La Abadía presenta Rompientes, un texto del autor belga Paul Verrept, con dirección de José María Esbec y con Fernando Guallar y Rebeca Hernando como protagonistas de una coproducción del Teatro de La Abadía y Lazona
En la presentación, el director artístico de La Abadía Juan Mayorga ha señalado el interés «muy particular de La Abadía por la dramaturgia europea contemporánea que raramente llega a nuestros escenarios, como es en este caso este texto de Paul Verrept«, comenzaba. Presentamos por tanto una obra y también una literatura que nos interpela, va a agitarnos y va a suspender buenas preguntas». Rompientes está compuesta por dos monólogos. En el primero, Pleamar, una mujer cuenta cómo la llegada de unos cuerpos sin vida, de personas que huían de sus países con la esperanza de encontrar en Occidente una oportunidad, genera un abismo entre ella y su pareja. Una vida ideal, en una casa de ensueño cuyas vistas dan al mar, se transforma en algo insoportable. Cuando este monólogo ya estaba de gira, Paul Verrept tuvo la necesidad de crear una segunda parte, La huida.

El autor belga ha tomado la palabra para destacar que escribió el texto hace unos años, «por un encargo de la compañía belga SKaGeN, pero al mismo tiempo conectaba con asuntos que ocupaban mi cuerpo y mi cabeza en ese momento«. «De alguna manera sentí que este texto era un texto bisagra. Escribí el primero de los monólogos como una historia de amor, sobre todo de desamor, pero enseguida se produjo un quiebro, apareció otro tema», ha puntualizado. De hecho, las personas refugiadas tienen un papel importante en muchos de sus escritos: «Los refugiados aportan una especie de salvación, aportan muchas veces una nueva manera de mirar, una nueva perspectiva, una nueva energía, soluciones y a veces me resuelven el relato», comentaba. Así pues, «Rompientes puede verse y leerse de dos maneras: como la historia de una pareja en la que el papel de los refugiados produce un cambio o como una historia de unos refugiados que repercute en una pareja».
Sobre el proyecto
José María Esbec asume la dirección de esta propuesta que cree «es un ejercicio muy interesante porque obedece a una doble alteridad, a la que podamos tener con un semejante, como con una pareja, y luego con el otro, que en este caso es con el migrante, que puede ser alguien externo, que puede ser que me dé miedo, es decir, la otredad, y así funciona este engranaje en la pieza», comenzaba en su intervención. «La elección del texto no ha sido tanto una decisión como la urgencia que late en él. Es un texto de la carencia o ausencia de nombres, ni él ni ella tienen nombre, ni quienes llegan, que son los migrantes, son nombrados«. Para el director, el texto «es una tentativa para interpelarnos y especular sobre que cualquiera de nosotros podemos ser quienes allí se dicen», concluía.
Por su parte, Fernando Guallar y Rebeca Hernando, los intérpretes escogidos para dar vida a «estas voces» que son altavoz de dos versiones de la misma historia han compartido sus impresiones sobre su trabajo y el propio texto. Rebeca Hernando apuntaba que «el texto engancha con la víscera y que expresa con muchísima claridad los sentimientos, reales y honestos, las relaciones de una forma absolutamente preciosa, y trabajarlos ha sido algo muy bonito». Por su parte, Guallar destacaba la vigencia del tema que aborda el texto y que por tanto «llega en un momento bastante idóneo«. El actor apuntaba a lo que «parece un nuevo concepto, ‘refugiados’, que no sé si contribuye a la deshumanización. Hablamos de seres humanos que buscan un refugio, y sin embargo, el uso de ese término, o términos como migrantes, menas, les quita la identidad. Esto nos invita a una reflexión y revisión de hasta qué punto podemos desarrollar la empatía hacia estas personas, hacia lo ajeno en estos tiempos que corren que a mí, personalmente me aterra», ha concluido.
Rompientes estará en cartel del 5 al 22 de marzo en el Teatro de La Abadía y contará con un encuentro con el público el 11 de marzo tras la función.

La Abadía y la dramaturgia europea contemporánea
Desde la fundación, el Teatro de La Abadía siempre ha mirado a la creación europea para entender nuestro tiempo. Con la llegada de Juan Mayorga a la dirección artística, La Abadía quiere sacar de las sombras o del olvido a autores y autoras poco representados en nuestro país. Así hizo con George Tabori y la producción de Coraje de madre con dirección de Helena Pimenta o la programación de Viaje de invierno de Elfriede Jelinek bajo la dirección de Magda Puyo. Así, esta temporada ha tenido en sus salas a Roland Schimmelpfennig y ahora a Verrept, traducido por el coordinador artístico del teatro, Ronald Brouwer.






