El espectáculo, cuyo estreno absoluto tendrá lugar el 11 de junio en el Festival Montpellier Danse, parte del mito de la bíblica torre para reflexionar sobre la posibilidad del cuerpo colectivo en un mundo marcado por el ego y el capital
Una de las figuras más destacadas de la vanguardia flamenca del siglo XXI, Coria ha congregado para esta pieza a creadores y artistas como Luz Arcas, David Lagos, Alberto Conejero y un elenco de siete bailarines de distintas nacionalidades
Tras su paso por Montpellier, BABEL podrá verse en el Festival de Arte Flamenco Mont de Marsan (2 de julio) y en la Bienal de Flamenco de Sevilla (29 de septiembre)
El coreógrafo, uno de las figuras más destacadas de la vanguardia flamenca, ha congregado para esta pieza a un equipo excepcional: Alberto Conejero, encargado de la dramaturgia; el cantaor David Lagos, Premio Andaluz del Flamenco; la Premio Nacional de Danza Luz Arcas, que aporta una mirada externa; y un elenco internacional formado por el propio Coria, Federico Nuñez, Felipe Clivio, Kotoha Setoguchi, Lucía La Bronce, Polina Sofia y Yardén Amir.
En BABEL, David Coria se sirve de un mito antiguo para hablar del presente. La historia de la bíblica torre se transforma en metáfora escénica de «un cuerpo colectivo que se pregunta sobre qué fuerzas nos separan cuando todo parece empujarnos a estar juntos», explica el artista.
En escena, el lenguaje físico intenso de los siete bailarines evoca un ritual, un único cuerpo que no solo baila, sino que reza, se eleva y cae. Esta danza poderosa se conecta con el imaginario y la fisicidad que ya pudieron verse en su anterior obra, la aclamada Los bailes robados, inspirada en las misteriosas epidemias de baile que sacudieron a Europa en la Edad Media.
El compromiso político y social y el interés por contar el presente desde la danza son señas de identidad de la compañía. Así, BABEL sugiere una pregunta: en un mundo marcado por el ego y el capital, ¿es un gesto revolucionario levantar algo juntos ?
El espectáculo reflexiona sobre «si aún es posible alzarse colectivamente en un tiempo atravesado por la fractura. Si acaso levantar una torre simbólica no sería hoy un acto de comunión: una forma de recordar que lo común todavía existe, y que construir con otros es todavía un verbo posible. Frente a los lenguajes fragmentados y los muros que nos aíslan, esta obra afirma que el cuerpo es aún capaz de decir lo esencial. Y que tal vez, en la infancia del lenguaje —cuando no hay idioma, ni juicio, ni frontera— y en los restos de lenguas como el esperanto —que soñaron lo común—, aún queda una grieta por donde puede colarse la comunión», apunta Coria.
David Coria
David Coria (Sevilla, 1983), es una de las figuras más destacadas en la vanguardia flamenca del siglo XXI. Sus coreografías, caracterizadas por el enfoque innovador, el compromiso político y social y el trabajo en equipo de su compañía, le han valido el reconocimiento internacional del público y la profesión. Según la prestigiosa crítica de danza Rosita Boisseau, «en su obra se ciernen las sombras de Antonio Gades y Pina Bausch y ofrece una síntesis formidable de los avances en este arte».
A lo largo de su carrera, ha trabajado con grandes nombres como Antonio Gades, Pilar López, José Granero, Alberto Lorca o José Antonio y con las compañías de Rocío Molina, Eva Yerbabuena, Rafaela Carrasco, el Ballet Nacional de España o el Ballet Flamenco de Andalucía, entre otras.
Con su propia formación, ha subido a los escenarios los espectáculos Anónimo (Premio Especial del Público en el Festival de Jerez 2019), Fandango (estrenado en el Théâtre National de Chaillot en 2020, Premio de la Crítica Especializada en el Festival de Jerez 2020, Premio Giraldillo al Mejor Espectáculo en la Bienal de Flamenco de Sevilla 2020) y Los bailes robados (Premio Lorca al Mejor Intérprete Masculino de Danza, Premio Lorca a la Mejor Coreografía y Premio Lorca al Mejor Espectáculo). En 2022, en el Théâtre National de Chaillot, estrenó Imperfecto, que creó con el artista contemporáneo Jann Gallois.
David Coria ha sido distinguido con el Premio al Mejor Bailarín del Año por la revista alemana TANZ, Premio Lorca del Teatro Andaluz y Premio Talía 2024 como Mejor Intérprete Masculino de Danza.






