El montaje es una tragicomedia protagonizada por Alejandro Jato y Noemi Rodríguez quienes interpretan a una pareja que se enfrenta a la incertidumbre de cómo será la vida después del final de su relación
La obra, que se estrena con todas las localidades vendidas, es una producción del Centro Dramático Nacional con Barco Pirata y Noemi Rodríguez que podrá verse en Madrid entre el 9 de octubre y el 15 de noviembre
La pieza sitúa al espectador en ese espacio liminal, en el instante en el que dos personas que comparten una larga historia en común comienzan a ser conscientes de que su tiempo juntos está a punto de expirar. En palabras de Noemi Rodríguez, el montaje es «una caída a cámara lenta, una promesa que se rompe, en la que dos personajes creían profundamente y deciden arriesgar todo el mundo que conocen por otro que todavía no saben».
Al final de las cosas explora una de las inquietudes presentes en la actualidad: esa sensación de no estar donde deberías y la insatisfacción general de pensar que siempre existe una posibilidad mejor esperando en el horizonte. Para la autora y directora esta es una idea realmente trágica, puesto que «somos capaces de arriesgar cosas que amamos profundamente por esa idea de que hay otra vida esperándonos».
La función sitúa al espectador en ese momento incómodo en el que el absurdo se mezcla con la tensión, el enfado y el dolor. Noemi Rodríguez explica el montaje como «una comedia trágica, porque nos ofrece una variedad muy amplia de la experiencia humana, ya que así es la vida». Para el actor Alejandro Jato, el texto «pone el ojo en lo patético, en lo tierno, en lo torpe de las despedidas. Para mí hace que eso sea todavía más trágico y me rompa más, pero también es bonito tratar de mirar el adiós con ternura, con cariño y con algo de esperanza».
Una pareja al borde del colapso
La pareja protagonista de esta historia se sigue queriendo, pero es consciente de que ya no hay forma de seguir adelante. Las diferencias que existen entre ellos empiezan a pesar más que todo lo que han compartido. En su relación «todo es verdad y conviven muchas verdades. Ella tiene razón; él tiene razón. Es lo doloroso de las rupturas: cuando ya todo está roto, por mucho que intentes tirar, hay algo que ya no funciona» explica Alejandro Jato, encargado de dar vida al personaje del novio.
Noemi Rodríguez se pone en la piel de la novia. Para la creación de este personaje, la autora aprovecha para explorar facetas que le son ajenas, como la sensación de vacío e insatisfacción. Pero también le ha incorporado ciertos rasgos propios: «Una cosa que le he prestado a mi personaje es la risa y el humor, como una herramienta para huir del dolor. Eso es una gran característica del personaje, que puede desesperar a cualquier terapeuta o a cualquier pareja».
De Getafe a Las Vegas: un viaje de ida y vuelta
La Sala de la Princesa se convierte en la nave de un polígono industrial de Getafe que, a su vez, se transforma en una capilla de bodas al más puro estilo de Las Vegas, donde los novios pretenden representar una historia feliz que ya no les pertenece. Una puesta en escena que, según afirma Noemi Rodríguez, pretende mostrar «todas esas promesas contenidas en la burbuja de la idea del amor romántico. Durante la pieza vemos cómo esa burbuja se pincha, pues ya estaba rota, y vamos viendo esa decadencia».
Pablo Chaves firma la escenografía que llena todo el espacio de color de rosa pálido trasladando al público desde la ceremonia alternativa y nocturna en Las Vegas hasta la sala de ensayos perdida en el extrarradio madrileño. Cecilia Molano viste a la pareja de novios cuyas indumentarias se van deconstruyendo al hilo de su relación. Paloma Parra se encarga de la iluminación que acompaña a la boda. Marc Álvarez crea el espacio sonoro del montaje con canciones generacionales y ritmos muy cambiantes. Amaya Galeote trabaja el movimiento y coreografía buscando la representación del dolor por la ruptura puesto que, como afirma Noemi Rodríguez: «para representar eso, has de hacerlo desde el cuerpo, desde la imagen, desde lo coreográfico». El equipo artístico se completa con Noelia Castro, ayudante de dirección y Beatriz Gago, ayudante de escenografía y vestuario.
Al final de las cosas es una producción del Centro Dramático Nacional con Barco Pirata y Noemi Rodríguez, que podrá verse entre el 9 de octubre y el 15 de noviembre en Madrid en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero. La pieza irá, posteriormente, de gira por diferentes localidades españolas. Las primeras fechas confirmadas son el 28 y 29 de noviembre en el Teatro Rialto de Valencia.







