Masescena - Fallida recuperación de "Con quien vengo, vengo"

AÑO III  Número 132

28 FEBRERO 2020
EL AUREA ACOGIÓ UNA VERSIÓN DE AMARA PRODUCCIONES EN LA QUE FALLAN ALGUNAS INTERPRETACIONES Y LA ESCENOGRAFÍA

Fallida recuperación de "Con quien vengo, vengo"

Con quien vengo vengo

 

A Calderón conviene oírle bien, porque esconde bombas en muchos versos. El Calderón imperial y ultracatólico convive, en la misma obra, con el plantador de semillas subversivas. Basta recordar a Clarín en La vida es sueño, el tipo cuya espada vale tan poco que puede dársela a cualquiera, así que se la entrega al nobislísmo Clotaldo. El drama calderoniano se eleva sobre el tópico. Pero también lo hace la comedia, donde a Calderón se le recuerda menos, vayan ustedes a saber por qué, ya que algunas de sus mejores obras figuran en este apartado. Ya hemos tenido ocasión de disfrutar en esta edición del Festival Internacional de Teatro Clásico La dama duende en estonio. En el AUREA pudimos Con quien vengo, vengo, mucho menos conocida, pero en la misma línea. Su gracioso, Celio, no quiere revelar a quién sirve y le responde a don Sancho (don Sancho alrededor de 1630 debía resonar igual que ahora), que es criado de Dios: “Si Dios todo lo ha criado/ ¿quién no es criado de Dios?/ Y si argumentos tan buenos/ no os dejan asegurado,/pruebo que soy su criado/ en que es a quien sirvo menos”. Esas tenemos en esta obra maestra del enredo y del disfraz, en la que la oscuridad parapeta y alienta las confusiones de identidades y en la que los nobles se enamoran de los criados, aunque resulte que no lo son.

El escenario está huérfano de portazos, sólo con unos maniquíes tras los que se esconden los personajes y esperan que les llegue su turno

Es una pena que la versión de Amara Producciones resulte fallida porque la apuesta por recuperar la obra bien merece el elogio. Fallan, básicamente, dos cosas. La primera es un elenco irregular, en el que junto a interpretaciones interesantes hay algunas que no están a la altura, convirtiendo algunos personajes en caricaturas. Detrás de las palabras y los gestos, tiene que haber personas de verdad, aunque solo vivan cuando otros las encarnen. Y aquí no siempre eso está claro.

El segundo problema con el que se enfrenta esta versión es mucho más material. Con quien vengo, vengo  es una obra de enredo. De las clásicas. Es decir, que hay puertas que se abren y cierran, más incluso que en Casa con dos puertas mala es de guardar, que viene a ser de la misma época. La propuesta de Gabriel Garbisu en la dirección y Alejandro Muguerza en la escenografía dibuja un escenario huérfanos de portazos, sólo con unos maniquíes tras los que se esconden los personajes y esperan que les llegue su turno. ¿Por qué maniquíes? Debe de ser por lo del hombre desnudo de verdad y la mentira de la que nos vamos recubriendo con nuestros ropajes. Que digo yo, porque en la representación no sirven para casi nada.

Por otra parte, tampoco ayudan los interludios musicales a que vayamos a recordar esta comedia plagada de buenas intenciones, pero que no funciona sobre las tablas a pesar de contar con un texto magnífico.

El título de la obra, Con quien vengo, vengo hace referencia a la obligación de permanecer fiel a aquel con el que inicias un duelo. Así, los personajes, henchidos de honor, se enfrentarán a su futuro cuñado, que tiene en sus manos la llave de su matrimonio, o a su propio hijo, porque no hay más remedio, porque “con quien vengo, vengo”. Lo mejor es ir siempre con Calderón.

 

Versión y dirección: Gabriel Garbisu

Escenografía Alejandro Muguerza

Iluminación Mario Martínez

Vestuario Alejandro Muguerza

Asesor de verso Paco Rojas

Música Daniel Olivares

Diseño gráfico y fotografía Ignacio Goitia

Escenografía y vestuario Alejandro Muguerza

Producción Producciones Amara

Distribución Rovima Producciones

 

Reparto

Juan Meseguer

Julia Olivares

Raquel Ruano

José Luis González

Varo Mogrovyan

Luis Burgaz

Javier Calleja