Masescena - «Nuria Espert hace Lorca» es el séptimo tesoro del archivo audiovisual del Centro de Documentación Teatral

AÑO V  Número 225

09 DICIEMBRE 2021
DOCE TESOROS PARA MEDIO SIGLO DE HISTORIA (VII)

«Nuria Espert hace Lorca» es el séptimo tesoro del archivo audiovisual del Centro de Documentación Teatral

Desde el CDAEM (Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música) nos quieren confiar un pequeño secreto: las memorias de Nuria Espert (De aire y fuego, escritas por Marcos Ordóñez), desde hace unos años, no descansan en los anaqueles de su Biblioteca, sino en un lugar más accesible del departamento de Usuarios. La razón es que acuden a ellas a menudo, para añadir detalles a alguno de los documentos que elaboran. Se podría decir que la gran Historia del Teatro en nuestro país durante los últimos sesenta años pasa muy a menudo por Nuria Espert. (Barcelona, 1935). En las notas de Efemérides se han acercado a la trayectoria de Nuria en varios hitos de los años sesenta, como el estreno de Hamlet, en el que ella interpretaba el papel del príncipe danés, en el Teatro Griego de Barcelona en 1960; o su intervención en la primera celebración del Día Mundial del Teatro junto a figuras como Charles Chaplin, Michael Redgrave, Hans Mesmer, Vitorio Gassman y Jean Louis Barrault, en 1962; o el estreno de El deseo bajo los olmos en aquel mismo año 1962; o su María Rosa de 1964; o la recuperación de Nuestra Natacha en 1966; el tremendo éxito de Las criadas, en 1969; o el encuentro con un joven Lluís Pasqual en 1978 para poner en pie Una altra Fedra, si us plau.

Quedan después cuatro décadas prodigiosas que culminan, de momento, de la mano del mismo director: en estos días, Nuria gira por España su Romancero gitano. En la nota de Efemérides de Una altra Fedra… mencionaban los trabajos que habían compartido Pasqual y Espert: “Aquel primer encuentro de Espert y Pasqual tardaría en repetirse, casi veinte años: sería en el formidable montaje Haciendo Lorca, de 1996, en que Pasqual destilaba todo su conocimiento de la escritura del poeta granadino en una puesta en escena esencial que contaba con Nuria Espert y Alfredo Alcón en el escenario. Desde ese reencuentro ha dado maravillosos frutos posteriores: La brisa de la vida (2003); La casa de Bernarda Alba (2009); y El rei Lear (2015). Además, en 2013, Pasqual montaría una lectura dramatizada de Una altra Fedra, si us plau, con la intervención de Nuria Espert, en el Lliure de la montaña de Montjuic, para celebrar el centenario del poeta. Aquel homenaje se tituló Recordant la Fedra".

El CDAEM ha elegido un fragmento de aquel Haciendo Lorca de 1995 para incluir a Nuria Espert en esta colección de Tesoros y no ha sido una elección fácil: quedan para otra ocasión su Bernarda, su Romancero, su Incendios, su Doña Rosita, su Cerco de Leningrado… pero leamos algunos recuerdos de la propia Espert sobre este Haciendo Lorca:

“Me llamó Lluís Pasqual, apasionado, como es su costumbre, con un nuevo proyecto. Un proyecto que le atormentaba, porque no acababa de “salirle”, por la dificultad del mismo y porque, también como siempre, estaba desbordado de trabajo.” Pasqual cerraba su etapa en el Odeon de París al tiempo que preparaba el texto de este nuevo espectáculo. “Yo creo que Bodas de sangre es una de las obsesiones secretas de Lluís: siempre quiso hacer esa función, pero nunca encontró el reparto adecuado.” “Me contó que había trabajado durante muchos meses en aquel collage en torno a Bodas de sangre, en el que también había fragmentos de Doña Rosita, de Yerma, de El público, girando en su órbita como asteroides. Quería que el centro del espectáculo, el ojo del huracán, fuera la figura de una madre, una madre trágica, que había perdido a su único hijo y evocaba sus recuerdos mientras amasaba pan”.

Nuria compartía escenario con el gran actor argentino Alfredo Alcón. Según apunta el CDAEM, Alcón formará parte de esta colección de Tesoros dentro de muy poco.

 

Sobre el CDAEM

Fue el día 17 de junio de 1971, hace medio siglo.

El Boletín Oficial del Estado, en su página 9784 decía: “La consideración del relevante interés general de las actividades teatrales con su evidente influencia en la formación artística, cultural y social de la comunidad nacional, hace aconsejable adoptar las medidas necesarias para asegurar la conservación de los documentos y medios creados a través de su historia y la constancia de las manifestaciones escénicas de nuestro tiempo, a fin de evitar la pérdida o dispersión de los vestigios de una labor, unos esfuerzos y unas aportaciones de los que, en muchos casos, apenas queda constancia…” así comenzaba la orden de 9 de junio por la que se creaba en la Dirección General de Cultura Popular y espectáculos un Centro Nacional de Documentación Teatral.

El Centro recibió materiales documentales de los diferentes departamentos – incluida la Junta de censura, lo que hoy es un tesoro singular – y adquirió un buen número de libros que fueron la base de la actual biblioteca. “Poco más se puede recordar de aquella etapa, salvo las buenas intenciones y la clarividencia sobre lo obvio que supone arbitrar un sistema capaz de dejar constancia de actividad tan frágil y escurridiza como es el teatro”, escribía Moisés Pérez Coterillo en el número 0 de la revista El Público, que fue durante diez años, desde su aparición en 1983, el buque insignia de este Centro de Documentación Teatral.

En un libro que se publicará en este año, repasaremos las diferentes etapas de esta institución con los que han sido sus  directores: César Oliva, Andrés Peláez, Cristina Santolaria y Julio Huélamo.

Antes de que aparezca esa publicación, queremos compartir con quienes siguen nuestra web y nuestros medios, desde este junio hasta que finalice el año, algunos tesoros de un fondo documental único: junto a nuestro archivo de más de un millón de documentos, que incluye unas cuatrocientas mil fotografías; junto a nuestras publicaciones y nuestro gestor de bases de datos, tal vez el más singular de nuestros fondos son las cerca de diez mil obras grabadas en vídeo, una parte de las cuales se pueden disfrutar en una plataforma pionera en este tipo de servicio, la Teatroteca.

Hemos elegido doce fragmentos inolvidables. Podríamos haber elegido mil, así de rico es nuestro fondo y así de rica ha sido la historia de nuestro teatro desde que, hace más de cuarenta años, venimos registrando en soportes audiovisuales la realidad del teatro en nuestro país.

Son doce viajes con grandes obras y grandes intérpretes. Doce tesoros.

 

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