Masescena

Rosal, Mayorga y Bovell, trío de dramaturgos contemporáneos para el abril del Teatro de La Abadía

Juan Mayorga y Lola Casamayor, autor y actriz

El 11 de abril llega al Teatro de La Abadía el último éxito de La Beckett: Asesinato de un fotógrafo. Escrita e interpretada por Pablo Rosal, con dirección de Ferran Dordal i Lalueza. Un montaje en el que la fotografía de Noemí Elias Bascuñana juega un papel primordial en un monólogo que hace un retrato del ser humano y de una ciudad metropolitana como Barcelona
Juan Mayorga escribe y dirige María Luisa que se podrá ver en la sala Juan de la Cruz desde el 20 de abril y hasta el 21 de mayo. Protagonizada por Lola Casamayor, cuenta la historia de una mujer mayor que se ve obligada a poner dos nombres inventados en su buzón para espantar a los “cacos del barrio”. A partir de ahí vivirá la “aventura más apasionante de su vida”, en palabras del autor. Un texto que trata temas como la soledad, el deseo y las ganas de bailar
Julián Fuentes Reta vuelve a unirse al dramaturgo Andrew Bovell para cerrar la “Trilogía de la Herencia” que iniciaran con el exitoso montaje Cuando deje de llover. En esta ocasión el australiano escribe el texto junto a la compañía en un periodo de investigación y laboratorio de creación. Estreno el 27 de abril

 

Rosal vuelve a La Abadía

Tras su aplaudida Los que hablan, el autor, poeta y director de escena vuelve al Teatro de La Abadía. Esta vez, en un monólogo interpretado por él mismo. Estrenada el pasado enero en la Sala Beckett de Barcelona, con el aplauso rotundo de crítica y público, Asesinato de un fotógrafo, en palabras del propio Rosal, “es un ejercicio de artesanía escénica y, como tal, una celebración de nuestras facultades lúdicas e inspirativas”. De aparente corte clásico y con claras características del denominado “género negro”, propio de la novela o el cine, Rosal se propone escribir un noir teatral, algo poco usual en el teatro en lenguas españolas. “Lo hago en parte como práctica gustosa de constricción y derroche, también, en parte, como desafío para intentar vislumbrar qué nos atrae tanto como civilización en la representación del asesinato y su desenmarañamiento” señala el intérprete y autor.

Siguiendo las pistas de una misteriosa nota, un detective privado recorre la ciudad encontrándose con una serie de singulares personajes, todos sospechosos del asesinato del célebre fotoperiodista alemán Franz Ziegetribe. La observación y la intuición guiarán sus pasos. Este es el punto de partida de un montaje que no renuncia a lo lúdico y grandes dosis de humor, para un texto que destila desde el minuto uno el gusto de su autor por el juego con el lenguaje y con la palabra, que delatan su oficio de poeta. Para Ferran Dordal i Lalueza estamos ante un “divertido y estimulante fotoroman escénico que consigue, con aparente ligereza, reflexionar sobre nuestro tiempo y sobre las grandes preguntas trascendentales sobre la existencia que siguen acuciándonos”.

 

Pablo Rosal

 

La amistad entre señoras y las ganas de bailar

Juan Mayorga cuenta que mientras asistía a un partido de baloncesto de su hija, un compañero de grada le contaba cómo mujeres mayores que vivían solas debían poner en su buzón el nombre inventado de personas, para que los posible ladrones desecharan la posibilidad de asaltar sus casas. Esta “anécdota de grada” se convierte en el punto de partida de María Luisa, la historia de una señora que pone en el buzón, por petición de su portero, dos nombres para que parezca que no viva sola. A partir de ese momento, María Luisa se adentra en la “mayor aventura de su vida”, que intentará compartir con su amiga Angelines.
 
Lola Casamayor es María Luisa y estará acompañada de Marisol Rolandi y los actores Paco Ochoa, Juan Codina, Juan Paños y Juan Vinuesa. Tres “juanes” que interpretarán a los donjuanes de María Luisa, una mujer que en su, mal llamada, tercera edad querrá descubrir qué esconde una “puerta plateada donde se escucha música”. La soledad, el poder de la imaginación, el deseo en la edad madura y las ganas de bailar componen la gran variedad de temas que atraviesan una pieza que “si no es una comedia, al menos se suceden risas en los ensayos”, según asegura el propio autor que firma también la dirección del espectáculo, acompañado de Alessio Meloni en la escenografía y Juan Gómez Cornejo en la iluminación.

 

 

Un jardín lleno de secretos

Julián Fuentes Reta se alzaba en 2015 con el Max a la mejor dirección y el mejor espectáculo por Cuando deje de llover de Andrew Bovell. Comenzaba así una relación colaborativa entra ambos, junto a Jorge Muriel, que continuaba con Las cosas que sé que son verdad. Mientras, se iba desarrollando el proyecto de escritura de un texto a partir de un periodo de creación con un grupo de actores considerados “familia” por Fuentes y Muriel y que daría como fruto el texto Canción del primer deseo, obra con la que cerrarían la “Trilogía sobre Herencia”.  Ahora estrenan en Teatro de La Abadía este último título con Consuelo Trujillo, Borja Maestre, el propio Muriel, que firma la versión castellana del texto, y con Pilar Gómez y Olga Díaz en alternancia.

Canción del primer deseo cuenta la historia de dos hermanos al cargo de una madre con demencia senil y al cuidado de un jardín en decadencia. La llegada de Alejandro, un joven colombiano dispuesto a hacerse cargo de la madre y el jardín a cambio de una habitación, reabre heridas pasadas y nos hace viajar a la España de la temprana posguerra y a la de la apertura al mundo de finales de los sesenta. Un melodrama, en el buen sentido de la palabra, con reminiscencia a la poética de Lorca o a las estructuras espirales de Wajdi Mouawad, que hará las delicias de los amantes de las historias de personajes complejos y bien construidos.

 

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