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Año IXNúmero 473
13 SEPTIEMBRE 2026

Els Joglars vuelve a los Teatros del Canal con ‘Señor Ruiseñor’, sátira que reivindica el arte como antídoto contra fanatismos políticos

Els Joglars vuelve a los Teatros del Canal más en forma que nunca, con otra de esas sátiras políticas que han caracterizado a la compañía desde que se fundó en 1961, en las que ésta ha tirado de humor y esperpento para ironizar con nombres como Franco, Jordi Pujol, Felipe González, Salvador Dalí o Pasqual Maragall.

Del 2 al 20 de septiembre, la formación trae a la Sala Verde del teatro madrileño Señor Ruiseñor, una mirada ingeniosa y cómica al conflicto catalán. En ella, una serie de escenas y situaciones pintorescas combinan la realidad que se vive hoy en Cataluña con el arte, representado en la figura del intelectual Santiago Rusiñol, a quien llamaban Ruiseñor en Aranjuez (de ahí el título), y que ha pasado a la historia no solo por su obra sino también por sus escritos y su participación en los círculos modernistas que encontraron gran eco en la Barcelona del siglo XIX.

Aquí encarna al artista el conocido dramaturgo Ramón Fontserè, que también se ocupa de la dramaturgia junto con Dolors Tuneu y Alberto Castrillo. Y la pieza muestra a Rusiñol en su estudio-museo, donde está pintando La morfina, una pintura muy significativa en su trayectoria ya que él mismo fue adicto a esta droga. El efecto del estupefaciente lo sitúa ante la irrupción de unas huestes destructivas que acaban con su casa-museo y sus objetos, pinturas y obras literarias. El enfrentamiento y los conflictos se suceden con ferocidad, sarcasmo y humor, con Rusiñol defendiendo una forma de vida que se resiste a desaparecer ante el asalto de lo que considera la barbarie.

Pero, ¿se trata del auténtico Rusiñol o de un guía reubicado en espera de la jubilación, que actúa en la visita teatralizada del museo? ¿Es simplemente el conflicto laboral de un empleado cuyo desequilibrio le ha llevado a creerse el personaje, y se niega a cambiarlo ante la imposición de nuevos héroes y mitos revolucionarios?

La obra persigue conmover al espectador pero también generarle reacciones, y reivindicar el arte como patria universal, arma de destrucción de fanatismos y forma de expresión libre y sin tabúes. La realidad actual contrastada con lo que fue, en el pasado, esta sociedad a orillas del Mediterráneo.

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