A todos nos ha pasado lo de no estar invitados en algún momento a la fiesta de cumpleaños de algún amigo. Y ahí se producía ese momento raro, cuando veías al resto acudir al evento y tú te quedabas en casa. Entonces te asaltaban las preguntas para intentar comprender las razones de tu ausencia. ¿Qué hago mal? ¿Me he portado mal con alguien? ¿Por qué me han ignorado? Pues, a veces, o casi siempre, todas esas preguntas no tienen respuesta. Pero el caso es que sucedió entonces y sucede ahora en otros ámbitos. Y no es la primera vez...