“La magia es la única ciencia no aceptada por los científicos, porque no pueden comprenderla”, decía Houdini. Y desde el 14 de noviembre, esa ciencia indomable cobra vida en el Teatro Marquina con “Strafalari”, de Mag Lari. Durante 90 minutos, el ilusionista mezcla humor, grandes ilusiones y complicidad con el público para transformar lo imposible en algo casi cotidiano. Y sí, merece la pena dejarse engañar. Por lo menos, esta vez.
Cuando la televisión abrió la puerta, Josep Maria Lari decidió empujarla. Desde 1994 transformó aquella visibilidad en espectáculos concebidos para el teatro, convenciendo a programadores y apostando por un formato que hoy llena salas. Esa evolución no fue casual: primero llegaron los magos televisivos que conquistaron al gran público desde el salón de casa; después surgieron salas especializadas donde el ilusionismo encontró su estética y su tempo; y, finalmente, los teatros entendieron que la magia podía ser una exhibición de gran formato con identidad propia. En ese tránsito, el barcelonés se situó en primera línea. Gracias a artistas como él, la magia dejó de ser un número aislado para convertirse en una experiencia teatral completa, capaz de competir —y convivir— con la comedia, el musical y el drama en la cartelera contemporánea.
¿Por qué él y no otro? Porque Mag Lari comprendió desde el principio que la magia no consiste solo en el truco, sino en cómo se hace y cómo se transmite. Mientras otros solo miraban la técnica, él construyó un estilo propio: elegante, carismático, irónico y capaz de convertir cada efecto en un gesto de carácter, y así lo ha venido demostrando durante más de treinta años en producciones como “Ozom”, “Splenda” o“Lari Poppins”. Ahí se forjó un sello auténtico, reconocible incluso sin ver el truco. Es, sin duda, el mejor ejemplo de la palabra showman y maestro de ceremonias, como ya demostró al frente del programa “Pura Magia”, donde muchos, incluido yo, lo descubrimos.

El título funciona como un juego de palabras que refleja con sutileza su ingenio y resume esa identidad exuberante, atrevida y ligeramente insolente que lo distingue desde sus comienzos. En el apartado puramente mágico, “Strafalari”, estrenado en 2023 y representado en más de 150 teatros y auditorios de España y Francia, despliega todo el abanico del ilusionismo contemporáneo: grandes ilusiones, mentalismo y efectos tan sugerentes como desapariciones, transformaciones, predicciones o clarividencia. Destacan particularmente sus reinterpretaciones de números clásicos, como “La caja de las espadas”, donde, con la ayuda de su asistente Pep, este desaparece y vuelve a aparecer ante los ojos del público. Y, como suele ocurrir en cualquier gran espectáculo de magia, siempre queda la sensación de querer ver un truco más, algo todavía más impactante y sorprendente.
La puesta en escena está pensada para deslumbrar en cada segundo y confirma, una vez más, la irreverencia y grandilocuencia marcas de la casa, visible también en la dirección de “Nada es Imposible” del Mago Pop. El diseño lumínico de Oriol Rufach potencia la atmósfera de cada ilusión, mientras el vestuario, cuidadosamente ideado e inspirado en Michael Jackson, incluye hasta ocho cambios que subrayan su identidad estrafalaria, extravagante y muy deliberada. La música incidental marca el ritmo, refuerza la tensión de cada número y construye una narrativa que guía a los asistentes a lo largo del show.
La participación del público es un elemento indisociable en la construcción de los números, pero el autor de “Los Secretos de Mag Lari”, “Els Viatges de Mag Lari” o “La magia de Michael Jackson” lo lleva a otro nivel gracias a su descaro y carisma. No duda en bajar a la platea, conversar con ellos y, en ocasiones, improvisar como si de un show de comedia se tratara. El humor, aunque no sea exclusivo de él —casi todos los magos lo incorporan—, se manifiesta en Lari con un don natural y un tono ácido y corrosivo. A la salida, uno de los espectadores comentaba: “Me he reído más que en algunos espectáculos que se publicitan como de humor”. Esta cercanía refuerza la complicidad y la sorpresa y consigue que cada función sea diferente.
Aunque “Strafalari” es apto para todas las edades, brilla especialmente para quienes buscan una producción de gran formato que combine magia, teatro y comedia sin perder elegancia ni ritmo. En una cartelera que apuesta por lo espectacular y lo híbrido, el show confirma que la magia —como arte escénico y no simple truco— sigue teniendo un lugar propio y necesario. Porque Lari no es solo un ilusionista: es un prestidigitador de la palabra, un malabarista de emociones y un domador del ritmo escénico, capaz de sostener la función incluso sin un truco a la vista. Y esa es, quizá, la verdadera magia.
Guión y dirección: Josep Maria Lari
Intérpretes: Mag Lari
Diseño de iluminación: Oriol Rufach
Técnico de iluminación y sonido: Oriol Rufach
Escenografía: Castellserà Màgic
Fotografía: David Ruano




