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Año IXNúmero 447
15 MARZO 2026

Darío Regattieri: “Me considero un creador emocional”

Darío Regattieri
Darío Regattieri
Ha producido espectáculos como Houdini, Los Pilares de la Tierra, El tiempo entre costuras, La historia interminable, Antoine, producciones millonarias, musicales todos ellos, que han ayudado a enriquecer el patrimonio musical español y dar a conocer el talento artístico. Darío Regattieri, un suizo que tuvo una infancia, según cuenta, como la de Pedro en los Alpes suizos, y que vino atraído por la Exposición Universal de Sevilla en el año 1992. Los negocios, el amor, todo esto le salió muy bien y decidió quedarse aquí.

¿Cómo se definiría?

Así de entrada, a bocajarro. A mí lo que me encanta es la creatividad, todo lo que tenga que ver con la creatividad, y me encanta la creatividad emocional, la comunicación emocional, en todas las líneas y en todos los aspectos, y el teatro es un escaparate inmejorable para justo comunicar y ser creativo.

Vengo del mundo de la publicidad, del marketing, donde evidentemente la creatividad es fundamental, y destacar para saber cómo comunicar en la televisión, en la radio mismo, la forma de comunicar y contar historia y todo eso, esa parte a mí me flipa y me considero un creador emocional. Eso queda bien así.

¿Por qué persigue los musicales? ¿Son los musicales los que le persiguen a usted? ¿Por qué no crear estos mismos espectáculos en un teatro más textual? Casi todo lo lleva al universo musical.

Eso ha sido más que querido un poco circunstancial, porque veníamos de lo que era “El Médico”, que fue como arranca, si no es del todo verdad, porque realmente la primera producción fue lo de Antoine, o la idea de Antoine nació antes de estar metido en “El Médico”, pero sí es verdad que fue un poco circunstancial. Es más, por ejemplo, cuando produjimos ahora lo de “Forever Van Gogh”, no es musical, eso es danza, es una forma inmersiva diferente de contar una historia, y el futuro claramente de proyectos que ahora están sobre la mesa son musicales, pero hay muchos otros proyectos que no son musicales.

Es más, me atrae mucho poder contar historias de formatos distintos, en lugares distintos, que no por obligación tienen que ser teatros, sino existen muchos espacios muy interesantes que son para contar historias.

Estamos en un espacio muy singular, es el Teatro Calderón de Madrid. Un espacio emblemático. Pero no solo se ha dedicado a rehabilitar este espacio, sino que también ha rehabilitado otros espacios fuera de la capital. ¿Cómo ha sido esta experiencia? ¿Tiene, también, una vena arquitectónica?

Sí, es curiosa esa mezcla. Empezando donde estamos, para mí, a nivel profesional y personal, estamos hablando de musicales, de crear y de “El médico”, “La historia interminable”, “El tiempo entre costuras”, pero a nivel personal, profesional, el hecho de poder haber recuperado un espacio que llevaba 80 años sin usarse, que fue en su momento emblema y uno de los primeros cines en Europa, al aire libre, sobre un tejado, y después de cinco años de obras, volverlo a la vida, para mí, a nivel personal y profesional, probablemente es uno de los mayores hitos y de lo que me puedo sentir casi que más orgulloso.

Estamos hablando de Lírico, un espacio en la azotea del Teatro Calderón de Madrid, muy grande, y que está teniendo ya vida de forma cubierta. Hemos hecho ya tres obras de teatro, está teniendo muchos eventos corporativos durante la semana y yo estoy como loco ahora, dentro de, espero, dos semanas, que haga buen tiempo, abrir lo que sería el teatro entero y poder hacer obras de teatro bajo la luna y las estrellas de Madrid, al aire libre, en el tejado del Teatro Calderón, nada más y nada menos, a 270 metros del kilómetro cero de España. Eso es algo inédito, que no se ha hecho nunca, y estoy deseándolo y contando los días para hacerlo.

Para contestar a la pregunta tuya de antes, curiosamente, como tú bien has dicho, he nacido y crecido en Suiza, mi idioma natal es el alemán, el suizo, concretamente, y he nacido en las montañas, literalmente, tan literal que yo iba esquiando al colegio por la mañana. Además, lo recuerdo como una infancia muy feliz y lo recuerdo como algo maravilloso. Y ahí estudié arquitectura, antes de venirme en 1991 ya definitivamente a vivir a España, estudié arquitectura, cinco años, y el tema arquitectura a mí siempre me ha gustado mucho.

Más que la arquitectura en sí, lo que a mí me gusta mucho es coger espacios existentes y convertirlos, o darles otra vez una vida, o convertirlo en otra cosa. Esto es algo que me gusta mucho porque creo que ahí se puede, de alguna forma, usar esa parte, llamémosla arquitectónica, ese conocimiento, ese estudio que he tenido sobre arquitectura, mezclarlo con la creatividad. Entonces mezclar esos dos conceptos me encanta.

Y así fue que hace diez años encontramos un espacio en Sevilla, por ejemplo, que fue el sitio más visitado de la Expo’92, que fue el pabellón de Canadá, que fue además, dicho sea de paso, si lo buscamos ahora en Wikipedia, el primer cine IMAX de la historia. Y estuvo veinticinco años cerrado a cal y canto. Terminó la expo, literalmente dejaron los bolígrafos sobre la mesa y se fueron. Nosotros encontramos, al volver a abrir el espacio, los bolígrafos con los folios que habían dejado, básicamente como hace veinticinco años cuando se fueron. Y volver a reactivar un espacio que es maravilloso, como el de Sevilla, para mí fue una ilusión tremenda y despertó este recuerdo a la arquitectura y es algo que me ha encantado. Y toda esa experiencia que fue rehabilitar ese espacio, que está ahora en perfecto uso y es un sitio no sólo de espectáculos, de formación, sino un sitio que a nivel acústico creo que hay pocos sitios iguales. En su momento, los de Canadá, hicieron las paredes, que tienen más de doce metros de altura, con una especie de esponja. La inauguración la hicimos con Michael Nyman, que es uno de los más grandes pianistas. Y este hombre, no sé cuántos años tendrá, pero es ya muy mayor, y ha tocado en las salas más importantes del mundo, ganando un Oscar, y cuando terminó el concierto dijo, voy a seguir tocando porque he estado en pocos espacios con esta magnífica acústica.

Y eso es maravilloso, eso no tiene mérito nuestro, sino porque ya en su momento el pabellón de Canadá había pensado en esto, en ese Cine IMAX. Y recuperar ese espacio, ese espíritu, darle cultura, formación, darle la posibilidad. A mí esto me encanta.

Y ahora en Jerez de la Frontera, hemos cogido un cine que llevaba, no sé decir exacto, pero 30 años cerrado y lo estamos convirtiendo en un teatro con más de mil butacas. Y va a ser maravilloso. La próxima primavera, el próximo año, ya podremos disfrutar de espectáculos allí.

Y aquí en Lírico, en el Calderón, pues lo mismo. Y cosas que no puedo contar. Hay más espacios que ya estamos preparando y de alguna forma combinar lo que es la arquitectura con la cultura, hacer espacios creativos para que sean un escaparate, un altavoz, a nivel social, a nivel cultural, a nivel formación, es pasión pura.

Darío Regattieri
Darío Regattieri

Darío, le ha puesto el ojo a otro espacio en la capital…

No te lo puedo decir. Hay proyectos.

¿Qué tienen las paredes de estos espacios tan históricos? ¿Qué ha encontrado? ¿Alguna anécdota que se pueda contar?

Todos los teatros tienen fantasmas (risas). Cuando empiezas aquí, en el Calderón, a hacer una rehabilitación, hay tantas paredes que te cuentan cosas. Encuentras cosas. Te hago un ejemplo. Se encontró un ticket de 1923 que ponía silla y ascensor incluido por una peseta. Eso significa que era el segundo edificio en Madrid que tenía un ascensor. Después lo quitaron, curiosamente, y nosotros tuvimos que volverlo a poner. Pero era el segundo edificio de Madrid con ascensor. Era el ticket de 1923 y pagabas una peseta para subir a lo que era el cine de verano, y era ascensor, silla incluida por una peseta. Anécdotas de estas, infraestructuras, materiales, focos de los años 40, 50, de esos que nada más verlos te preguntas todo lo que habrán enfocado esos artefactos. Es un viaje a la historia, un viaje a la cultura increíble.

¿Cuál es el sello de Beon Entertainment?

Es complicado, porque al final quieres estar en todo y no puedes. Lo que tienes es, de alguna forma, marcar una línea de la que la gente que te conozca en tu trayectoria, de alguna forma, reconozca lo que haga. Si hay una peculiaridad que nos diferencia un poco, es justo lo de intentar diferenciarnos. Lo cual, quiero decirlo así, no porque sea mejor, ni muchísimo menos, pero para diferenciarte, claramente nosotros hemos buscado una línea, quizás más, llamémosla más original. Cuando digo original, digo versiones originales. “El médico”, “El tiempo entre costuras”, “La historia interminable”, “Pilares de la tierra”… “Patria”. Fíjate tú lo que va a venir, o “La cena de los idiotas”, ahora también en el Marquina, a partir de octubre, noviembre. Cosas que únicamente, exclusivamente, puedes ver aquí. No es una franquicia. Y con eso no estoy diciendo que la franquicia sea mejor, ni muchísimo menos, todo lo contrario. Lo único que, para mí, coger una franquicia y competir, es muy complicado, porque las inversiones son enormes. Un “Rey León”, “Los Miserables”, son musicales maravillosos.

Es más, “Los Miserables”, para mí, es el musical que más me gusta, a nivel música y puesta en escena. Pero claro, estás hablando de que para competir con eso es muy complicado, porque son costes y producciones de una índole internacional, que tienen unas peculiaridades y un formato muy hecho a sí mismo. Y justo para volver al discurso de antes, la creatividad, para mí, es esencial en el proceso.

Tener un best-seller, como puede ser “Los pilares de la tierra”, y poder implementar tu creatividad, y no porque te lo den hecho, sino porque tú realmente tengas un folio en blanco, y a partir de ahí, escribir, hacer y deshacer, pues ese proceso es maravilloso, porque vas creciendo como profesional, ya no es sólo el producto final, sino que el camino es tan importante como la finalidad. Vas aprendiendo, vas conociendo proveedores, vas conociendo efectos, vas conociendo gente de vestuario. ¿Por qué? Porque no te lo dan hecho, sino porque recorres el camino hacia ahí. Y por eso nos hemos diferenciado en Beon Entertainment, en crear espectáculos, no todos, pero la gran mayoría que sean originales, donde tienen nuestro sello, donde la propiedad intelectual es nuestra y donde nosotros dejamos un legado, un sello, llámalo como lo quieras llamar, para que realmente se diferencie de todo lo demás que hay en el mercado.

Imagen de una escena de 'Los pilares de la tierra'
Imagen de una escena de ‘Los pilares de la tierra’

Digamos, resumiendo, que es un producto como más artesano, pero entiéndeme lo que quiero decir, que se crea todo. Nada viene importado y estáis muy encima de esos procesos creativos.

Absolutamente. Y eso para nosotros es fundamental, lo que estás diciendo. Y creo que es artesano, fíjate lo que te digo, porque al final vuelves, como suelen decir, “Back to the roots”, al origen, vuelve un poco a la creación desde cero, para volver a decir, venga pues, hago, como en nuestro caso, que nosotros no hacemos versiones libres, sino nosotros intentamos ser muy fieles a lo que han leído los lectores. Cogemos el libro original, el texto, y no le damos, de pronto, a una historia del médico y lo ponemos en vaquero y tal. Queremos ser fieles porque nuestro mayor cumplido es que cuando alguien salga del teatro y dice, he visto el libro en escena, eso es nuestro mejor cumplido. Y esa parte creativa de poder hacerlo, crearlo y recrear, casi dentro del contexto y ver cuáles son los ejes de la historia, poder hablar con María Dueñas, con Ken Follett, que estuvimos en su casa, y decir, dime cuáles son los ejes de la historia para que no se pierda la esencia de lo que estamos contando. Esa experiencia es absolutamente única y maravillosa.

“Los Pilares de la Tierra” tuvo el beneplácito de Ken Follett, el autor del best-seller.

En un momento determinado, durante el estreno, tuve la oportunidad de llamarlo al escenario, y le dije, querido Ken Follett, ¿sube con nosotros? Tenía ahí un ramo de flores y le pregunté, Ken, ¿has visto tu libro hoy aquí sobre ese escenario? Y en ese momento sacó del bolsillo un pañuelo y empezó a llorar. A partir de ese momento dije, ya lo he hecho todo. Me moría en ese momento. Puedo respirar. Tener el beneplácito y tener nada más y nada menos a Ken Follett, que es Dios en la literatura, sobre ese escenario, llorando de emoción, viendo su libro. ¿Qué más puedo querer? Esa foto me la llevaré hasta el infinito y más allá, porque, claro, es el máximo de los honores y me llevo ese orgullo de haber conseguido que nada más y nada menos que este hombre se sienta emocionado con lo que hemos hecho. Ese es el objetivo. Y a partir de ahí, claro, no deja de ser un negocio, no dejas de vender entradas y al final tienes que hacer sostenible un proyecto, porque no vives del amor al arte, nunca mejor dicho, sino vives porque realmente tienes que vender entrada para que eso sea sostenible, porque aquí no olvidemos que es cien por cien privado. Aquí no hay ayudas de ningún tipo. Lo que hay son las ayudas fiscales, las que hay en el cine, que es una aportación fiscal que el Estado da al mundo de las artes escénicas para de alguna forma apoyar un poco, pero todo lo demás es privado. Yo arriesgo. Y por eso tener esa satisfacción personal es única.

¿Qué le gustaría, ahora que no nos oye nadie, musicalizar? ¿Qué textos?

Tengo muchos textos ahí. ¿Sabes lo que pasa? Lo bonito de ahora, cuando has hecho tantas producciones que son de libros, es que ya no los vas a buscar tú, sino que te vienen a buscar a ti. Eso es maravilloso. Cuando has producido todo lo que has producido, entonces ya vienen las editoriales y dicen: “¡Oye, tenemos aquí…!” Porque es darle vida al libro, es monetizar de alguna forma y hacer negocio con un mismo texto, lo cual es fantástico. Y hay unos textos que nos proponen que son maravillosos, donde tú lo dices ¡Madre mía, qué chulo esto! Pero también es verdad que después, cuando lo analizas y lo profundizas después de este momento de emoción, te das cuenta de que no es tan fácil, porque llevar a un teatro un texto parece muchas veces, y más en el teatro musical, parece más fácil de lo que es. Porque claro, la historia puede ser buenísima, pero a partir de ahí… Con “La historia interminable”, darle vida a lo que eran las criaturas, ha sido muy, muy, muy complicado. Y te digo sinceramente, muy caro. ¿Por qué? Por la animatrónica. Porque claro, yo tenía claro que un dragón tenía que ser lo más realista posible. No podía coger un dragón chino de estos con un palo corriendo por el escenario, porque quedaba como con poca calidad. Tenía que ser un dragón, como en este caso, de 12 metros, que pesaba 600 kilos, donde había una animatrónica. Es más, no encontramos lo que estamos buscando y tuvimos que ir a los efectos especiales del cine para darle vida a ese dragón.

Imagen de una escena del musical
Imagen de una escena del musical

Y después el caballo. Cuando tú ves entrar el caballo, lo primero que todo el mundo cree es que es un caballo real. Y después se dan cuenta que tiene más patas de lo normal porque hay gente que mueve la animatrónica desde dentro. Pero el primer efecto es, ¡ostras! Han traído un caballo.

Volviendo a tu pregunta, llevarlo después a una calidad máxima, es mucho más complicado. Por eso hay textos que son maravillosos, pero complicados de llevar a escena. ¿Cómo lo metes en un escenario de 120 o 150 m2? Porque los teatros aquí en Madrid son todos muy bonitos, pero tienen una caja escénica relativamente pequeña. Es más, los ingleses, cuando vienen, de lo que se quejan es que la caja escénica aquí es muy pequeña. Entonces tú metes en ciento y pocos metros cuadrados toda una historia que quieres contar de un tocho de libro de mil páginas.

A veces nosotros ya hemos dicho que no a textos, llorando de pena, pero porque no hemos encontrado la forma de cómo contarla de tal forma que realmente sea creíble y esté con los estándares necesarios para estar a la altura de las expectativas que pueda crear el título.

¿Cuánto tiempo le dedica Darío Regattieri a Beon Entertainment? ¿Le queda tiempo para la familia?

¿Sabes lo que me pasa? Que Beon Entertainment realmente es un hobby, porque no es ni siquiera el negocio principal. Yo realmente mi hipoteca no la pago con Beon Entertainment.

Tengo toda otra línea mucho más corporativa que es lo que me da realmente de comer. Es un hobby muy bonito, pero muy caro. Pero muy bonito. Pero sí es verdad que yo siempre digo lo mismo. Las cosas son más por la calidad que por la cantidad. No es tener cantidad de tiempo, sino calidad de tiempo. Entonces, saber dedicarle el tiempo necesario para que las cosas se hagan bien con calidad. Esto para mí es mucho más importante. Entonces no es tanto tener mucho tiempo para algo, sino dedicarle y ser, bueno, eficaz no es la palabra, pero sí dedicarle tiempo bueno, de calidad. Y eso para mí es, por ejemplo, fundamental. Encontrar el equilibrio entre el día a día es maravilloso porque los proyectos que están saliendo, que todavía no puedo decir, son absolutamente grandiosos. El mercado, la industria se va a sorprender con todo lo que vamos a liar.

Pero sí, hay que también encontrar este momento de calidad fuera de toda esta locura, ¿no? Porque yo siempre hablo del teatro dentro del teatro. Es una expresión muy mía que muchas veces es mucho más complicado el teatro dentro del teatro que el teatro fuera del teatro. Y los que saben entienden perfectamente lo que quiero decir con eso.

Imagen de escena del musical 'Antoine'
Imagen de escena del musical ‘Antoine’

Darío, ¿un CEO como usted tiene tiempo para emocionarse?

La emoción está siempre por delante de todo. Si no le pones pasión y emoción a lo que haces, es inviable. Es que no entiendo la vida sin emoción, pero en todos los sentidos, ya no solo a nivel profesional, sino también a nivel personal.

Yo siempre me pregunto por qué hago lo que hago. Yo en general, siempre digo a mis hijas también, pregúntate siempre por qué haces lo que haces. Y cualquier razón puede ser buena, pero tiene que haber una respuesta. Si por qué hago lo que hago no tiene una respuesta, entonces tienes que replantearte la vida, según mi opinión. Eso es mi forma de entender. Entonces, ¿por qué hago lo que hago? ¿Por qué quiero emocionar? ¿Por qué quiero contar una historia? ¿Lo hago? ¿Por qué lo hago? Y la respuesta tiene que ser buena. Y si la respuesta no es buena, pues entonces me tengo que plantear cambiar cosas. Y tengo que decir que tengo el grandísimo privilegio de haber dejado de trabajar hace 20 años y poder dedicarte y vivir, no mal, de lo que estoy haciendo, de algo que yo no entiendo como trabajo, sino como algo pasional, emocionante, eso es un privilegio enorme.

El 16 de marzo, tenemos una función muy especial dedicada a la Fundación Cadete, que hemos conseguido que lo mejor del teatro musical, o casi lo mejor de cada casa, venga a cantar a razón de ayudar a la Fundación Cadete, que se dedica a la reinserción, o la inserción más que reinserción, de niños con discapacidad a un mundo real, sea a nivel físico como a nivel psicológico y demás. Y tuve la ocasión de ver ahora vídeos de padres y madres que viven experiencias que son, de verdad, bárbaras.

Me siento privilegiado por poder vivir de lo que vivo, hacer lo que hago, porque después veo que aquí, saliendo de la puerta, hay vidas de gente que, por la razón que sea, pues quizás no ha tenido toda la suerte, o porque se ha encontrado con piedras por el camino. Y en ese caso, qué te voy a decir, sobre ver un niño que está enfermo y tú no poder hacer nada, esta impotencia de no poder ayudar, no hay palabra para describir. Todas las mañanas cuando me levanto, me miro al espejo con una sonrisa, diciendo qué suerte tengo de poder disfrutar y vivir de lo que estoy viviendo, y lo vivo con tanta intensidad cada minuto, porque creo que por defecto criticamos y damos por mal, sin darnos cuenta de todo lo bien que tenemos en la vida. Hace años, ya doy las gracias todos los días, por todo lo bueno que me está pasando en la vida, y estoy encantado. Y creo que deberíamos todos aprender a saber dar las gracias y saber realmente lo privilegiados que somos teniendo lo que tenemos.

Me hablaba hace un momentito de sus hijas. ¿Cómo ven el trabajo de su padre? ¿Disfrutan de los espectáculos? ¿Critican los espectáculos?

Te soy sincero. Espero, y es uno de los legados que quiero, que las niñas algún día se podrán hacer cargo de todo esto. Esa es la razón, porque también es verdad que no vendemos o no vendo todo lo que estamos aquí creando, porque ofertas no faltan, sinceramente. El mercado está muy abierto y todos los medios grandes de comunicación están buscando soportes para enriquecer sus portafolios a nivel empresarial, y oferta no falta.

Somos una de las pocas grandes agencias que quedan en España que son independientes. Y una de las razones, sin lugar a duda, es que las niñas algún día podrán continuar este camino y se están preparando para ello, las dos. Una tiene 23 años ahora para 24 y la otra cumple 20 años, y se están preparando, una más a nivel de gestión, la otra más a la parte artística. Yo encantado. Si se puede decir así, llevan mamando desde que nacieron el mundo de crear eventos y el storytelling dentro de cualquier tipo de forma de expresión y de comunicación, y la verdad que no han visto otra cosa.

Por eso he dicho, ¡a volar! La mayor vive en Londres y tiene ahora su primer trabajo y va a estar aprendiendo a gestionar, no en casa, sino que venga con una escuela ya diferente dada para que pueda aportar el día de mañana valor aquí a esta casa. Pero sí, sí, me hace mucha ilusión. Ellas, evidentemente, critican todo, se sienten con la libertad de poner en duda todo, criticarlo todo. Tenemos muchas discusiones que terminan a veces realmente, no te digo enfadado, pero hay que ver, la niña… Pero después de reflexionar dices visto desde la perspectiva de otra persona y de otros ojos, porque sí es verdad que creo, y además lo he escuchado ya mil veces, que no es una cosa mía, es que la diferencia entre una generación a otra nunca en la humanidad ha sido tan grande como ahora. Porque lo que ha pasado en los últimos 15, 20 años ha sido tan bárbaro, y nunca en la historia de la humanidad ha habido un cambio tan radical entre una generación y otra. Por eso a los padres de ahora les cuesta tanto hablar con sus hijos, porque hay una diferencia de entender la vida, bueno, la digitalización por delante evidentemente, pero entender los valores de las cosas.

Tengo muchas discusiones con ella, pero está siendo para mí también un viaje de aprendizaje, de entender que la forma de entender que yo tengo, de la que tienen ellos, es completamente distinta de la vida, del trabajo, de los valores. Estoy intentando al máximo posible entenderla. Y no es fácil, porque el approach hacia lo que es el mundo real de ellos es tan sumamente distinto, pero tan importante, porque al final nosotros cuando creamos historia, creamos historia para ellos. Y tenemos que entender cómo piensa esta generación si queremos crear productos, contenidos para ellos. Yo no puedo crear contenido que creo que ellos creen sin conocer cuál es realmente la forma de pensar de la gente más joven de ahora. O me adapto, o creo historias que ya están fuera de contexto y no tienen nada que ver con lo que realmente está demandando ahora mismo este tipo de edades.

Y por eso es tan interesante. Es frustrante muchas veces, porque no lo entiendes, pero es importantísimo entenderlo para crear historias que no sean sólo para nosotros sino especialmente para la nueva generación.

¿Hasta cuándo en el Teatro Calderón?

Acabamos de aterrizar, aquí queda larga vida. Queda mucho por hacer, mucho por contar, la verdad es que estamos rehabilitando el teatro entero. Es para mí, y lo digo así abiertamente, el teatro privado más bonito que hay en Madrid, sin lugar a duda, pero lo estamos limpiando, pintando, restaurando, vamos a hacer un peine nuevo por completo que lo necesita. Ya hemos empezado con la parte de arriba del lírico y ahora nos estamos metiendo dentro del teatro. El teatro ha sido y es pura historia de esta ciudad, no hay que olvidar que aquí empezó en su día con la zarzuela, aquí ha cosechado grandes éxitos Lola Flores. Me hace ilusión ver ahora todos lo que quieren venir a hacer sus espectáculos, dicen, es porque mi padre tocaba aquí, porque tal, es que tiene tanta historia este teatro que yo estoy todavía muy lejos de conocerla entera. Poco a poco me estoy empapando de la historia. Se llamaba Odeón en su día. Es increíble lo que ha habido, lo que ha pasado en ese teatro y poco a poco lo estoy descubriendo. Además, es un viaje histórico, personal, maravilloso y aprovecho la ocasión para decir, y lo he dicho ya muchas veces también, yo admiro realmente a todos esos propietarios que, entre otros, los de este teatro, que realmente mantienen la cultura, porque no hay que olvidar que cualquier teatro de estas características podría ser un centro comercial, situado en el mejor sitio de Madrid y lo conviertes en cualquiera de las grandes franquicias y cobrarían barbaridades. El alquiler que yo pago evidentemente son otras cantidades que cobrarían a cualquier marca, y eso en Gran Vía o en muchos otros sitios se ve, antiguos cines, teatros que se han convertido ahora en grandes centros comerciales. Es bonito ver que la gente tenga todavía este puente emocional hacia su propia historia como en el caso aquí del teatro, que uno de los propietarios de esos teatros pues iba paseando con su padre por el barrio y que tengan ese puente emocional y que lo mantengan como teatro, como espacio cultural y no lo conviertan pues en otra cosa, yo eso lo admiro porque está por encima del negocio. Para mí este tipo son héroes también, que no están en ningún foco pero que se merecen el aplauso de todo el mundo por mantener vivo el espíritu de esos edificios.

Imagen de una escena del musical 'El tiempo entre costuras'
Imagen de una escena del musical ‘El tiempo entre costuras’

Resumiendo. Ahora tienen en cartel a “Houdini” en este fantástico teatro, en el lírico tenemos a “Antoine”… ¿Qué más producciones hay?

Pues ahora viene “El tiempo entre costuras” otra vez. Están grabando ya la continuación, así que prometemos más batallas en esta dirección y después está claro que “La cena de los idiotas” va a ser otro reto. Por fin comedia, siempre contando esos dramones y por fin estar con comedia pues es maravilloso. Hacer una versión completamente nueva desde cero de “La familia Adams”. Nueva por completo en el sentido que no se ha visto, va a ser muy divertida también. Una versión de “Drácula” también comedia en Lírico. Esa producción no es nuestra, pero fantástica, durante los meses de octubre, noviembre, diciembre. Y después “Patria”, de Fernando Aramburu. Esto ha despertado mucho interés, y claro, es un tema tan sumamente delicado, que me dicen “Darío ¿por qué te metes en ese fregado? ¿Qué necesidad tienes? Pero yo creo que hay que contar historias, y hay que contar también historias que no sean simplemente sota, caballo y rey, que también se necesita. Y más nosotros que somos fieles en este caso a un texto original, nosotros no hacemos interpretación libre o cualquier reflexión política alrededor de eso, sino que nosotros contamos lo que cuenta un libro y somos lo más fiel posible a ese libro, pero nos metemos en todo lo de “Patria” y eso va a ser también más que un musical, un drama pues que tiene música, y después, estamos preparando un proyecto precioso, con un artista maravilloso que no quiero desvelar demasiado todavía, pero sí es verdad que estamos también con lo de “Mozart”, planificando grabar con la London Symphony Orchestra la música base y todo lo demás, que va a ser los últimos tres años de vida de Wolfgang Amadeus Mozart, que va a ser también fantástico “Mozart desatado”. Y más proyectos que están por venir, así que estamos encantados, estamos en un momento dulce, estamos en un momento donde vemos que creamos contenido y tenemos contenedores donde poderlo contar, así que ahora mismo estamos con un equipo maravilloso, porque al final la gente que te rodea, un Iván Macías, que para mí es pues un creador de música fantástico, Mariajo, que es un coach de voces que ayuda a todo el mundo, Sebas, Fede, después también estamos haciendo coproducciones con Iñaki, con Let’s Go, que están funcionando bien, aunque todo el mundo decía que íbamos a durar una semana y que aquello iba a terminar mal, está yendo fenomenal, hay buen rollo, se ha creado una amistad, una familia, trabajamos muy bien juntos, la verdad que huele bien. Cuando vas a un sitio o vuelves a casa y no has visto a tu madre todavía, pero el olor que viene de la cocina ya te recuerda, así que el olor ya sabe que lo que vas a comer es bueno, pues eso es lo que me pasa a mí, lo que huele, huele muy bien y sabe que lo que va a venir es muy bueno, porque el olor a lo que viene es fantástico, así que estamos encantados, emocionados y con ganas de vivir ya el mañana.

Qué le parece si cerramos esta pequeña conversación, esta pequeña charla que estamos manteniendo, con la pregunta que siempre suelo lanzar y siempre suelo lanzar para terminar estas conversaciones, y es ¿qué le pide al mundo del espectáculo en vivo?

Le pido honestidad, porque lo he dicho antes, el teatro dentro del teatro es muy complicado, es muy complicado porque al final estás trabajando con personas que todo el mundo sabe mucho, y es verdad, todo el mundo, pero no olvidemos que el teatro existe desde que existe la humanidad, que aquí todos queremos reinventar la rueda, pero es que la rueda no se inventa todos los días, y que por mucho que sepamos nosotros de todo y creemos ser los gurús de lo que sea, no olvidemos que los griegos, los romanos, hacían teatros y lo hacían sin electricidad, sin plataformas hidráulicas y no lo hacían con tantos cables y con tanta historia, y las puestas en escena eran igual o incluso más grandes de lo que hacemos nosotros.

Entonces, que seamos de alguna forma también honestos, humildes, y pido un poco a esta industria que de alguna forma intentemos entre todos aportar algo, aportar colaboración y que haya una unidad más grande para hacer una industria más grande. Cada uno puede tener intereses, puede haber una evidente y lógica competitividad en una industria, pero que haya también un consenso para poder crear, y crear unas leyes. Yo creo que eso es la gran ventaja que tiene Broadway o que tiene el West End sobre lo que tenemos nosotros, que tienen una cultura, no mejor de talento, porque no hay mejor talento que en España.

Es una de las razones de porqué yo me he quedado en España. El talento en España es brutal, yo te diría más grande que incluso en Broadway o en el West End. El talento aquí en España es absolutamente increíble, pero sí es verdad que hay falta, no tanto de formación, que también, pero hay falta de cultura, de obligaciones, de unión entre los productores, entre los que tienen espacio para recibir y para crear unas determinadas reglas de juego a la que todo el mundo se atenga. Eso es un poco salvaje ahora mismo, cada uno va un poco a sus propias reglas. Sería bueno crear reglas de calidad para que todo el mundo, aunque sea competidor, tenga unas reglas para asegurar que la calidad esté garantizada, porque para mí que haya buenos productos en Madrid no es una competencia, sino una necesidad, porque el que va por primera vez a ver un musical y le gusta, repite. Lo peor que nos puede pasar es que vayamos a un sitio, no nos gusta el musical, no repito nunca más porque la calidad no estaba. Eso es fundamental y con eso creas industrias, creas cultura, creas que haya una continuidad, una transversalidad, pero para eso necesitamos reglas de juego y que ahora mismo, por lo menos, yo no la veo y de todo lo que toco veo que no hay una regla común. Pido esto. Que intentemos entre todos crear una línea donde todo el mundo, de alguna forma, tenga una calidad mínima garantizada.

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