Masescena - Julio César, de Shakespeare, pone punto y final a la programación en la Antigua Universidad Renacentista de Almagro

AÑO IV  Número 166

22 OCTUBRE 2020

Julio César, de Shakespeare, pone punto y final a la programación en la Antigua Universidad Renacentista de Almagro

La compañía Hungarian Theatre of Cluj de Rumanía ha sido la encargada de poner el punto y final a la programación de la Antigua Universidad Renacentista en la 40ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Su propuesta, Julio César de Shakespeare, con dramaturgia de András Visky y dirección de Silviu Purcarete, fue seguido por un público de distintas edades dando nuevamente prueba de que el teatro en VO subtitulado no es una excusa para disfrutar de estas verdaderas obras de arte.

Un telón banco, tipo sábana, sirve como presentación y juego de los primeros minutos de la acción. Los personajes, todos vestidos de blanco, aparecen por el patio de butacas. Hasta un perro muy disciplinado, también de color blanco, forma parte del reparto. El resto de elementos pueden ser resumidos, a groso modo, en una cama, una bañera donde aparece Julio César bañándose y de la cual sale completamente desnudo, un tocador tipo camerino de actor, algunas mesas y varias sillas. Todo de color óxido sobre un fondo completamente negro.

Destacar el asesinato de Julio César al principio del tercer acto con cuyo cadáver juegan en escena de un lado para otro. Además, varios aspersores están continuamente dejando salir agua en escena, convertida en una improvisada piscina. Los actores, bajo el agua, continúan la acción. Algunos de ellos tapados con paraguas. El descanso sirvió para que el equipo técnico pudiera retirar toda el agua sobrante en escena.

Hungarian Theatre of Cluj de Rumanía ofrece otra visión pero mismo contenido del clásico de Shakespeare. Una visión más cercana en el tiempo en cuanto a lo visual. En escena Julio César habla con sus senadores por una más que surrealista video conferencia.

La interpretación de los actores es potente. Hay detrás del montaje un intenso trabajo actoral. Se mezcla la declamación al uso con la utilización de microfonía inalámbrica para realzar ciertos momentos de la obra. La iluminación, aunque sencilla, también ayuda a realzar el trabajo actoral. Las escenas no tienen mayor artificio que la palabra y la expresión corporal.

Argumento de la obra
En cuanto al argumento, Marco Bruto se une a un grupo de senadores conspiradores, bajo la creciente sospecha de que el mandatario intentaba convertir a la república romana en una monarquía bajo su poder. Lecturas tradicionales de la obra sostienen que Casio y los otros conspiradores están motivados por la envidia y la ambición, mientras que Bruto es incentivado por causas de honor y de lealtad a la patria. Otros sugieren que el texto muestra que Bruto no está menos impulsado por la envidia y la adulación que el resto.​ Uno de los pilares centrales de esta obra, es que sus personajes se resisten a ser categorizados como simples héroes o villanos.

Las primeras escenas tratan, principalmente, de las discusiones entre Bruto con Casio, y de la lucha con su propia conciencia. La marea creciente del apoyo público pone a Bruto en contra de César. Un adivino le advierte a este último que "se cuide de los idus de marzo", lo que él ignora, terminando en su asesinato en el Capitolio, a manos de los conspiradores, ese mismo día.

La muerte de César es quizás la parte más famosa de toda la obra. Dejando de lado los presagios del adivino, así como las premoniciones de su propia esposa, César es sorprendido en el senado por los conspiradores. Intercambiadas algunas palabras, Casca lo apuñala en la nuca, y los otros le secundan en la acción, terminando por Bruto. César dice en ese momento: Et tu, Bruté?, lo cual se traduce en "¿Y tú, Bruto?" – ¿También tú, Bruto? –. Shakespeare adicionó: "Entonces caiga, César", ciertamente sugiriendo que aquel no quería sobrevivir a tal acto de traición. Los conspiradores, por su parte, alegan en su defensa, que el motivo que generó su proceder fue Roma y no sus propios intereses. Una vez muerto el líder, sin embargo, otro personaje aparece en primer plano como un devoto y mejor amigo de César, Marco Antonio, quien, al pronunciar un discurso sobre el cadáver—el tantas veces citado Amigos, romanos, compatriotas, prestadme vuestros oídos... — hábilmente vuelve a la opinión pública en contra de los homicidas, al hablar en un tono más personal sobre su posición, más que la táctica racional que Bruto emplea en sus parlamentos. Marco Antonio despierta a la multitud para expulsar de Roma a los traidores.

El comienzo del cuarto acto se encuentra señalado por una riña, en la que Bruto ataca a Casio por ensuciar el noble suceso del regicidio, aceptando sobornos ("¿No derramó su sangre el noble Julio por una causa justa? / ¿Qué villano tocó su cuerpo, que lo apuñaló, / y no por la justicia?"). Los dos se reconcilian, pero ni bien se preparan para la guerra con Marco Antonio y el sobrino nieto de César, Octavio. El fantasma del asesinado se le aparece a Bruto con una advertencia de derrota ("Tu debes verme en el Filipo "). Las cosas empeoran para los conspiradores durante la batalla; tanto Bruto como Casio prefieren suicidarse antes que ser capturados.

La representación termina con un homenaje a Bruto, que sería recordado como "el más noble de todos los romanos" e insinúa la fricción entre Marco Antonio y Octavio, que caracterizará a otra de las obras romanas de Shakespeare: Antonio y Cleopatra.