Constelaciones habla sobre el amor en el universo cuántico donde cada decisión modifica el futuro de sus protagonistas
La obra de Nick Payne, versionada y dirigida por Sergio Peris-Mencheta cuenta con un elenco de músicos - intérpretes que intercambian sus papeles y hacen una función diferente cada día
El montaje ofrece una versión diferente cada noche. El elenco está conformado por tres actrices (Paula Muñoz, María Pascual y Clara Serrano) y tres actores (Jordi Coll, Diego Monzón y David Pérez-Bayona). Cada función combina una pareja distinta, que se sortea delante del público generando múltiples interpretaciones de una misma historia. En palabras de Sergio Peris-Mencheta, se trata de «la posibilidad de contar un millón de historias a la vez, atravesada por universos posibles, por bifurcaciones, por versiones simultáneas que solo se vuelven “realidad” cuando una de ellas colapsa ante nuestros ojos. Puede ser la historia de un hombre y una mujer, pero también la de dos hombres y dos mujeres. La función de hoy, de ayer y de mañana por tanto serán diferentes, pues el elenco será distinto».
La idea de los múltiples universos se traslada cada noche al escenario donde un sorteo que se realiza antes de la función decide entre tres parejas, cuál de ellas protagonizará esa noche el espectáculo y cuáles estarán tocando en la banda ubicada en el escenario. De este juego surgen 30 posibles combinaciones de parejas y si incorporamos las diferentes bandas sonoras alcanzarían las 120 posibles funciones diferentes
Los dos intérpretes escogidos al azar relatan la historia de amor mientras que los restantes, junto a un maestro de ceremonias (Ester Rodríguez o Litus Ruiz), se convierten en músicos para acompañarlos con una banda sonora en directo.
Una escenografía que se transforma delante del espectador
La idea del multiverso atraviesa Constelaciones de principio a fin. De estructura fragmentada y poética, la obra convierte una historia de amor en un viaje por realidades paralelas que incluyen la convivencia, la infidelidad, enfermedad, la muerte y el destino. Uno de los núcleos dramáticos es el diagnóstico de un cáncer cerebral en X, que introduce un nivel profundo de vulnerabilidad y decisión. La variedad de desenlaces muestra la fragilidad y belleza de la vida a través de la coexistencia de posibilidades.
La puesta en escena apoya la idea de los multiversos. La escenografía de Javier Ruiz de Alegría se despliega sobre una plataforma circular y giratoria, que rota en ambos sentidos y a distintas velocidades, subrayando la idea de tránsito entre universos. Un espacio escénico frío y prácticamente transparente que contrasta con la calidez del ambiente que envuelve a la banda. La iluminación de Ion Anibal, el vestuario de Elda Noriega AAPEE y la coreografía de Amaya Galeote completan un paisaje escénico que se transforma ante los ojos del espectador.
La dirección musical, pieza clave en la experiencia de cada función, está a cargo de Joan Miquel Pérez y Litus Ruiz, con arreglos vocales y dirección coral de Ferran González y sonido de Benigno Moreno. Litus Ruiz, que también ejerce de maestro de ceremonias en la función, explica que hay cuatro estilos musicales muy distintos y que se alternan en cada función: country, soul, pop y «una canción más de boda». La manera de componer cada banda sonora fue coral: «Sergio [Peris-Mencheta] me propuso crearlo con todo el equipo en los talleres musicales. Lo hemos hecho entre todos. Yo he recogido todas las ideas y lo he llevado a un lugar concreto».
El director apunta a que todos los elementos del montaje nacen de la necesidad de experimentar, tanto con el elenco, como con la música y el escenario. «Quería llevar al límite esa virtud irrepetible del teatro: que está vivo. Que cada función cambia porque cambia quien la hace… y porque cambia quien la mira. Aquí el público no es un testigo: es parte del experimento. Y esta noche, la versión que existe es la que estamos a punto de observar juntos», concluye.
Constelaciones, aclamada en el Royal Court Theatre de Londres y en Broadway de Nueva York, se convirtió rápidamente en un fenómeno internacional en el que fue nominada a los Premios Oliver y distinguida como Mejor Obra por el Evening Standard Theatre Award. La versión del montaje que dirige Peris-Mencheta podrá verse en la Sala Grande del Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional del 6 de febrero al 29 de marzo de 2026.




