Paco es un escritor instalado en su zona de confort. Ha encontrado a su público, ha publicado durante años y no parece necesitar mucho más. Sin embargo, su mujer considera que ha llegado el momento de dar un paso adelante: más dinero, más popularidad y, sobre todo, más repercusión.
“Paco es un hombre bastante simple, en el sentido de que está dentro de una comodidad, de un confort del que no quiere salir porque no le ha hecho falta», explica Nacho Guerreros, encargado de interpretar al protagonista. «Ha escrito 16 novelas, ha llegado a su público, pero tampoco aspiraba a mucho más”.
El problema es que Paco se encuentra con María, un personaje interpretado por Ana Arias que funciona como auténtico motor de la historia. El director, Gabriel Olivares, la definió durante los ensayos como «el hada madrina» de la función: la mujer que transforma al protagonista y lo conduce hacia un lugar completamente diferente.
“Es una mujer con mucha energía, mucho más moderna que Paco y más conectada con el día a día”, explica Arias. “Está al día de absolutamente todas las novedades y todas las redes que existen. Para preparar el personaje incluso tuve que investigar algunas de las redes que aparecen en el texto y que yo ni sabía que existían”.
La historia arranca cuando María entra en contacto con Paco a través de su mujer, Begoña. Una cena en casa se convierte entonces en el escenario en el que todo comienza a cambiar. La obra juega además con las expectativas del espectador y con sucesivos giros que desembocan en una transformación que sus protagonistas prefieren mantener en secreto.
“Cuando crees que vas a entrar en un lugar, sales y entras en otro”, explican sobre una función que va modificando progresivamente su tono hasta llegar a un tercer acto en el que el público se encuentra con una sorpresa.

Un proceso compartido
Para Nacho Guerreros, Bestseller es también la culminación de un proyecto que llevaba tiempo intentando poner en pie. El texto de Óscar Galán había llegado anteriormente a sus manos, pero diferentes circunstancias impidieron que se llevara entonces a escena. Con la creación de su nueva productora, Mr. Cheslong, decidió recuperar aquella idea.
El montaje cuenta con Gabriel Olivares en la dirección y con un proceso de ensayos especialmente participativo. Los actores no se limitaron a ejecutar indicaciones, sino que tuvieron que contribuir a la construcción de los personajes y de las escenas.
“Hubo un proceso creativo también nuestro. El director nos proponía que creáramos desde nosotros; no era solamente “haz esto y ponte aquí”, sino interpretar tú el texto y sacar lo que veías», explican ambos.
Ese proceso también permitió descubrir nuevas dimensiones de Paco. Guerreros reconoce que inicialmente había entendido de manera equivocada el carácter de su personaje. «Pensaba que era una persona resabiada, alguien que estaba siempre a la defensiva. Y no. Resulta que Paco es una persona inocente en su día a día. Es más simple, se deja sorprender y se deja llevar». Y, sobre todo, no le queda más remedio que abandonar su zona de confort. «O cambias, o te quedas ahí, o mueres», resume el actor.
Teatro frente a audiovisual
La participación de Ana Arias en Bestseller supone también una experiencia diferente a su trabajo habitual en televisión. La actriz reconoce que el teatro exige construir desde cero un personaje que, en una serie como La que se avecina, ya está consolidado. «El nivel de vulnerabilidad y de exigencia es mucho más elevado. Todo es más grande en teatro», afirma.
Ambos coinciden en que la principal diferencia entre el teatro y el audiovisual está en la relación directa con el público. En una grabación existe la posibilidad de repetir una escena; sobre un escenario, no. “En audiovisual, si sale mal, dices “corten”, vuelves a empezar y a nadie le ha pasado nada. Pero en teatro sales y, pase lo que pase, no hay vuelta atrás”, explica Guerreros.
Esa incertidumbre genera una adrenalina particular. Los actores hablan incluso de los recurrentes sueños en los que olvidan el texto o salen al escenario sin saber qué tienen que hacer. “En escena estás acompañado, pero también estás muy solo”, apunta Arias. “Tienes una responsabilidad, aunque muchas veces el compañero te salva. Y menos mal”.

El público
Bestseller ya ha comenzado a encontrarse con los espectadores y la respuesta, según sus protagonistas, está marcada por la sorpresa. La obra ha pasado por diferentes localidades y continuará con una extensa gira.
Las reacciones también cambian en función de la edad del público. Hay referencias y situaciones especialmente vinculadas a las nuevas generaciones y otras que conectan con espectadores de mayor edad.
“Según las edades se ríen en unas cosas o en otras”, cuentan. “La función tiene también mucho de eso”.
El público, además, se encuentra con una obra que cambia progresivamente de registro. La comedia inicial va abriendo paso a situaciones inesperadas y a un desenlace que modifica las expectativas creadas durante los primeros compases.
El Pavón
El montaje llega al Gran Teatro Pavón de Madrid, un espacio que Nacho Guerreros conoce bien y al que guarda especial cariño. “Para mí el Pavón es maravilloso”, asegura. “Es un honor estar ahí y, además, tiene una historia enorme”.
El teatro madrileño se convierte así en una nueva parada de una producción que ya ha recorrido diferentes ciudades y que tiene previsto continuar su gira durante los próximos meses.
Pero Bestseller no es el único proyecto teatral que ocupa actualmente a sus protagonistas. Guerreros continúa también con Dos tronos, dos reinas, mientras prepara nuevas propuestas. Arias, por su parte, compagina el montaje con Una distancia necesaria, una producción que se desarrolla simultáneamente entre España y Argentina.
La particularidad de esta última propuesta está precisamente en su proceso creativo: dos equipos trabajan sobre el mismo texto, uno en España y otro en Buenos Aires, con tres actores en cada país y una dirección argentina. “Hemos empezado esta semana y ya hemos descubierto cosas completamente distintas de un mismo texto. Es súper enriquecedor”, explica Arias.

Más-Mejor
La conversación lleva inevitablemente a una de las cuestiones centrales del oficio: cómo la experiencia personal modifica la manera de interpretar.
Para Arias, la respuesta es clara: “Cuanto más vives, mejor actor te haces”. La actriz considera que la madurez amplía el campo emocional y permite comprender mejor determinados comportamientos.
“Los sentimientos son pocos. El amor, el odio, el miedo, los celos… Al final son los grandes temas del teatro clásico y de la vida”, reflexiona.
No es necesario haber vivido literalmente las circunstancias de un personaje para poder interpretarlo. La experiencia sirve como herramienta para conectar con emociones universales. “Aunque tú no hayas matado a alguien, puedes saber lo que es la desesperación o la ira. Has experimentado esas emociones y puedes utilizarlas para llevar a tu personaje a ese lugar», explica.
Guerreros comparte esa visión y considera que la madurez aporta además otro temple. “Cuando eres joven tienes la sangre caliente y necesitas hacerlo ya. Con los años tienes otra visión y otra experiencia”.
Una idea que conecta directamente con uno de los mensajes de Bestseller: la sociedad actual está dominada por la inmediatez, especialmente a través de las redes sociales. “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, recuerda Guerreros citando una de las frases de la obra.
Libertad creativa
Más allá de la comedia y de la crítica a las redes sociales, la conversación deriva hacia el papel que debe desempeñar el teatro en la sociedad. Guerreros reivindica una profesión capaz de abordar asuntos incómodos y de cuestionar aquello que sucede alrededor. “Nuestra profesión no es solamente entretenimiento”, sostiene. “También hablamos de cambiar conciencias, de iluminar lugares oscuros donde permitir que entre la luz o de dar voz a los que no tienen voz”.
Ambos actores lamentan que en ocasiones determinados proyectos se encuentren con un “no” antes incluso de poder demostrar su potencial. Guerreros recuerda varios trabajos de su trayectoria que inicialmente fueron considerados poco comerciales y que posteriormente tuvieron una larga vida sobre los escenarios. “Si hubiera hecho caso de los noes, no hubiera hecho teatro en mi vida”, afirma.
En ese sentido, reivindica una mayor apertura hacia propuestas diferentes y recuerda que la capacidad de cuestionar y provocar forma parte históricamente de la esencia del teatro.
Arias pone además el acento en la autocensura: “No solo existe la censura de que te censure el de al lado. También está la censura de que te censures tú mismo por miedo a no encajar, a no trabajar”.

Más que un trabajo
Cuando se les pregunta qué le piden actualmente a su profesión, las respuestas coinciden en un deseo fundamental: seguir trabajando y continuar encontrando proyectos que les permitan crecer.
“Yo le pido que me siga acompañando en la vida”, afirma Arias. “Soy realmente feliz yendo a trabajar. Es el único momento de la vida en el que, si me tengo que levantar a las cinco de la mañana, lo hago a gusto”.
La actriz recuerda incluso una experiencia que resume hasta qué punto el teatro forma parte de su vida. Después de pasar una temporada en China, regresó a Madrid y acudió al Teatro Español como espectadora. Al terminar la función, no pudo limitarse a marcharse a casa. “Me quedé allí. Después de aplaudir, me tuvieron que echar. Estaba tocando el teatro, oliendo el teatro. Y pensé: no puedo más, necesito trabajar”.
Para Guerreros, el teatro también ha sido una herramienta para viajar y llevar la cultura española a otros lugares. Recuerda especialmente las representaciones de Dos tronos, dos reinas en Bulgaria, posibles en parte gracias al Instituto Cervantes y al conocimiento que el público tenía de La que se avecina. “A mí eso de la profesión, ya no solo actuar, sino llevar nuestra cultura fuera, me satisface enormemente”, asegura.
El valor de una trayectoria
Los dos actores han construido además carreras estrechamente vinculadas al público. Guerreros lleva dos décadas interpretando a Coque en La que se avecina, mientras que Arias recuerda el papel que desempeñó Elena Arnau, directora de casting, en distintos momentos de su carrera.
Para ambos, esos personajes forman ya parte de su identidad profesional.
«Llevo con Coque desde los 35 hasta ahora que tengo 55. Llevo 20 años con ese personaje», explica Guerreros. “¿Cómo me va a avergonzar? Forma parte de mi vida profesional”.
Arias también recuerda cómo Arnau siguió confiando en ella después de un primer casting fallido y cómo posteriormente insistió para que participara en Cuéntame y, más adelante, en Paquita Salas.
Son historias que enlazan con una de las ideas que atraviesan toda la conversación: en una profesión marcada por los castings, los proyectos que llegan y los que no, la carrera se construye con paciencia, trabajo y oportunidades.
Y quizá ahí resida también una de las claves de Bestseller: frente a la obsesión contemporánea por conseguirlo todo inmediatamente, Paco tendrá que descubrir que el éxito, la identidad y el reconocimiento no siempre son aquello que aparentan ser.







