A lo largo de tres lustros, la coreógrafa y bailarina ha construido una carrera artística que explora a través de la danza la identidad y la memoria, como mujer y migrante
El Mercat de les Flors de Barcelona dedica a la coreógrafa una programación expandida con tres de sus piezas
Oro negro, que podrá verse el 4 de marzo, concibe el cuerpo como territorio de memoria viva con referencias biográficas que evocan a los ancestros de la creadora
El 7 y 8 de marzo subirá a escena The Common Ground, un sexteto que aborda el cruce de linajes culturales evocando lo mítico y lo monstruoso
A Place to Dance, en cartel el 13 y 14 de marzo, es una pieza de Poliana Lima y Yinka Esi Graves que propone una celebración colectiva en la que el público también baila
Durante el mes de marzo el Mercat de les Flors de Barcelona ofrece una programación expandida sobre la trayectoria de la creadora. El día 4 podrá verse Oro negro (Premio Time Out al Mejor Espectáculo de Danza 2023), un solo a dos cuerpos con música en directo que se construye a través de la metáfora del petróleo para asociar poéticamente el proceso de excavación de un tesoro con la puesta en valor de elementos e identidades que fueron negados y excluidos en la cultura occidental hegemónica. Oro negro concibe el cuerpo como territorio de memoria viva, con referencias biográficas, familiares y comunitarias, socio-culturales y espirituales.
El 7 y 8 de marzo será el turno de The Common Ground (Premio Godot 2025 a la Mejor Intérprete Femenina de Danza), un sexteto que trabaja la relación entre diversidad y comunidad, evocando dimensiones fantásticas, monstruosas y míticas. Cuatro de los intérpretes son migrantes en España, con diferentes perfiles de migración, y dos son españoles. Cada uno de ellos tiene una herencia cultural específica y trayectorias artísticas multiculturales, con una vivencia encarnada, en sus identidades y en sus cuerpos, del cruce de linajes culturales.
Clausura la retrospectiva la pieza A Place to Dance, que podrá verse los días 13 y 14 de marzo. Es un espectáculo coregrafiado e interpretado por Poliana Lima junto a la artista británica de danza flamenca Yinka Esi Graves. El espectáculo reivindica la dimensión colectiva de la danza y su poder para crear espacios y transformarlos. Graves y Lima, con sus múltiples herencias culturales, articulan su discurso coreográfico a través del diálogo y el juego rítmico, aportando una visión del movimiento que comparte la diáspora africana, en particular de Sudámerica, el Caribe y Europa. En la pieza, el escenario se articula a cuatro bandas con las bailarinas y los espectadores compartiendo espacio.
Además de estas funciones, la creadora estrenará este año un corto documental sobre su trabajo y filosofía.
Poliana Lima
Tomando el cuerpo como objeto central de su expresión, Poliana Lima explora las posiblidades de crear una poética en escena que sea capaz de comunicarse de manera sencilla y profunda con los espectadores. Busca la belleza en lo cotidiano con obras que nacen del cuestionamiento vital acerca de la identidad (quiénes somos) y la memoria (qué nos hace ser como somos). Además, la relación entre la creación y la pedagogía es una parte fundamental de su labor como artista. Para Poliana, cada historia, cada dolor, cada belleza y fealdad es una oportunidad de celebrar a través de la danza. Porque la danza es, en sus propias palabras, “la expresión máxima del gozo de estar vivo. La vida, a través del cuerpo en movimiento, toma consciencia de sí misma y lo celebra”. El trabajo de Poliana es, en definitiva, un recordatorio de algo que los espectadores saben, pero que quizás algunos hayan olvidado.
Poliana Lima (Brasil, 1983) es coreógrafa, bailarina y docente, afincada en Madrid. Desde niña siempre quiso dedicarse a la danza y a la edad de 20 años la asumió como una parte esencial de su vida y como herramienta para hablar de la condición humana y lo misterioso de nuestra existencia. Es licenciada en Ciencias Sociales por la Universidad Estadual de Campinas y formada en ballet clásico y danza contemporánea en Sao Paulo.
En el año 2011 realiza su primera creación, la pieza corta Palo En La Rueda. Un año más tarde, comienza a colaborar con la coreógrafa lituana Ugne Dievaityte y el resultado de esa unión artística son las piezas Es Como Ver Nubes, y Flesh con las que recorren diversos festivales nacionales e internacionales tales como el Fringe Edinburgh Festival, el Spring Forward – Aerowaves, el Dansa València, el Festival New Baltic Dance, la Ventana de La Danza (Madrid en Danza) y en el Theatre Korzo.
En 2013 es invitada a participar en el proyecto europeo ‘Performing Gender’ y crea la performance Cuerpo-Trapo para el Museo de Arte Contemporáneo de Zagreb, Croacia. En 2014 llega Atávico, su primer ensemble, que es galadornado con el primer premio en el XXVIII Certamen Coreográfico de Madrid, además del premio del Público, el premio de la Crítica, la Beca Dance Web 2015 (Impulstanz Viena).
En 2017, Poliana Lima estrena su solo Hueco en los Teatros del Canal de Madrid y en el Festival BAD Bilbao, y en junio de 2018 empieza su gira nacional e internacional. Es artista asociada del Centro Conde Duque de Madrid entre 2018-2020 donde presentó Aquí, Siempre.
Su pieza, Las cosas se mueven pero no dicen nada, seleccionada para Aerowaves 2021, se estrenó en septiembre de 2020 en los Teatros del Canal. En junio de 2021 se presentó en París, en el Festival Camping del Centro Nacional francés de la Danza y sigue su gira por Europa. En 2022 estrenó Oro Negro en el 40 Festival de Otoño de Madrid. Actualmente compagina su labor como docente en su estudio EspacioTiempo, en Madrid, junto a Lucas Condró, mientras prepara sus próximos proyectos: A Place to Dance en colaboración con la coreógrafa, investigadora y bailaora Yinka Esi Graves con el apoyo del Teatro Central, Sevilla y del Mercat de Les Flors, Barcelona, así como una colaboración con el artista visual Manuel Conde (Radiante Light Art Studio) que se estrenará en septiembre de 2026.



