En años anteriores, han pasado ya por aquí Luis García Montero, Chantal Maillard, Ángela Segovia o Juan Carlos Mestre. La nueva temporada se inicia el 8 de octubre con un nombre esencial de las letras hispanoamericanas: Hugo Mujica. Tras él vendrán Miriam Reyes (el 16 de diciembre), Abraham Gragera (el 18 de marzo) y Clara Janés (el 5 de mayo). Además, la ya habitual colaboración con el Festival Eñe traerá al escenario de La Abadía creaciones inspiradas en la obra de las poetas polacas Barbara Sadowska (el 6 de noviembre) y Zuzanna Ginczanka (el 7 de noviembre).
Sobre Hugo Mujica
El 8 de octubre, a las 20h y en la Sala José Luis Alonso, esperamos a Hugo Mujica. Pasados los 80 años, este autor ha vivido muchas vidas: ha sido obrero adolescente, preso objetor de conciencia, un viajero que experimentó el auge del hippismo y las drogas psicodélicas en los Estados Unidos de los años 60, hare krishna o monje trapense.
Uno de los ejes centrales de su pensamiento es el silencio, que redefine no como ausencia, sino como escucha. En un reciente encuentro en Casa de América, Mujica explicó que entendía el acto creador como una experiencia profundamente ligada al origen mismo de la vida, porque intenta captar ese instante en el que algo irrumpe desde la nada. Esa búsqueda atraviesa toda su obra y conecta la poesía con una reflexión filosófica sobre la existencia.
Ha sido el ganador del Premio Loewe de Poesía en 2025 con Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras, una obra que nace de la contemplación y de la atención a lo cotidiano. El origen del título está en una escena sencilla pero reveladora: durante años, Mujica ha observado desde su casa cómo el viento mueve un árbol y proyecta sombras. También obtuvo los premios Tudor Arghezi 2017, el Premio Casa de América 2013 con Cuando todo calla y el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía 2004.
Es autor de múltiples ensayos y ha visto su obra traducida a más de diez lenguas.
Por cortesía del autor, reproducimos el poema con el que comenzará el acto en La Abadía:
Anochece
y se van
replegando
los ruidos;
solitario,
un perro rengo
cruza la calle.
Anochece
y es en la quietud
donde la vida nos revela
lo que aprende de sí misma
mientras late nuestra vida.







