La obra escrita y dirigida por Carolina África cuenta la historia de una mujer puérpera hospitalizada que se ve obligada a separarse de su bebé recién nacida en mitad de borrasca Filomena, que paralizó Madrid en tiempos de pandemia
Carolina África, Ahimsa y Jorge Kent son los encargados de dar vida a los tres personajes de esta obra, que pone en valor la importancia del cuidado
Esta obra, escrita, dirigida y protagonizada por Carolina África, es su apuesta más personal, puesto que traslada al teatro una experiencia íntima vivida durante el temporal Filomena a través de esta pieza de autoficción. «Después del parto de mi segunda hija, tuve una caída saliendo de la maternidad y estuve separada de mi bebé recién nacida y de mi hijo de dos años y medio durante diez días. Fueron días muy difíciles para mí, en el contexto de la pandemia, sin poder estar arropada por la familia y sabiendo que los seres que yo más quería estaban lejos de mi».
La directora aprovechó esta compleja vivencia para crear esta pieza teatral tan cruda como delicada. «En esa cápsula del tiempo que fue esa habitación, se dieron encuentros muy bellos. Muy feroces, pero también muy hermosos. Pedí un ordenador y allí mismo, en el mismo hospital para no perder detalle de las cosas que estaban sucediendo y empecé a escribir».
Esta mirada tan íntima marca el tono de la propuesta, que transita por diferentes códigos de manera natural. Temas tan delicados como la enfermedad o el cuidado conviven con la mitología, el lenguaje coloquial o el humor. Un reflejo de la vida, donde los límites entre los momentos buenos y los difíciles se vuelven difusos, algo complejo de plasmar en escena. «Para mí el humor es fundamental, porque me parece que es la manera de poder acceder a varias capas de la realidad a la vez y poder transitarlas desde lugares de relativizar, de poder reírte de ellos, de ver la profundidad del drama», afirma Carolina África.
La importancia del cuidado
La función pretende llevar al espectador a una época que parece haber quedado muy lejana en el tiempo, pero de la que apenas han pasado seis años. Durante la pandemia, cuando las sucesivas olas del virus marcaban el día a día, el contacto físico parecía un tabú y el cuidado de personas enfermas y vulnerables ocupaba un lugar central.
La actriz Ahimsa se pone en la piel de Teresa, una anciana con demencia senil y una cadera rota que presenta un claro contrapunto al personaje de Carolina África. Su situación vulnerable establece un cierto paralelismo con la bebé recién nacida que espera a su madre en casa, puesto que los cuidados que necesitan pueden asemejarse. Mientras tanto, esta estancia obligada hace que Teresa se sienta acompañada. En palabras de su intérprete: «No estoy sola. Y aunque no intercambiamos nada entre nosotras, el hecho de que haya alguien en la habitación me gusta».
La otra cara de esta moneda está representada por el enfermero, interpretado por Jorge Kent. Este personaje combina a varios de los sanitarios que, durante la tormenta de nieve, hicieron todo lo que estaba en su mano para ayudar. En palabras del actor: «No solo hago de enfermero, porque hago muchas otras cosas, que es lo que sucedió en esos días concretos de la Filomena, en los que muchos de los compañeros de trabajo no podían llegar a los hospitales. Entonces había falta de auxiliares, había falta de personal, les tocaba hacer de todo».
Un hospital en medio de la nieve
Pablo Menor Palomo es el encargado de firmar la escenografía y vestuario de este espectáculo, que convierte la Sala Princesa en la habitación de un hospital. Una experiencia inmersiva que comienza incluso antes de acceder al patio de butacas y que, como afirma Carolina África, «aúna poesía con la crudeza de una habitación de hospital». Esta sensación se completa con el trabajo de iluminación de Rodrigo Ortega, el sonido de Pilar Calvo, la videoescena de Davitxun Martínez y Alma Prieto-Chicken Films y la ayudantía de dirección de Laura Cortón.
El texto de Carolina África fue el ganador del Premio Barahona de Soto, Ciudad de Lucena en el año 2021. Esta propuesta cargada de vitalismo pretende poner de manifiesto lo que es importante, aun cuando se está en mitad del caos. En palabras de la autora: «te invita a ser consciente de la suerte que tienes cuando tienes lo básico: alguien a quien amar, alguien que te quiera, un hogar donde te esperan y gente con la que compartir la vida». En definitiva, aquello que hace que tengas Una buena vida.
Una buena vida podrá verse del 13 de mayo al 21 de junio en la Sala Princesa del Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional.





