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Año IXNúmero 465
16 JULIO 2026

Sabela Mendoza: “La MIT de Ribadavia no es solo un festival; es una cita imprescindible con la creación contemporánea”

Gena Baamonde y Sabela Mendoza
Gena Baamonde y Sabela Mendoza
Hay festivales que se convierten en tradición y otros que terminan formando parte de la identidad de un territorio. La Mostra Internacional de Teatro (MIT) de Ribadavia pertenece, sin duda, a esta segunda categoría. En su cuadragésima segunda edición, el certamen gallego vuelve a reunir a compañías de distintos países con una programación que entiende las artes escénicas como un espacio de pensamiento, encuentro y transformación social.
La memoria histórica, la creación contemporánea y la diversidad de lenguajes vertebran una edición con 25 compañías nacionales e internacionales
"El verdadero éxito del festival no se mide únicamente en espectadores, sino en las conversaciones que continúan hasta la madrugada"

Al frente de la dirección artística, Sabela Mendoza y Gena Baamonde afrontan su segundo año con una idea muy clara: cada edición debe sorprender al público, incluso a quienes llevan décadas regresando cada verano.

«Nunca hablamos de novedades como algo puntual porque toda la Mostra es una novedad. Hay muchísima gente que vuelve cada año, pero precisamente lo hace porque sabe que encontrará un programa completamente distinto. Queremos que Ribadavia siga siendo esa cita imprescindible del verano, pero una cita que siempre renueva la mirada», explica.

La accesibilidad deja de ser una asignatura pendiente

Entre las principales novedades de esta edición sobresale una especialmente significativa. Por primera vez, la MIT incorpora un programa específico de accesibilidad.

Cinco de los veinticinco espectáculos contarán con interpretación en lengua de signos y audiodescripción, un paso que la dirección artística considera imprescindible.

«La respuesta ha sido muy positiva. Las localidades accesibles están funcionando muy bien y ya tenemos confirmada la asistencia de personas procedentes de distintas asociaciones. Sabemos que todavía queda mucho camino por recorrer, pero era importante empezar.»

Para Sabela, la accesibilidad no responde únicamente a una cuestión técnica, sino a la propia naturaleza de un festival público.

«Un festival es un lugar de encuentro y, si creemos que la cultura es un derecho, tiene que poder ser disfrutada por todas las personas.»

Una ciudad que cambia durante nueve días

Durante la celebración de la MIT, Ribadavia multiplica su población habitual y transforma completamente su paisaje cotidiano.

«Lo más emocionante es comprobar que la ciudadanía siente la Mostra como algo propio. La población prácticamente se triplica y todo el mundo percibe que el festival ocupa un lugar central en la vida de la villa.»

Ese vínculo explica, en parte, la extraordinaria longevidad del certamen.

«No es habitual que un festival alcance cuarenta y dos ediciones. Eso solo es posible gracias al esfuerzo continuado de muchas personas e instituciones. Se ha creado un hábito cultural que hoy forma parte de la identidad de Ribadavia.»

Imagen del público en la Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia
Imagen del público en la Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia

El teatro como espacio para pensar el presente

Lejos de apostar por una programación basada únicamente en el entretenimiento, la MIT reivindica la creación contemporánea como una herramienta para comprender el mundo.

«Nos interesan los trabajos que hablan desde el presente. La escena contemporánea convierte el escenario en un espacio de pensamiento donde preguntarnos quiénes somos y qué sociedad estamos construyendo.»

Sabela considera que el contexto actual hace todavía más necesaria esa función del teatro.

«Vivimos un tiempo marcado por la fragmentación, la virtualización y el auge de los discursos autoritarios. Reunirse físicamente para compartir una experiencia escénica ya tiene algo profundamente transformador.»

La memoria histórica como una conversación abierta

Sin responder a un lema único, una de las líneas de programación de esta edición gira en torno a la memoria democrática y la revisión del pasado reciente.

«Había consensos que parecían consolidados y ahora sentimos que necesitan volver a ser defendidos. El teatro también tiene la responsabilidad de participar en esa conversación.»

La programación reúne propuestas como Ictus, de Chévere; José Afonso, ao vivo nos Coliseus, 1983, del Teatro Experimental do Porto; o A Fortaleza, coproducción gallego-portuguesa que recupera la memoria de las mujeres guerrilleras antifranquistas.

Junto a estas obras aparecen otras que exploran la memoria desde la experiencia íntima.

Es el caso de Mi madre y el dinero, de la compañía mexicana Pornotráfico, donde el autor Anacarsis Ramos comparte escenario con su madre para reconstruir, desde la biografía familiar, la historia económica reciente de México.

«La memoria también se escribe desde las vidas particulares. Esas historias personales nos ayudan a comprender por qué nos sucede lo que nos sucede.»

Un festival que dialoga con la ciudad

Uno de los rasgos más reconocibles de la MIT es su relación con el patrimonio de Ribadavia.

Las funciones se distribuyen entre el Auditorio del Castelo, instalado en las ruinas del castillo medieval; la iglesia desacralizada de A Madalena; plazas, parques, espacios naturales y pequeñas aldeas del municipio.

«Cada espacio propone una relación distinta con la escena. Hay obras que solo cobran sentido dialogando con el paisaje o con la arquitectura histórica. Esa diversidad también forma parte del lenguaje del festival.»

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Gena Baamonde y Sabela Mendoza posan con el logotipo de la Mostra Internacional

Una programación verdaderamente internacional

México, Portugal, Francia, Suiza y Galicia dialogan en una edición donde la internacionalización se entiende como intercambio artístico y cultural.

Además de Pornotráfico, la compañía mexicana 4×4 presenta El cuerpo vacío, una delicada propuesta de danza contemporánea sobre la memoria de los cuerpos desaparecidos.

Desde Portugal llega el Teatro Experimental do Porto con un gran concierto escénico dedicado a José Afonso, mientras que la MIT presenta una adaptación gallega de una obra del prestigioso coreógrafo francés Jérôme Bel, interpretada por María Roja y realizada en colaboración con la Bienal de Artes Vivas de Pontevedra.

La presencia de artistas gallegos residentes en el extranjero completa esa mirada internacional.

«Galicia sigue siendo un lugar de emigración. También nos interesa construir puentes con quienes desarrollan su trabajo fuera.»

Más allá del teatro

La programación vuelve a romper las fronteras entre disciplinas.

Teatro, danza, circo, performance y propuestas híbridas conviven en una edición que entiende la creación contemporánea desde la mezcla de lenguajes.

«Las fronteras disciplinarias son cada vez más difusas. Cuanta más diversidad exista sobre el escenario, más rica será la experiencia del público.»

Un éxito que no siempre cabe en las estadísticas

Aunque la organización aspira a seguir creciendo en número de espectadores, Sabela reconoce que los indicadores más valiosos son otros.

«Claro que queremos batir récords, pero lo que realmente nos emociona es ver cómo la conversación continúa después de las funciones.»

Las representaciones nocturnas terminan cerca de la una de la madrugada y las plazas de Ribadavia siguen llenas de público comentando lo vivido sobre el escenario.

«Para nosotras ese es el verdadero éxito. También lo es escuchar a alguien decir: ‘No era una obra para mí, pero reconocí el enorme trabajo que había detrás’. Eso significa que el público desarrolla un criterio propio.»

Mirar al futuro sin perder el equilibrio

La dirección artística no descarta ampliar la duración del festival, aunque prefiere hablar primero de consolidación.

«Antes de crecer necesitamos fortalecer la estructura del proyecto, mejorar las condiciones del equipo y garantizar su sostenibilidad.»

El objetivo inmediato pasa por extender el espíritu de la MIT más allá de los nueve días de programación.

«Nos gustaría que hubiera residencias artísticas, apoyos a la creación y actividades repartidas durante el resto del año. Sería una forma de que la Mostra siguiera viva incluso cuando termina el verano.»

Cartel de la muestra
Cartel de la muestra

La alegría como imagen del festival

La identidad visual de esta edición lleva la firma de la ilustradora ourensana Olalla Higo.

Inspirada en la máscara teatral y en el imaginario del Entroido gallego, la artista ha creado una imagen llena de color y movimiento que resume el espíritu del festival.

«Queríamos que el cartel transmitiera una sensación muy sencilla: verla y pensar ‘vamos’. Esa energía de celebración, de encuentro y de ganas de volver es exactamente lo que representa la MIT.»

Después de más de cuatro décadas de historia, Ribadavia continúa demostrando que las artes escénicas pueden convertirse en un acontecimiento colectivo. Un lugar donde el teatro trasciende el escenario para instalarse en las calles, en las conversaciones y en la memoria de quienes regresan cada verano a esa cita que, como recuerda Sabela, «siempre vuelve para ser diferente».

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