Cada vez es más habitual ver cómo pueblos pequeños, espacios naturales o incluso playas se convierten durante el verano en escenario de grandes eventos culturales, conciertos, fiestas populares o festivales de música. Pero lo que no se ve en los carteles es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los organizadores: la falta de conexión a Internet...