La obra a partir de textos de Octavio Paz y su entorno amoroso, con dramaturgia de Jorge Volpi y puesta en escena de Rosario Ruiz Rodgers, lleva a cabo su primera fase de ensayos en el verano de La Abadía
La nueva producción propia del Teatro de La Abadía, Los amores feroces (juego escénico para cuatro amantes), se estrenará el próximo 18 de septiembre y cuenta con un reparto compuesto por Leonardo Ortizgris, Lucía Quintana, Isabel Pamo y Germán Torres, para hablar del amor, el erotismo y la sexualidad; en las diferentes etapas de la vida
En ese sentido, la actriz Isabel Pamo, que interpreta a Elena Garro, la primera mujer de Paz, señala que “aunque también es una forma de reivindicar una figura importante del realismo mágico más olvidada como es (Elena) Garro, al darle su espacio en la vida de Paz, su función en esta obra es hablarnos de las primeras etapas del amor. Encarna el enamoramiento, los celos inesperados, lo pasional… Un amor más embarrado, menos reflexivo, frente a otros personajes que aparecen en otras etapas”. Para Lucía Quintana, “aunque aún es pronto poder definir la función, porque estamos en una etapa muy temprana del proceso, muy centrados en lo físico y en zambullirnos en el universo de (Octavio) Paz, creo que la obra es una disertación sobre el amor, la búsqueda del amor, las diferentes formas de amar y también nos ayuda a pensar, también con el cuerpo, cómo amar mejor”.
En este primer periodo de ensayos los actores y Rosario Ruiz Rodgers están acompañados y acompañadas por Kateryna Humenyuk que ayuda en la exploración del cuerpo y en la palabra en movimiento. Para Rosario Ruiz Rodgers es importante recordar siempre el subtítulo de la función: “juego escénico para cuatro amantes”. En este sentido explica que “el montaje quiere poner en juego la obra de Octavio Paz: aspira a ser recreo, fiesta, festín del corpus escrito, teatralización del lenguaje”. En definitiva, que el amor tiene algo de celebrativo y de ritual, como lo tiene el teatro.

Octavio Paz y su entorno
El texto, cuya dramaturgia es de Jorge Volpi, toma como referencia el ensayo La llama doble (1993), uno de los últimos trabajos ensayísticos del Nobel y el que mejor recoge las ideas del poeta sobre el tema. Pero el amor, lo erótico, lo sexual, la sensualidad son temas que no solo atraviesan toda su poesía, sino que es de esos conceptos de donde nace y sustenta toda su obra. Fragmentos del corpus poético y ensayístico de Octavio Paz conformarán los diferentes diálogos de los intérpretes, con los que el público navegará por los amores a veces feroces, a veces sosegados, a veces salvajes, a veces calmados. Pero el dramaturgo mexicano ha hecho uso también de entrevistas en diferentes medios, textos jurídicos, cortes de radio, cartas entre Paz y su entorno sentimental, además de textos de dicho círculo. ¿Pero quién pertenece a ese entorno?
“En los años sesenta, cuando se traslada a la India como embajador de México, Paz padece los sacudimientos que lo llevan a escribir algunos de sus mejores poemas amorosos. Es entonces cuando finalmente se divorcia de Elena Garro, su gran amor de juventud, con quien ha tenido un matrimonio siempre tormentoso y quien entonces es amante de Adolfo Bioy Casares”, cuenta Volpi. “Entretanto, el poeta inicia una relación no menos agitada con la artista Bona Tibertelli, esposa del poeta André-Pieyre de Mandiargues; a la postre, ella terminará por abandonarlo por el joven pintor oaxaqueño Francisco Toledo”, continua el escritor mexicano. “Paz no saldrá de este juego de pasión, traiciones y celos hasta que, poco después, se enamore de Marie-José Tramini, con quien vivirá hasta sus últimos días”, finaliza Jorge Volpi.



