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Año IXNúmero 481
08 NOVIEMBRE 2026

Corea del Sur lleva la IA al teatro para acabar con la barrera del idioma

Imagina entrar en un teatro de Seúl sin entender una sola palabra de coreano y, aun así, seguir cada giro de la historia sin apartar la mirada del escenario. Pues eso es lo que está ocurriendo  en varios teatros de la capital surcoreana, donde ya se ofrecen gafas de subtítulos con inteligencia artificial que proyectan los diálogos traducidos en tiempo real mientras avanza la función. Así, una barrera que durante décadas mantuvo al teatro coreano fuera del alcance de buena parte del público internacional empieza a resquebrajarse de verdad.

Unas gafas que lo cambian todo

La tecnología detrás de esta iniciativa la desarrolló Xpert Inc., una startup coreana que, en un primer momento, creó el dispositivo pensando en personas con problemas de audición y que después adaptó su software al entorno teatral. El sistema, bautizado como Owl, reconoce en tiempo real lo que dicen los actores gracias a la inteligencia artificial y proyecta los subtítulos en las lentes en menos de 0,3 segundos, con una precisión declarada del 98 %.

Frente a los sobretítulos tradicionales, la diferencia resulta decisiva. Hasta ahora, el espectador debía desplazar la vista una y otra vez hacia una pantalla lateral, lo que rompía la inmersión y obligaba a dividir la atención. Con estas gafas, en cambio, los subtítulos permanecen dentro del campo de visión natural, ofreciendo una experiencia tan fluida y directa como la que encuentran los usuarios en las plataformas de juego online más avanzadas del mercado actual.

El alquiler ronda los 15.000 won por función, unos 11 dólares, y el usuario recoge el dispositivo en un mostrador específico junto con un kit que incluye un powerbank, un paño de limpieza y un teléfono precargado con una aplicación para ajustar el tamaño de la fuente, el brillo y la posición de los subtítulos.

Un público internacional que empieza a ocupar la sala

Productores de varios espectáculos coinciden en que el público extranjero ha pasado de ser casi inexistente a convertirse en una presencia habitual en la sala. La mayoría de esos nuevos espectadores llega de Japón y China, aunque también empiezan a aparecer turistas occidentales dispuestos a entrar en un teatro en un idioma que no hablan en absoluto, algo que hasta hace muy poco parecía improbable.

Hacia un teatro más accesible

Aun así, la tecnología todavía tiene algunos aspectos por pulir. Hay pequeños desajustes de sincronía en ciertos momentos, las improvisaciones de los actores pueden confundir al sistema y llevar las gafas sobre unas graduadas no resulta especialmente cómodo. La propia Xpert Inc. reconoce que en determinadas situaciones sigue haciendo falta intervención humana. Además, la experiencia de usuario debe ser impecable; igual que ocurre con las variantes de ruleta más conocidas, donde la fluidez y la rapidez resultan esenciales, los espectadores del teatro exigen que la proyección de los subtítulos sea inmediata, sin errores ni latencias que distraigan de la actuación.

Con todo, la industria mira más allá de esos ajustes y se hace una pregunta de fondo, si esto funciona en Corea del Sur, ¿qué impediría que se extendiera a otros mercados?

De hecho, ya hay empresas británicas como Built for Good o Xrai Glass que están probando versiones parecidas en teatros de Estados Unidos y Europa. Aun así, lo que está pasando en Seúl tiene un matiz distinto, porque une tecnología, estrategia cultural y ambición internacional en un mismo movimiento.

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