Tomando como punto de partida el descubrimiento de la mano de Irulegi, construye una historia propia que se repite en diferentes épocas
Así lo presentan las compañías: «Si supiera quién soy… ¿Tú lo sabes? ¿Te gustaría saberlo? ¿Hay alguien que se haya arrepentido después de saberlo? ¿Te gustaría verte desde todos los ángulos, o es preciso un ángulo ciego? ¿Se puede reconocerse aisladamente, sin conocer el propio entorno? ¿Cómo saber, en verdad, que eres lo que eres? ¿En el espejo de sus padres? ¿De los hijos? ¿Gracias a las huellas? ¿Cómo saber quién eres si eres el que cambia constantemente en un entorno cambiante? ¿No es el teatro el mejor instrumento de excavación interior?”.
En la obra, la excavación arqueológica de un teatro lleva a desenterrar distintas capas de la historia a través de los objetos hallados y de los personajes que la recorren. Tomando como punto de partida el descubrimiento de la mano de Irulegi, construye una historia propia que se repite en diferentes épocas.
El teatro y la arqueología comparten un mismo punto de encuentro: como ciencia humana que se reinventa constantemente. Por eso, en la creación de esta obra han contado con la colaboración de arqueólogos y arqueólogas de la Sociedad Aranzadi, quienes han compartido in situ con el reparto sus técnicas, expectativas y preocupaciones en una excavación.
El resultado es una pieza representada en un escenario desnudo, donde la tecnología láser y las vídeo-proyecciones ayudan a construir espacios y jerarquizar la narración, y donde cuerpo y voz se convierten en herramientas de memoria histórica.
Sobre Artedrama y Axut!
Axut! y Artedrama mantienen desde 2010 una colaboración sólida, orientada al desarrollo del teatro vasco contemporáneo. Su trabajo se articula en torno a un euskera pleno, vivo y cargado de significado, arraigado en las palabras y acciones que el propio pueblo ha generado para nombrar y dar existencia al arte y al teatro.
Durante quince años de trabajo conjunto han defendido la idea de que el arte es generador de modelos: aquellos que permiten expresar emociones, construir identidad y cuestionar el presente. Su arte —pensado y creado en euskera— los sitúa en el mundo desde la pertenencia a lo local, dirigiéndose a su comunidad sin renunciar a una dimensión universal.
Tras producciones como Errautsak (Cenizas), Hamlet, Carta al nieto de Franco, Caballo azul y Hondamendia (La catástrofe), la compañía vuelve a escribir desde lo real cercano, guiada por la dramaturgia de Harkaitz Cano.


