El proyecto de mediación artística 'La Abadía cruza la calle', cuyo objetivo propicia el acceso a la cultura a todo tipo de públicos, festeja su fin de curso con dos propuestas teatrales. Una del grupo de jóvenes, bajo el título Violeta y Julieta, y otra que reúne por primera vez al grupo infantil con el de los adultos en El hogar de los objetos encontrados
Aida Villar, Marcos Toro y Clemente García son los artistas mediadores que han acompañado a quienes participan a lo largo de estos meses bajo la mirada de Rosario Ruiz Rodgers, coordinadora del proyecto ‘La Abadía cruza la calle’ y del Centro de Estudios de La Abadía. «Cuando celebramos ocho años de este proyecto que facilita el acceso a la cultura a todo tipo de públicos, confiamos en que esta labor de mediación artística nos enriquece como casa de teatro y crea vínculos con las personas vecinas y público allegado», señala Ruiz Rodgers. Para esta temporada 2025-26, «hemos querido incidir en un encuentro intergeneracional donde reunir las labores escénicas que durante los talleres han realizado los y las integrantes de los tres grupos», continúa.

Un recorrido por los objetos
Aida Villar, Marcos Toro y Clemente García, intérpretes y pedagogos del proyecto, han concebido un trabajo que toma forma en la pieza escénica El hogar de los objetos encontrados que podrá verse el jueves 28 y el viernes 29 de mayo. Esta será interpretada por el grupo infantil de 6 a 12 años junto a los grupos de adultos formado por las personas usuarias del Centro de Día con diversidad funcional, el Equipo de Atención Social Comunitaria Chamberí INTRESS y vecinas y vecinos del barrio. «Lo que hemos querido compartir con el público en esta pieza es una reflexión sobre los objetos que se convierten en personas, y cómo las personas podemos ser objetos. A partir de ahí unos y otros adquieren un valor en función de quien lo observa o posee. Han salido cosas muy interesantes», comenta Clemente García.
El responsable de los grupos de adultos señala además «la consolidación de un grupo que lleva muchos años trabajando juntos y con el que es posible buscar los límites y resistencias para trabajar e ir un poquito más allá». De esta manera surge esta pieza en la que han introducido el teatro de objetos para hablar de la memoria, la identidad y el apego. «Creo que las artes escénicas tienen el poder de convocar, de trabajar la empatía, de ponernos en el lugar del otro, de percibir su sentir y ser capaces de justificarlo, y, en último lugar, de transmitir algo», señala García y añade: «Nuestra intención no es solo hacer un curso para hacer un espectáculo, sino que hacemos un trabajo de mediación a largo plazo en el que lo importante es venir a disfrutar haciendo teatro».
Shakespeare en el siglo XXI
Por su parte, Marcos Toro y Aida Villar, artistas que compaginan su trabajo como intérpretes con la creación y la formación, son los encargados del grupo de jóvenes de 12 a 18 años. Con ellos y ellas, han creado para este fin de curso la pieza escénica Violeta y Julieta, a partir de la obra Multiverso Shakespeare de Nando López, en la que sus jóvenes protagonistas buscan la manera de interpretar algunas obras del bardo inglés, como es el caso de Romeo y Julieta, pero usando el lenguaje y los códigos del siglo XXI. «Tanto los pequeños como los más mayores están en etapas convulsas: de mucha inquietud o de mucho desinterés; por lo que se les ha orientado para trabajar sobre temas que les invitan a reflexionar. Son temas que les afectan directamente, como el mal uso de las redes sociales, el estrés emocional-familiar, la orientación sexual, etc.», explica Toro.
Con esta consolidación del proyecto, después de ocho ediciones, cabe preguntarse por una posible expansión más allá del barrio de Chamberí pero, como señala Rosario Ruiz Rodgers, la coordinadora de ‘La Abadía cruza la calle’: «Estaría bien ampliar el ámbito hacia otros barrios, acoger a más personas, transportarnos hacia otras dimensiones sociales, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que es bueno hacer esta labor con detalle y muchos cuidados; es la lucha entre la expansión y la atención personal, los cuidados en la proximidad», concluye.





