El último estreno de la edición reúne a Angy Fernández, Carmen Conesa, Nerea Rodríguez, Míriam Queba, Clara Alvarado, Noemí Gallego, María Pascual, Erika Bleda y Andrea Guasch y a una banda de 4 músicas en escena
Xènia Reguant y Ricard Reguant dirigen esta creación contemporánea, feminista e irreverente que combina humor, música pop y electrónica en directo para trasladar las nueve musas clásicas al presente
La obra, escrita por Xènia Reguant, Ricard Reguant y Ferran González y dirigida por Xènia Reguant y Ricard Reguant, propone un viaje desde la mitología clásica hasta algunos de los grandes debates del presente para preguntarse qué lugar ocupan hoy el arte, la emoción, el pensamiento, el cuerpo y la creatividad en una sociedad cada vez más condicionada por la tecnología.
El montaje está protagonizado por nueve actrices que encarnan a las nueve musas: Carmen Conesa es Clío, musa de la historia; Nerea Rodríguez interpreta a Euterpe, musa de la música; Angy Fernández da vida a Talía, musa de la comedia; Noemí Gallego es Melpómene, musa de la tragedia; Míriam Queba interpreta a Terpsícore, musa de la danza; Clara Alvarado es Erato, musa de la elegía y la sensualidad; Erika Bleda da vida a Polimnia, musa de la lírica y lo sagrado; María Pascual interpreta a Urania, musa de la astronomía, y Andrea Guasch encarna a Calíope, musa de la poesía y la retórica.
La presentación ha contado con la participación del secretario general de Cultura de la Junta de Extremadura, José Luis Gil Soto; la delegada de Patrimonio y Museo del Ayuntamiento de Mérida, Pilar Amor; el director del Festival, Jesús Cimarro; y el equipo artístico del espectáculo.
Jesús Cimarro ha destacado que Las 9 musas pone el broche a la programación del Teatro Romano con una coproducción del Festival y la compañía extremeña El Negrito Producciones, la segunda propuesta de creación extremeña de esta edición tras El viaje de Edipo. El director del Festival ha definido el espectáculo como “un musical contemporáneo, con humor, ironía y una buena dosis de música” y ha agradecido el trabajo de todo el equipo artístico y técnico, así como el respaldo del público y la labor de los medios de comunicación durante toda la edición.
José Luis Gil Soto ha considerado que no podía haber “una figura más apropiada que las nueve musas para poner el broche de oro” a esta edición. El secretario general de Cultura ha recordado que en el mundo clásico las musas no representaban únicamente la inspiración artística, sino la unión entre “memoria, conocimiento y creación”, y ha señalado que esa diversidad de disciplinas encaja especialmente con un festival como el de Mérida.
Pilar Amor ha vinculado el espectáculo con la dimensión que ha alcanzado el Festival como “evento cultural integral”, capaz de reunir teatro, cine, exposiciones, conferencias y actividades formativas. La delegada de Patrimonio y Museos ha destacado especialmente la presencia de la mirada femenina durante esta edición y el carácter “muy femenino y feminista” que ha adquirido el certamen, además de subrayar el orgullo con el que los emeritenses sienten como propio un Festival que proyecta la imagen de Mérida y Extremadura dentro y fuera de España.
Juan Carlos Parejo, productor de El Negrito Producciones, ha agradecido al Festival la confianza depositada nuevamente en la compañía extremeña para una quinta coproducción, con la que han querido asumir un nuevo reto. Ha avanzado que las nueve musas se han convertido en “una auténtica girl band” dentro de un musical “rompedor, explosivo y diferente”, que incorpora por primera vez música en directo en sus producciones y en el que música, interpretación y coreografía se combinan en una propuesta concebida para sorprender al público.
Del Olimpo al mundo actual
Las 9 musas parte de una premisa tan clásica como contemporánea. Las musas fueron quienes liberaron a los seres humanos del dominio de los dioses entregándoles el logos, la razón. Sin embargo, aquella revolución que debía proporcionarles libertad ha terminado desembocando en un mundo en el que el poder, el dinero y la tecnología amenazan con desplazar aquello que nos hace humanos. Las nueve regresan ahora para preguntarse dónde se equivocaron y buscar una posible solución.
A partir de ahí, el espectáculo convierte el Teatro Romano en un particular Olimpo contemporáneo en el que cada una de las musas defiende su propio don como posible respuesta a los problemas del presente. La danza, la música, la comedia, la tragedia, la sensualidad, la espiritualidad, la palabra, la historia y hasta la astronomía entran en discusión en un juego escénico que mezcla la mitología con referencias reconocibles de la cultura y la sociedad actuales.
El texto revisa además los propios relatos mitológicos desde una perspectiva crítica y femenina. Las musas se rebelan contra Zeus y contra unos mitos construidos durante siglos desde una mirada masculina, al tiempo que reflexionan sobre las mujeres creadoras que quedaron silenciadas o apartadas de la historia. La igualdad se convierte así en uno de los ejes de una obra que reivindica la necesidad de recuperar otras voces y otras formas de contar.
Ricard Reguant ha puesto en valor la oportunidad de estrenar en Mérida un musical de creación completamente original, construido sin partir de una obra teatral, película o material previo, sino únicamente de las nueve musas y de la voluntad de contar sus historias. El codirector ha agradecido especialmente la libertad ofrecida por el Festival para “experimentar con un musical nuevo”, desde la dramaturgia y la música hasta las coreografías y la puesta en escena.
Xènia Reguant ha explicado que la dramaturgia nace de imaginar qué ocurriría si las nueve musas aparecieran hoy y, desde sus diferentes dones, preguntaran a la humanidad “qué estamos haciendo con este mundo”. La codirectora ha señalado que los mitos y materiales clásicos se han trasladado a un lenguaje contemporáneo, con una estética próxima al K-pop, para acercarlos también a adolescentes y espectadores menos habituados al teatro, sin perder su carácter universal. Asimismo, ha destacado el extraordinario trabajo de las nueve intérpretes y de las cuatro músicas que las acompañan en directo.
Un musical con nueve lenguajes diferentes
La música es uno de los principales motores de la propuesta. Ferran González y Litus Ruíz firman una partitura que asigna a cada musa un universo musical propio y recorre estilos muy diferentes, desde el pop y la electrónica hasta el soul, el R&B, el gospel, el cabaret, el rap, el trap o el techno.
De esta manera, Clío se mueve entre la balada, el blues, el R&B y el soul; Euterpe explora el virtuosismo vocal y el R&B; Talía se acerca al electro-pop; Melpómene transita por sonoridades oscuras; Terpsícore se expresa a través del techno y la música de baile; Erato se aproxima al cabaret; Polimnia al gospel y el soul; Urania se adentra en un universo electrónico y de estética pop, y Calíope encuentra en el rap, el trap y el spoken word el vehículo para desplegar el poder de la palabra.
El espectáculo cuenta además con música interpretada en directo por Madeline Espinosa, a la percusión y batería; Laura Solla, a la guitarra; Claudia Pereira, al bajo eléctrico, y Erika López, a los teclados.
Ferran González, responsable junto a Litus de la composición musical y encargado también de la dirección vocal, ha destacado especialmente el nivel interpretativo de las trece artistas que suben al escenario: “nueve musas y cuatro diosas de la música”. González ha asegurado que el resultado es “alucinante” y ha resaltado el trabajo vocal desarrollado durante los ensayos para afrontar una propuesta musical de gran exigencia.
Litus Ruíz ha explicado que la propuesta musical combina sonidos contemporáneos, incluido el K-pop, con una base de soul, rhythm and blues y gospel. El compositor y director de la banda se ha mostrado especialmente impresionado por el esfuerzo y la capacidad vocal de las intérpretes y por el trabajo de las cuatro músicas que tocarán en directo durante el espectáculo.
Mayte Marcos, responsable de la coreografía, ha resaltado la dificultad que supone para las nueve intérpretes cantar voces diferentes mientras desarrollan simultáneamente una exigente propuesta coreográfica, además de hacerlo con micrófono en mano. Ha definido ese trabajo como “un encaje de bolillos” que las actrices resuelven de forma magistral y ha explicado que la coreografía busca dinamizar texto y canciones con un lenguaje que se mueve entre el teatro musical y el concierto y que aspira a conectar con públicos de todas las edades.
El teatro como espacio de resistencia
La inteligencia artificial y el creciente peso de la tecnología ocupan también un lugar relevante en el montaje. Las musas descubren que ese nuevo mundo puede prescindir aparentemente de la inspiración, de la duda e incluso de la creatividad y llegan a temer convertirse en “musas de nada y de nadie”. Frente a ello, encuentran precisamente en el teatro una posibilidad de resistencia: un lugar donde siguen siendo imprescindibles el encuentro, el cuerpo, la emoción y la presencia de seres humanos ante otros seres humanos.
La obra desemboca así en una defensa del arte como espacio para pensar, disentir, emocionarse y encontrarse con los demás. Las musas comprenden finalmente que ninguna de ellas posee por separado la solución y que sus diferentes dones solo cobran verdadero sentido cuando actúan conjuntamente.
Carmen Conesa ha explicado que Clío, musa de la historia y la memoria, funciona como una de las piezas de un conjunto en el que las nueve protagonistas representan distintas facetas de una misma musa. La actriz ha reivindicado además el mensaje final del espectáculo, que propone el teatro como “el único sitio donde realmente necesitamos ser humanas y humanos”, y ha defendido la necesidad de rebelarse frente al exceso de tecnología para celebrar la imaginación y la libertad.
Clara Alvarado ha destacado la unión que se ha creado entre todo el equipo después de tres intensas semanas de ensayos y la emoción de compartir ahora ese trabajo en el Teatro Romano. La actriz extremeña ha confesado el especial orgullo que supone regresar al Festival y que sus compañeras puedan llevarse “un recuerdo de Extremadura, de Mérida y del Festival para toda la vida”. Sobre Erato, su personaje, ha explicado que es una musa provocadora que llega para “zarandear, remover y despertar conciencias” y conectar al espectador con el deseo, el cuerpo y la emoción.
Una producción extremeña para cerrar el Festival
Las 9 musas es una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y El Negrito Producciones, productora extremeña. La escenografía diseñada por Jose Novoa transforma el escenario del Teatro Romano en una suerte de museo contemporáneo y apocalíptico, con diferentes plataformas para cada una de las musas y un importante protagonismo de la iluminación.
Con este estreno, el Festival vuelve a reservar su último espectáculo a una producción extremeña. Tras El viaje de Edipo, estrenada la pasada semana y que se despidió anoche con 9.698 espectadores, Las 9 musas pone el broche a los estrenos de la 72ª edición y será también el espectáculo encargado de despedir la programación del Teatro Romano el próximo domingo 30 de agosto. Las 9 musas se representará del 26 al 30 de agosto, a las 22.45 horas, en el Teatro Romano de Mérida.
Más información en: www.festivaldemerida.es





