el inicio, como afirma Miguel, de la puesta en marcha de esa Agencia Cultural que demanda el sector. 

Camila Viyuela es hija del popular actor español Pepe Viyuela y de la también actriz Elena González. Hermana del también conocido actor Samuel Viyuela, comenta con Masescena que en un círculo tan actoral como el de su casa era muy complicado escapar al mundo de las tablas. Su mirada, además de irradiar juventud, contagia la ilusión por el teatro, por conocer, por aprender, por hacer las cosas bien y por agradar.

Pilar de Yzaguirre es productora de Teatro y Danza. Quedan pocos días para que se estrene su último montaje, El Grito, un texto de Itziar Pascual y Amaranta Osorio, basado en un hecho real, y que refleja esa sociedad machista de la que Pilar huye constantemente. Lejos de ser una productora al uso, además su carrera profesional ha estado muy ligada a la defensa a ultranza de la mujer. Pero no una defensora de boquilla. Donde ha habido que arremangarse allí ha estado Pilar para intentar ayudar a las mujeres, y a veces, a sus maridos, para conseguir un mundo mejor. Hasta con la iglesia se ha topado nuestra protagonista. Y es que Pilar se define feminista por devoción y por convicción. Conoce lo que es el paro, y no dudó un momento en dimitir por gritar contra quienes la querían como mujer florero. Su paso por el Festival de Otoño fue la etapa más feliz de su vida. Allí conoció a grandes artistas internacionales. Es una enamorada de la belleza, y las palabras de Wajdi Mouawad le proporcionan luz a su vida. Sus ojos se iluminan cuando habla de Nuria Espert y José Luis Gómez. Y justifica a los genios como Mario Gas. Un torrente de 85 años que aún tiene mucho que decir, y que gritar.

Juan Cifuentes es el presidente de la Asociación de Compañías Profesionales de Artes Escénicas de Castilla-La Mancha. Con él hemos charlado para intentar conocer, de primera mano, la situación de las compañías y empresas dedicadas a las Artes Escénicas en nuestro país. Esta es la primera de una serie de entrevistas dirigidas a tomar la temperatura de un sector gravemente afectado por la crisis sanitaria que está asolando el mundo. Quizás no sea el momento más oportuno de mirarse el ombligo, pero sí de defender un sector que históricamente está siempre poco cuidado o no interesa desde la clase política que dirigen las instituciones. Un sector condenado a malvivir y que, de vez en cuando, recibe algún intermitente paliativo. Un sector que algunas veces está masificado y no dispone de recursos para tanta gente y tanto proyecto. Castilla-La Mancha está despegando. Esperemos que sea el inicio, como afirma Juan, de un proyecto cultural serio, interesante y responsable.

Hasta el día 10 estará Silvia Marsó en el Teatro Galileo de Madrid con la arriesgada puesta en escena que ha decidido producir y protagonizar, 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig. Una producción que a nuestra protagonista le está produciendo algún que otro quebradero de cabeza, pero también grandes alegrías. Quedó prendada de este musical de pequeño formato desde que la vio en París. Y no dudó en traerla a España convencida de que al público nacional le gustaría. Y cierto es que nadie queda impasible ante las dotes artísticas de Silvia Marsó y cómo se deja la piel en escena noche tras noche dando vida a la protagonista femenina de la novela de Zweig. He de reconocer que es muy fácil caer rendido a los pies de semejante actriz y mujer.

La primera vez que Masescena tuvo contacto directo con Natalia Menéndez fue en la 40 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Una especial edición en la que la revista hizo un despliegue importante para celebrar la efeméride de la cita manchega. No sólo sacó a flote un buque insignia de la cultura barroca de nuestro país, sino que, además, lo dejó saneado en materia económica. Pero ese año se despidió del Festival para emprender otro camino que ella misma calificó como más artístico. Masescena, en aquella edición, tuvo la ocasión de conocer la programación de la mano de Natalia Menéndez.

Un recuerdo de la niñez de Natalia Menéndez son esos artilugios que aún existen en los parques infantiles, de hierro, y que forman una especie de semicircunferencia, el cual podías cruzar por su parte superior, o cruzarlo por su parte inferior colgado de sus tramos. Es un artilugio que le gustaba mucho transitar. Las siete de la mañana es la mejor hora del día para nuestra protagonista que de pequeña quería ser todas las profesiones del mundo. El juguete de la infancia que recuerda con más cariño es un oso de peluche marrón. Su primera oportunidad vino de la mano de la compañía de Carmen de la Maza. En una fiesta de carnaval se disfrazaría de India Arapahoe. Se mira poco en los espejos, pero intenta mirarse, aunque le cuesta. La boca es el rasgo físico del que se siente más orgullosa, y en la adolescencia asegura que es donde ha sentido mayor vergüenza. Tiene muchas canciones favoritas, y depende de la época y del momento del día o de la noche, que preferiría unas u otras. Tiene miedo a la enfermedad y sería capaz de mentir por salvar la vida. Reconoce no perder los nervios habitualmente, pero también reconoce que en algún momento los ha perdido. Envidia al otro sexo que puedan hacer pis de pie. El invento de la rueda, entre otros, es el hecho de la historia de la humanidad que le produce más admiración. Reconoce que la humanidad cuando tira hacia una estética no violenta le produce mucha admiración. Pero la guerra es sin lugar a dudas el hecho de la historia de la humanidad que le produce mayor rechazo. A veces utiliza los refranes, y en nuestro encuentro destaca aquel que dice: “Después de la tormenta, llega la calma”. Todos los hechos tecnológicos le cuesta comprenderlos porque se reconoce muy ‘torpe’ (risas). Pero si tuviera que destacar alguno sería el fax. Su infierno particular, después de pensar unos segundos, decide no poderlo contar. Le hubiese encantado ser la protagonista de la película To be or not to be. Por último, tampoco puede confesar con quién pasaría una noche, aunque fuera para charlar.

Es verdad que en este mundo en el que vivimos de prisas, de pandemia, de extremar las precauciones, y de tener mil cosas en la cabeza, cada vez nos paramos menos a observar. Los personajes del mundo de la danza, del teatro, de la lírica, y, en definitiva, de las artes escénicas, siempre nos llaman poderosamente la atención. Pero en el caso de Cecilia Gessa, he de reconocer, que nos ha cautivado, y nos ha robado el corazón. Porque desde la distancia no podíamos pensar que su corazón fuera tan grande, y sus ganas de mejorar el mundo tan infinitas. Además, a eso hay que unirle su gran talento artistico.

El actor madrileño está en la actualidad interpretando a Macbeth en el Teatro María Guerrero de Madrid, proyecto del recientemente desaparecido Gerardo Vera y que ha dirigido Alfredo Sanzol intentando respetar las notas del propio Vera. Carlos López Hipólito, quien adoptara para su nombre artístico el apellido de su madre, quizás por el inmenso cariño que le tenía, es hijo de un arquitecto y una ama de casa. Empezó a ser espectador de teatro gracias a su madre, muy aficionada, cuya mayor satisfacción era llevar a sus hijos a ver las funciones del Teatro María Guerrero en Madrid, donde precisamente hoy es protagonista de la obra que ocupa la sala principal.

Las diez de la mañana es la mejor hora del día para María Pagés. De pequeña tenía muy claro que quería ser bailaora. En esa misma etapa de su vida no tenía muchos juguetes, es por ello que no recuerda con cariño ninguno de ellos. La oportunidad más importante de su carrera artística le vino de la mano de Antonio Gades, que le hizo bailar un pequeño solo antes de tener su propia compañía. Pero reconoce que ha habido muchas oportunidades de mucha gente. Nunca se le ocurre de qué poderse disfrazar en carnaval. Cuando se encuentra sola de frente a un espejo lo que hace es ponerse las gafas. El rasgo físico del que se siente más orgullosa es la nariz. Es muy vergonzosa y muy tímida. Reconoce pasar vergüenza en muchas ocasiones. Cree que las dos cosas están conectadas. Un cante por Tarantos es su canción favorita. Tiene miedo a la incertidumbre. El miedo es algo en lo que están trabajando en profundidad en el proceso creativo de Paraíso de los negros. Sería capaz de mentir para salvar la vida a alguien. Y reconoce no perder los nervios. Al sexo masculino no le envidia nada, porque la envidia no conduce a nada, apostilla. La Declaración de los Derechos Humanos es el hecho de la humanidad que le produce mayor admiración, y la injusticia y la pena de muerte le produce mucho rechazo. Un refrán que le hace mucha gracia es el que dice “Dime de lo que presumes que te diré de lo que careces”. El hecho tecnológico que más le cuesta comprender es la bomba atómica. Reconoce que todos tenemos nuestro infierno particular, nuestro miedo. No le gustaría ser protagonista de ninguna película porque reconoce que se “chafaría”. Le gustaría pasar una noche con su padre, para conversar y hablar de cosas de las que no pudo. Y él ya no está... María Pagés llora, es llorona. María Pagés es la cabeza visible de un espacio cultural en el que cuando llegas te sientes como en casa. Y a eso ayuda, y mucho, un compañero de viaje muy especial, que habla de los proyectos y los logros con más pasión que la propia Pagés. Sería muy injusto no citarlo. Él es El Arbi El Harti.