Teatro Círculo, fundada en 1994 en Nueva York, ostenta más de 35 premios y es un referente internacional en la puesta en escena de clásicos del Siglo de Oro
Con La monja alférez, de Juan Ruiz de Alarcón, la compañía aborda la historia de Catalina de Erauso, mujer que huyó del convento, cruzó el océano vestida de hombre y se convirtió en soldado en América
Daniel Alonso de Santos dirige esta versión que se mantiene fiel a la premisa de Teatro Círculo: revivir el Siglo de Oro conectándolo con temas universales y de justicia social actuales
Además, durante el mes de junio el Real Coliseo de Carlos III acoge la obra Locuras paralelas dirigida por Paco Mir e interpretada por los televisivos Dafne Fernández, Sergio Mur, Diana Palazón y Fernando Andina
En el capítulo musical, se celebrará el concierto Óscar Esplá: del Canto rural al Misterio de Elche, a cargo de la Camerata Antonio Soler y con la dirección de Gustavo Sánchez
El Real Coliseo de Carlos III se inauguró en 1771 y es el único teatro de corte completo que se mantiene en uso en nuestro país
La obra cuenta la historia de Catalina de Erauso, una mujer que huyó de un convento vestida con ropa de hombre, navegó a las Américas y se convirtió en un soldado condecorado.
Atribuida durante cuatrocientos años al español Juan Pérez de Montalbán (1602-1638), el profesor Germán Vega García-Luengos, de la Universidad de Valladolid, descubrió recientemente que el verdadero autor de la obra había sido el escritor mexicano del siglo XVII, Juan Ruiz de Alarcón.
Con un elenco internacional, que ostenta más de 35 premios de teatro en español, la compañía Teatro Círculo, fundada en 1994, continúa así con su premisa de revivir el teatro del Siglo de Oro español y conectarlo con temas universales y de justicia social actuales, como la movilidad social, los derechos de las mujeres y la equidad.
El espectáculo está recomendado para público a partir de 16 años.
Una comedia psicológica llena de humor y giros inesperados
El humorista, actor y productor Paco Mir, exintegrante de Tricicle, dirige Locuras paralelas, cuyo texto firma junto a Gabriela García. El espectáculo es una comedia provocadora y sorprendente con un final inesperado. El sábado 13 de junio, los populares Dafne Fernández, Sergio Mur, Diana Palazón y Fernando Andina, se subirán al escenario del Real Coliseo para protagonizar una historia que entrelaza de forma onírica, irreal pero posible, la vida de dos parejas.
Música en el Real Coliseo: homenaje al compositor Óscar Esplá en el 50 aniversario de su muerte
En el 50 aniversario del fallecimiento de Óscar Esplá (1886-1976), la Camerata Antonio Soler -dirigida por Gustavo Sánchez- rinde homenaje el sábado 20 de junio a una de las grandes figuras de la música española del siglo XX. El concierto reunirá obras como el poema-ballet La Balteira, escrito hacia 1931 y nunca estrenado; junto a otras más populares como Canto rural, sobre texto de Manuel Machado y propuesto en su día como himno para la Segunda República, o su célebre versión para el Misterio de Elche.
Además, el viernes 19 de junio tendrá lugar el concierto final del 13º Curso Internacional de Directores de Orquesta «Escorial», junto al eminente maestro finlandés Atso Almila. En esta edición el repertorio seleccionado está conformado por obras para orquesta de cuerda de autores como Tchaikovsky, Bartók, Toldrá, Respighi y Antonio Soler. La entrada al concierto es gratuita hasta completar aforo.
Sobre el Real Coliseo de Carlos III
La historia del Real Coliseo de Carlos III comienza cuando el primer hijo varón de Felipe V e Isabel de Farnesio, Carlos III (1716-1788), llega a España en 1759 y, rodeado de un gran equipo de colaboradores y ministros, emprende grandes reformas sociales, urbanas, económicas y artísticas.
La arquitectura es uno de los frentes que aborda la corte y son muchos los arquitectos que inician una verdadera transformación de los nuevos espacios, entre ellos, los destinados exclusivamente a la representación de espectáculos, debido a la importancia que en la época se destina al ocio y al entretenimiento. Así nacen, en el siglo XVIII, los teatros de la corte y, con ellos, las Compañías de los Reales Sitios, encargadas de girar un repertorio que recorría los citados teatros de corte que se construyen en Aranjuez, El Pardo y San Lorenzo de El Escorial. Además se oficializan pautas para el buen funcionamiento de los teatros e instrucciones para el decoro que incluían normas para la vestimenta de actores y público e, incluso, trataban sobre la dicción de intérpretes o la dignidad de las representaciones.
Proyectado por Jaime Marquet -arquitecto francés auspiciado por el Duque de Alba- siguiendo los modelos de los teatros barrocos de la segunda mitad del siglo XVIII, sobre todo los franceses y los napolitanos, el Real Coliseo de Carlos III se inaugura en 1771 y, a partir de entonces alberga a la Corte y a sus ilustres invitados, especialmente en los sublimes periodos otoñales de San Lorenzo de El Escorial, estación escogida por el monarca para sus estancias temporales. Serán muchas las compañías de actores, cantantes y músicos que intervengan en esta primera etapa del Coliseo y muchos los personajes ilustres que ocupen sus palcos principales, desde la nobleza, la alta burguesía o el clero, hasta la servidumbre y las tropas, que contemplarán las funciones desde el patio.
Pero el devenir del teatro transcurre desde momentos de gloria a otros menos gloriosos en los que el recinto escénico sirve de acuartelamiento a las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), con el consiguiente deterioro y abandono posterior. En 1855, el Estado, mediante la Ley de Desamortización capitaneada por el ministro de Hacienda Pascual Madoz, vende el Teatro. Su actividad desde entonces es menor y las actuaciones artísticas esporádicas. En el siglo XX, el Real Coliseo renace de la mano del Premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente y un nutrido grupo de dramaturgos y escritores, como los hermanos Álvarez Quintero, Arniches o Muñoz Seca, entre otros, que devuelven al espacio su brillo y verdadero sentido, estrenando y representando sus obras. La Guerra Civil española obliga a detener la actividad pero, una vez finalizado el conflicto, el Teatro vuelve abrir de nuevo sus puertas, pero abandonando su función principal debido a la llegada del cinematógrafo y pasando a llamarse Teatro Lope de Vega. El Teatro se va desmoronando…
En la década de los setenta, la iniciativa privada, después de un absoluto deterioro del espacio, adquiere la propiedad del edificio y detiene su demolición. La Sociedad de Fomento y Reconstrucción del Real Coliseo de Carlos III será quien emprenda su primera gran reforma.
Desde la reapertura del Real Coliseo, en 1979, son cientos los cantantes, actores, músicos, bailarines, orquestas y directores que pasan por su escenario. No obstante, el Teatro tiene que cerrar en 2006 para afrontar nuevas obras de acondicionamiento que mejoren la seguridad y el funcionamiento general.
En diciembre de 2010, el Real Coliseo de Carlos III – el más antiguo de todos los teatros cubiertos que se conservan en España con su estructura original y el único teatro de corte que aún se mantiene en uso- renace, renovado, con el objetivo de llevar a cabo la función para la que fue construido en 1770, la de hacer posible la ilusión y la emoción del teatro.






