Masescena - Silvia Marsó: "El sufrimiento nos hace más empáticos, más tolerantes, más profundos y más responsables"

AÑO V  Número 219

27 OCTUBRE 2021
LA ACTRIZ RECONOCE QUE NO PODRÍA VIVIR SIN LA CAPACIDAD DE PODER INTERPRETAR

Silvia Marsó: "El sufrimiento nos hace más empáticos, más tolerantes, más profundos y más responsables"

Hasta el día 10 estará Silvia Marsó en el Teatro Galileo de Madrid con la arriesgada puesta en escena que ha decidido producir y protagonizar, 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig. Una producción que a nuestra protagonista le está produciendo algún que otro quebradero de cabeza, pero también grandes alegrías. Quedó prendada de este musical de pequeño formato desde que la vio en París. Y no dudó en traerla a España convencida de que al público nacional le gustaría. Y cierto es que nadie queda impasible ante las dotes artísticas de Silvia Marsó y cómo se deja la piel en escena noche tras noche dando vida a la protagonista femenina de la novela de Zweig. He de reconocer que es muy fácil caer rendido a los pies de semejante actriz y mujer.

A la Marsó, aunque de momento no se le resisten los directores, y está trabajando con muchos de ellos y muy buenos, reconoce que le gustaría trabajar con Alfredo Sanzol y Miguel del Arco. Admira a Javier Bardem y Susi Sánchez como grandes intérpretes. Le gustaría ser recordada el día de mañana como una buena persona, es a lo único que aspira.

Las nueve de la mañana es su mejor hora porque se encuentra pletórica, feliz, y como una rosa, dispuesta a trabajar… De pequeña quería ser actriz. Y el juguete de la infancia que recuerda con más cariño es su muñeca Pepa. Después de pensar bastante, recuerda que su primera oportunidad se la dio Vicky Lussón. En una fiesta de carnaval se disfrazaría de persona normal, sin disfraz ninguno. Odia los carnavales porque se pasa la vida disfrazada. Cuando se encuentra sola ante un espejo no puede reprimir decirse a sí misma: “¡Qué mayor estás Silvia!” (risas). La sonrisa es el rasgo físico del que se siente más orgullosa, aunque ella misma no es consciente de ello. El momento de su vida en el que ha sentido mayor vergüenza es cuando se quedó en blanco en el escenario por estrés, por exceso de trabajo, y porque no dormía las horas suficientes. Se le juntaron varios trabajos a la vez, y se quedó en blanco algo así como dos minutos de reloj. En escena se le hizo eterno y el público acabó aplaudiéndole porque les dijo que “había tenido un blanco”. Lucía de Serrat es su canción preferida. Tiene miedo a la violencia y al maltrato a los seres inferiores (físicamente) como son los animales, los niños, las mujeres y los ancianos. Sería capaz de mentir por piedad, y los nervios no los suele perder. Al otro sexo le envidia la fuerza física. El hecho de la humanidad que le produce mayor admiración es la revolución francesa, y el que le produce mayor rechazo es el holocausto nazi… No utiliza los refranes, pero hay una frase que le gusta mucho: “Hoy es el primer día del resto de mi vida”. El hecho tecnológico que más le cuesta comprender es la edición de videos en Premiere. Su infierno particular es la producción teatral, es horroroso, reconoce. Le hubiera gustado ser la protagonista de la película El espíritu de la colmena, de Víctor Erice. Pasaría una noche, sin lugar a dudas, con Gandhi.

silvia marso c swett media

Silvia Marsó, que nació en Pueblo Seco, Barcelona, un 8 de marzo de 1963, es una actriz española de cine, teatro, musicales, televisión y productora teatral. Con varios premios en su trayectoria, sus últimos trabajos han sido en las series "Merlí sápere áude" y "El secreto de puente viejo". Y en teatro, en el espectáculo musical basado en la novela de Stefan Zweig, 24 horas en la vida de una mujer y El gran Mercado del mundo de Calderón de la Barca en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

A los catorce años se matricula en la Escuela de Pantomima del Institut del Teatre de Barcelona y su primera aparición en público fue en el barrio gótico de la ciudad condal con un espectáculo de calle, junto a algunos de sus compañeros de clase, entre los que se encontraban Paco Mir de Tricicle o Jürgen Müller de La Fura dels Baus. Es entonces cuando adopta su apellido artístico en homenaje al mimo francés Marcel Marceau. Su inquietud la lleva a probar suerte en distintos medios artísticos: teatro independiente, espectáculos de mimo, infantiles, de music-hall etc., siempre alternando el trabajo con clases de interpretación, canto, danza, verso, acrobacia y expresión corporal.

El 31 de julio de 1979 debuta como actriz profesional en la compañía de Vicky Lusson con la obra de Alfonso Paso, Los derechos de la mujer. En 1981 trabaja por primera vez frente a las cámaras, como presentadora y cantante en el programa de actuaciones musicales Gent d'aquí para el circuito catalán de Televisión Española. En 1984 rueda su primera película a las órdenes de Carlos Benpar, Escapada final (Scapegoat), junto a Francisco Rabal y Craig Hill y aparece por primera vez como actriz en las series: Segunda enseñanza, de Pedro Masó y Turno de oficio, de Antonio Mercero. Pero alcanza la popularidad gracias al programa de TVE Un, dos, tres..., donde además de ejercer de azafata-contable, actúa como cantante y bailarina en los números de comedias musicales que el espacio ofrece semanalmente.

24 horas 2 fotografo eduardo marco 

Trayectoria teatral

Desde 1990 rechaza importantes propuestas para presentar programas de televisión y se centra exclusivamente en su trayectoria como actriz. En el ámbito teatral ha trabajado a las órdenes de Ignacio García, Xavier Albertí, Miguel Narros, Andrés Lima, Sergio Peris Mencheta, Adolfo Marsillach, José Tamayo, José Luis Alonso, Jaime Chávarri, Amelia Ochandiano, Juan Carlos Pérez de la Fuente, Natalia Menéndez etc. Protagoniza, entre otras, las obras: 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig, (finalista como mejor actriz Premio Valle Inclán y  actriz protagonista en los Premios de Teatro Musical), El gran Mercado del mundo, de Calderón, El zoo de cristal, de Tennessee Williams premios Teatro Rojas y Eco FM como mejor actriz; Yerma de Federico García Lorca,  Casa de muñecas de Henrik Ibsen (premios Ercilla y Teatro de Rojas a la mejor actriz); Doña Rosita la soltera, de Federico García Lorca; Tres mujeres altas, de Edward Albee, junto a María Jesús Valdés (ambas candidatas al Premio Mayte de Teatro en 1995); La gran sultana, de Miguel de Cervantes en la Compañía Nacional de Teatro ClásicoHécuba, de Eurípides, que estrena en el Festival de Teatro Clásico de Mérida junto a Margarita Lozano, Blanca Portillo y José Coronado; La loca de Chaillot, de Jean Giraudoux y junto a Amparo Rivelles y Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario, de Tono y Miguel Mihura junto a Julia Trujillo y Manuel Galiana.

En Te quiero, eres perfecto, ya te cambiaré (Premio Max en 2001 al mejor espectáculo musical) volvió a mostrar sus cualidades como actriz-cantante. A partir de 2004 inicia su labor como productora teatral, estrenando seis montajes teatrales y producciendo cuatro ediciones de festivales de música y teatro; de esta faceta destacamos: Aquí no paga nadie de Darío Fo, Tres versiones de la vida de Yasmina Reza, en las que también intervenía como actriz. En 2017, estrena su primera producción de teatro musical basada en la novela de Stefan Zweig, 24 horas en la vida de una mujer en el Teatro de la Abadía, de Madrid.​ Premio Broadway World Spain 2018, mejor espectáculo musical y las nominaciones a Silvia Marsó al premio Valle Inclán 2019 y a los premios de Teatro Musical 2018, como mejor actriz protagonista.

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