Seis mujeres, un escenario y un muerto que ni siquiera necesita aparecer para dominarlo todo. Enrique VIII lleva siglos ocupando el centro de su propia historia; SIX decide quitárselo. El Teatro Gran Vía recibe una de las propuestas más singulares del musical contemporáneo, dispuesta a devolver esa historia hecha pop, concierto y pura actitud escénica.
La idea parece sencilla y, sin embargo, cambia por completo las reglas del juego: las seis esposas de Enrique VIII dejan de ser capítulos de una biografía ajena y toman las riendas de su propio concierto. Catalina de Aragón (Clara Lanzani), Ana Bolena (Udara Zubillaga), Jane Seymour (Beatriz Santana), Ana de Cléveris (Liz Tatis), Catalina Howard (Arianna Galletti) y Catalina Parr (Alba Egilo) compiten por demostrar quién sufrió más junto al monarca, pero la competición pronto deja paso a algo mucho más interesante: seis mujeres reclamando una voz propia frente a una historia que durante siglos las redujo a su vínculo con un rey.
Lo insólito no es que SIX llegue a Madrid, es que llegue hablando en castellano. España es el primer país europeo en levantar una producción propia del musical, ganador, entre otros, de dos premios Tony y dos Drama Desk, con un libreto reconstruido para conservar el humor, las rimas y el pulso de unas canciones nacidas en inglés. Al frente de esa apuesta están Julia Gómez Cora y Dmitry Bogachev, grandes conocedores del teatro musical y responsables de traer el título a Madrid. Tuvimos además la oportunidad de contar con Toby Marlow y Lucy Moss, sus creadores, dos estudiantes de apenas 22 años cuando imaginaron el espectáculo y que hoy contemplan con emoción hasta dónde ha llegado aquella idea. Su propósito permanece intacto: devolver la voz a seis mujeres condenadas durante siglos a ocupar un segundo plano en una historia escrita desde un único punto de vista.
La adaptación encuentra su principal virtud en no perder aquello que hace reconocible a SIX: alegría, fuerza visual y una velocidad escénica que apenas concede respiro. Un trabajo atribuible a Lindsay McAllister, directora asociada, y Gara Roda, directora residente, que entienden el pulso del teatro musical contemporáneo y lo llevan hasta las últimas consecuencias, con acción constante, intensidad y un ritmo alto que sostiene tanto el espectáculo en su totalidad como cada número por separado. Una fórmula que funciona en el espectáculo entero y también cuando ellas toman el escenario para exponer su propio caso.
El armazón del espectáculo tiene un origen concreto: Marlow y Moss encontraron en Live at Roseland: Elements of 4, el concierto de Beyoncé, una de sus grandes referencias para esta creación. De ahí nace también su forma de concierto en vivo, alejada del musical narrado a través de escenas convencionales. Las reinas son, en realidad, estrellas pop y los números parten de ese lenguaje para revelar algo más: la comedia esconde una ejecución, la seducción destapa una historia de abuso y el solo final le da la vuelta a la pregunta que sostiene toda la obra, porque deja de importar cuál sufrió más para preguntar por qué sus vidas tuvieron que medirse siempre junto a un hombre.
Las seis nacen además con una identidad pop propia, concebida por sus autores, a partir de referentes contemporáneos. Clara Lanzani asume el pulso de Beyoncé asociado a Catalina de Aragón; Udara Zubillaga lleva a Ana Bolena hacia el descaro de Avril Lavigne; Beatriz Santana encuentra en Jane Seymour la emoción de Adele y, con ella, introduce la gran pausa del espectáculo, una balada que rompe por un instante el ritmo frenético; Liz Tatis imprime a Ana de Cléveris el magnetismo de Rihanna; Arianna Galletti sostiene en Catalina Howard la ligereza pop de Ariana Grande; y Alba Egilo cierra como Catalina Parr con la calidez de Alicia Keys.
Sobre esa arquitectura pop, las seis intérpretes levantan personajes perfectamente diferenciados, con voces portentosas, un dominio preciso de los agudos y una capacidad interpretativa capaz de trasladar al escenario la personalidad, las heridas y la fuerza de las seis reinas sin perder nunca el pulso del concierto. El trabajo vocal exige potencia, precisión y una enorme resistencia, pero también matices, para que detrás de la música se deje ver la mujer que existe más allá del personaje.
La banda ocupa un lugar central en la experiencia. Las instrumentistas permanecen sobre el escenario durante toda la función y adquieren una presencia propia dentro del espectáculo. La música gana así una dimensión visual que refuerza la energía constante y la conexión directa entre las intérpretes y el público. Esa complicidad alcanza también a las seis reinas, cuya relación evoluciona desde la rivalidad inicial hacia una celebración colectiva marcada por la sororidad.
La escenografía, la iluminación y el vestuario completan ese lenguaje con un espacio colorista y vibrante, muy alejado de cualquier reconstrucción de época. SIX apuesta por la diversión, la fiesta y la alegría, con una puesta en escena moderna e inclusiva que hace del Teatro Gran Vía un escenario de celebración y acerca por momentos la experiencia teatral a la de un concierto pop.
Al final, la competición deja de tener sentido. Las seis reinas ya no necesitan demostrar quién sufrió más ni disputarse un lugar en el relato de un hombre. Han encontrado, en cambio, una forma de celebrar juntas aquello que durante siglos quedó contado sin su voz. Ya no son las esposas de Enrique VIII. Son seis voces que por fin llevan su nombre.
Producción: Julia Gómez Cora y Dmitry Bogachev
Productores ejecutivos: Vadim Ordovsky-Tanaevsky y Mariana Gómez Cora
Productores originales: Kenny Wax, Wendy & Andy Barnes y George Stiles
Dirección: Lucy Moss y Jamie Armitage
Reparto: Clara Lanzani, Udara Zubillaga, Beatriz Santana, Liz Tatis, Arianna Galletti y Alba Egilo, Bárbara Dias, Flor Lopardo y Clara Rengel
Banda: Sofía Kherroubi (Dirección Musical), Emma Weil (Guitarra), Mónica Vicente (Batería), Iranzu García (Bajo) y Mireia Federico (Dirección Musical Asistente)
Coreografía: Carrie-Anne Ingrouille
Diseño de escenografía: Emma Bailey
Diseño de vestuario: Gabriella Slade
Diseño de iluminación: Tim Deiling
Diseño de sonido: Paul Gatehouse
Orquestación: Tom Curran
Supervisor musical internacional: Joe Beighton
Dirección asociada: Lindsay McAllister
Coreografía asociada: Nicole Bondzie
Supervisión musical asociada: Jennifer Deacon-Say
Diseño de escenografía asociado: Jaimie Todd
Supervisión de vestuario: Justin Allin
Supervisión de caracterización: Phoebe Brazier
Diseño de sonido asociado: Charlie Smith
Dirección residente: Gara Roda
Coreografía residente: Davinia Tornero Lorenzo






