Uno de los mejores bailaores regresa a la capital de España
Acompañado de José del Calli al cante y Pino Losada al toque
“En este viaje tradición y futuro dejan de ser opuestos, para hablar un mismo idioma”, añade el genio de Gadir sobre un trabajo íntimo e introspectivo. Baile, cante y guitarra dialogan así “en libertad” para deshacer los códigos heredados y descubrir otras formas de expresión. A diferencia de grandes producciones donde el flamenco aspira a ser un arte total, Eduardo Guerrero da un paso más hacia su esencia: el baile como búsqueda final, trance donde olvidarse para encontrarse a uno mismo.
Transgresor y atávico, Eduardo Guerrero no esconde sus influencias japonesas del kabuki y la danza butoh. Apoyado en el entrenamiento y nutrición del deporte de alta competición, su elasticidad y expresividad le han erigido en bailaor único y sin igual, referente actual del flamenco de vanguardia en los escenarios más relevantes del planeta. En un eterno retorno al origen, perseguidor incansable, nadie como Eduardo Guerrero representa la continua combustión interna y renacimiento de nuestro arte declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Con dirección y coreografía de Eduardo Guerrero, ‘Códigos’ cuenta con música original de Pino Losada, vestuario de Paloma de Alba y calzado de Begoña Cervera.
Actualmente, la Compañía Eduardo Guerrero es una de las más prolíficas y de mayor proyección nacional e internacional, con otros seis espectáculos en gira: ‘Guerrero’, ‘Desplante’, ‘Debajo de los pies’, ‘Faro’, ‘Origen’ y ‘Onírico’, éste último concebido exprofeso para el Teatro Olympia María Callas de Atenas.
La segunda mitad del año se presenta cargada de bolos dentro y fuera de nuestras fronteras. Mientras ‘El manto y su ojo’, su última gran producción, cierra los detalles de su Gira 2027, Eduardo Guerrero regresará a Japón en octubre y actuará en Rusia en noviembre. Entre otros escenarios nacionales, también visitará el Teatro Villamarta de Jerez con motivo del 150 Aniversario de Manuel de Falla.
Combustión interna
El flamenco personal e intransferible de Eduardo Guerrero levanta pasiones allí donde va. Su búsqueda creativa le lleva a traspasar sus propios límites físicos y mentales, siempre creciendo como artista y como persona. Eduardo Guerrero se sumerge en un combate consigo mismo, tan íntimo como brutal: “Me despojo de todo adorno para revelaros el pulso que arde bajo mi piel”. “No busco el aplauso, busco sobrevivirme”, ataja el bailaor, que concibe el escenario como un altar de resistencia, el cuadrilátero de “una lucha sin cuartel entre el instinto y el silencio, donde lo ancestral arde y se transforma”. “Esto ya no es un espectáculo, es un trance”, concluye.




