Masescena - "Anfitrión" se mete al público de Mérida en el bolsillo y arranca las primeras carcajadas del Festival

AÑO IV  Número 163

30 SEPTIEMBRE 2020
LA OBRA BAJA EL TELÓN HOY DOMINGO, PERO SE ESPERA UNA AMPLIA GIRA DE LA PRODUCCIÓN

"Anfitrión" se mete al público de Mérida en el bolsillo y arranca las primeras carcajadas del Festival

Cada vez toma más peso la idea de hacer teatro contemporáneo sobre textos clásicos. Y en algunos casos, como el que nos ocupa, la versión proviene de la revisión de otra versión. Estos días se ha interpretado sobre la arena del Teatro Romano de Mérida la obra Anfitrión, versionada y dirigida por Juan Carlos Rubio, uno de los directores y autores más reclamados del momento.

La obra clásica, original de Plauto, ya fue versionada en su día por Molière. El autor y actor francés no tuvo piedad a la hora de enfrentarse al texto de Plauto, y cortó y pegó, y añadió, lo que buenamente creyó conveniente, además de ridiculizar la versión. La obra fue estrenada en el Théâtre du Palais-Royal en París el 13 de enero de 1668. Un amago de escándalo rodeó la representación, por la afirmación de quienes vieron que Molière criticaba los asuntos amorosos de Luis XIV de Francia, bajo la apariencia de Júpiter. Tres días más tarde se volvería a representar en el Jardín de las Tullerías con la presencia del propio monarca. Con el paso del tiempo la versión trasgresora también ha quedado obsoleta. Es por ello que Juan Carlos Rubio, al igual que hiciera Molière en su día, no ha tenido miramientos en adaptar el texto para darle, sobre todo, a los papeles femeninos, mayor protagonismo, además de traerla hasta nuestros días. Así lo reconocía el propio Juan Carlos Rubio en una entrevista concedida a Masescena publicada hace unos días.

Es llamativo entrar al Teatro de Mérida y ver en su imponente escenario un carromato de circo, lonas estampadas con estrellas, un poste de luz del que cuelgan numerosas bombillas unidas al carromato, y sillas de playa y campo, además de varias radios vintage. La música y los actores son los verdaderos protagonistas de la trama.

¿Qué son las redes sociales, tan en boga hoy en día, más que un desesperado intento de observarnos desde fuera, darle forma a nuestro propio ser y mostrarnos (con filtros) al mundo y, por extensión, a nosotros mismos? Esa es una de las principales preguntas que se hace Juan Carlos Rubio para plantearnos la trama de su versión, interpretada por un elenco de actores y actrices muy esperado en la ciudad emeritense, como son Pepón Nieto, Toni Acosta, Fele Martínez, Paco Tous, Daniel Muriel y María Ordóñez. Un reparto de grandes intérpretes que no deja ver la excelencia de unos por encima de otros. El general tebano Anfitrión es interpretado por Fele Martínez, Sosias, su esclavo, por Pepón Nieto, mientras que Alcmena, mujer de Anfitrión, es interpretada por Toni Acosta, y María Ordóñez interpreta a Cleantis, esposa de Sosias. Los personajes divinos son interpretados por Daniel Muriel, Júpiter, mientras que Mercurio, hijo de Júpiter, está interpretado por Paco Tous.

 

Anfitrion

 

La música, constante en todo momento en la escena, cobra un importante protagonismo bien avanzada la trama, cuando María Ordóñez, al más puro estilo de un musical neoyorkino, interpreta un tema. Nos es la única. El elenco también hace lo propio, apoyado con un juego de cañones de luz. A excepción de María Ordóñez, el elenco cubre el expediente del Bel Canto. Todo esto, orquestado y compuesto por Julio Awad, habitual en el equipo de Juan Carlos Rubio, y responsable de numerosos musicales de éxito en la Gran Vía madrileña. Otro habitual en el equipo de Rubio es Chevi Muraday, quien compone un movimiento escénico de sobresaliente. La original escenografía corresponde, también, a otro asiduo del equipo, Curt Allen Wilmer, acompañado en esta ocasión, por Leticia Gañan y Emilio Valenzuela. El equipo artístico lo completan Paola Torres, en el diseño de vestuario, y José Manuel Guerra, que firma un diseño de luces más que a la altura de la producción.

Anfitrión ha sido una de las ansiadas y esperadas propuestas en el certamen emeritense, sobre todo por su elenco, así como por su equipo artístico. Y créanme, no ha defraudado, frente a un público deseoso de comedia y de carcajadas, que aunque no eran constantes, sí que permitió al público mantenerlo con una sonrisa dibujada en sus caras.

En este segundo estreno la organización del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ha estado más atinada. El aforo del teatro ha respetado, en todo momento, el 50% de capacidad, así como las distancias de seguridad. Y si en algún caso no ha sido posible, el personal de sala ha sabido reubicar a los asistentes, siendo escrupulosos con las medidas de seguridad impuestas. A la entrada se han repartido mascarillas y gel hidroalcohólico, así como se ha procedido a la desinfección de espacios antes y después de la función. La salida del coliseo, como de costumbre, ha sido escalonada, velando en todo momento por la seguridad de asistentes, personal y artistas. Un sello de calidad que avala la empresa gestora del Festival, Pentación Espectáculos.

 

 

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