‘Flamenco sin barreras’ es el proyecto de accesibilidad sensorial para personas con problemas auditivos y visuales que ha desarrollado el Cardamomo
También ha estado presente el director del Centro de Coordinación de Industrias Culturales de la Subsecretaría del Ministerio de Cultura, Juan Melgar.
El proyecto Flamenco sin barreras ha sido posible gracias a un exhaustivo trabajo de gestión y asesoramiento técnico por parte de la ONCE y la colaboración de ILUNION Accesibilidad, empresa pionera en el diseño y promoción de entornos, productos y servicios accesibles para personas con discapacidad y para todos los ciudadanos, con un enfoque 360º. Junto al tablao Cardamomo, han implementado soluciones tecnológicas de última generación para eliminar las barreras sensoriales y permitir que la emoción del flamenco se sienta en igualdad de condiciones.
En palabras de Ivana Portoles de Val, propietaria del Cardamomo, “este proyecto ha sido un viaje extraordinario con un final que nos hace muy felices: hacer llegar el flamenco a toda la sociedad. No se nos ocurre mejor legado”. “Hemos convertido al Cardamomo en un espacio sensorial completo y hemos convertido el flamenco en accesible y universal”, ha subrayado Portoles de Val. José Díaz, director general del tablao, ha explicado que el desarrollo de la iniciativa ha contado con el apoyo de los Fondos Feder a través de Programa para la Recuperación, Transformación y Resiliencia. También ha agradecido todo el apoyo por parte de la ONCE y otros aliados del Cardamomo para llevar este proyecto adelante. “Unimos arte y tecnología para que el flamenco pueda vivirse a través lo todos los sentidos y apreciado por todas las personas”, ha destacado.
Ana González Arenas, especialista en cultura y estilo de vida colaboradora de la ONCE e impulsora del proyecto ha explicado que el flamenco no se ve con los ojos, se ve con el alma. “La idea de este tablao inclusivo nació de una noche impactante en Cardamomo, al comprender que la magia de la guitarra, el cajón y el zapateo se siente en el cerebro y en el corazón. Si el ‘duende’ es capaz de acelerarnos el pulso y hacernos vibrar sin necesidad de la vista, era de justicia crear un espacio donde esas sensaciones fueran accesibles para todos, independientemente de su condición, ha señalado González Arenas.
Ecosistema de Accesibilidad
Durante el acto se ha presentado el llamado Ecosistema de Accesibilidad a través del que la tecnología se pone al servicio del arte. El primer componente son las estaciones táctiles del Recorrido Sensorial, cinco puntos en los que las personas con discapacidad visual pueden comprender el espacio y el vestuario flamenco a través del tacto. Las maquetas dan acceso sensorial a un vestido, un mantón, zapatos de flamenca, castañuelas y una guitarra.
La Accesibilidad Auditiva se realiza mediante dos herramientas. Por un lado, el bucle magnético de última generación, un sistema de sonido nítido y directo para usuarios de audífonos o implantes cocleares. En segundo lugar, los chalecos Subpac, que hacen posible a las personas sordas sentir el ritmo y el taconeo en su propio cuerpo. Se trata de los llamados chalecos hápticos, quepermiten percibir el ritmo y las frecuencias del espectáculo a través de vibraciones en la piel.
La presentación ha culminado con la actuación de los bailaores Paula Rodríguez y José Escarpín, a través de la cual los presentes han podido comprobar el alcance de las medidas adoptadas para la plena inclusividad del Tablao Cardamomo. Paula Rodríguez es ganadora del ‘Desplante’ del Festival Internacional del Cante de Las Minas de La Unión (Murcia) y José Escarpín es conocido por su velocidad, fuerza y compás, equilibrado con momentos de gran delicadeza, de hecho, ostenta el Premio Guinness de mayor número de taconeos por minuto. Todo un espectáculo para los sentidos.
El cierre ha corrido a cargo de José Galán y su alumna Lola García-Baquero que han interpretado una Sevillana única.
Sobre Cardamomo
El tablao Cardamomo nació en 1994 en la calle Echegaray como un espacio de libertad para el flamenco bajo la dirección de Ivana Portolés. En sus tres décadas de historia, ha evolucionado desde la fusión hacia la pureza del flamenco tradicional, consolidándose como una plataforma vital para el lanzamiento de jóvenes talentos que hoy son figuras internacionales de este arte.
Es el único tablao de Madrid recomendado por The New York Times y fue distinguido en 2014 como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Madrid por su labor de difusión. Por su escenario han pasado leyendas como Enrique Morente, Tomatito o Diego El Cigala, manteniendo una excelencia artística que combina la tradición con una gestión moderna y contenidos didácticos para el público.
Su compromiso social destaca por el fomento del talento infantil mediante becas y proyectos pedagógicos, además de una constante labor benéfica en colaboración con entidades como UNICEF. Bajo el liderazgo de su fundadora, Cardamomo actúa como un motor de inclusión e igualdad, reafirmando su papel como un espacio cultural que busca acercar el arte a toda la sociedad.



