La ópera de Leoš Janáček, estrenada en 1904, viaja a un siglo XXI dominado por la violencia, con dirección musical de José Miguel Pérez Sierra y Vanessa Goikoetxea en el papel de Jenůfa
Jenůfa es un impactante thriller operístico. Obra maestra del checo Leoš Janáček, estrenada el 21 de enero de 1904 en el Teatro de Brno. Quizás lo más llamativo de esta obra, lo que la hace vigente y contemporánea, es cómo la música está puesta al servicio de cada detalle del escalofriante relato.
La música, de esbozos líricos, combina armonías disonantes con percusiones obsesivas y transforma Jenůfa en una ópera que no da tregua al espectador. Su «naturalismo» e intensidad dramática nos permiten vivir una experiencia sobrecogedora y cinematográfica.
Estamos frente a un relato contemporáneo, vigente, real y transitable en diferentes escenarios, lugares y perfiles sociológicos. La ópera, escrita en prosa por el propio Janáček, nos abre una pantalla que exhibe teatro musical atado a la palabra, a la música esencial, a una condensación dramática evocadora y terrible.
Aquí surge un curioso paralelismo con la prosa de Larry McMurtry (The Last Picture Show, Lonesome Dove, Terms of Endearment, Brokeback Mountain) y el lenguaje cinematográfico de Peter Bogdanovich (The Last Picture Show, Paper Moon). Bogdanovich, cinéfilo empedernido, conectado con la Nouvelle Vague y la crónica social americana de los años sesenta, asombró al mundo con su obra maestra La última película. Bogdanovich renuncia a la artificiosidad, busca con rigor la dureza del realismo y va directo al núcleo de los conflictos, al igual que Janáček en Jenůfa.
McMurtry creció en un rancho en el estado de Texas y sus emociones siempre estuvieron conectadas a un universo decrépito, asfixiante y desolador, tal y como sucede en un pueblo de Moravia en el siglo XIX. Porque algunas tragedias son eternas, uniformes y desalentadoramente similares.
Jenůfa es una auténtica tragedia griega con un final catártico que, sin ningún desvarío, bien podría haber sucedido en la ficticia Anarene (Texas) de McMurtry y Bogdanovich.
Situaremos la trama en la América olvidada, vacía, insatisfecha, encerrada en sí misma. Jenůfa, Kostelnička, Laca y Števa caminarán por el sueño inmóvil y la atmósfera de un lugar en donde los sentimientos se solidifican y los prejuicios matan.
Esta Jenůfa se plantea como un descenso a un ecosistema moral enfermo. La violencia es cotidiana, privada, aceptada como parte del paisaje. Por eso la obra resulta insoportablemente contemporánea. Y por eso he viajado al universo de McMurtry y Bogdanovich con inquietud.
En el centro queda una pregunta: ¿qué se salva cuando todo lo que te rodea está diseñado para destruirte? Jenůfa responde con la única fuerza que nadie puede robarle: su capacidad de seguir sintiendo, de sostener la dignidad en medio de la desolación más cruel, de perdonar sin dejar de saber.





