Dos adolescentes están solas en clase mientras sus compañeros disfrutan de una obra de teatro. Podría parecer que están castigadas, pero no: han decidido refugiarse allí porque son sordas y la obra no es accesible para ellas. Pero en lugar de dejarse dominar por el aburrimiento y el desánimo, optan por echar a volar su imaginación jugando a interpretar Bodas de sangre y otros textos de Federico García Lorca, poeta que representa a quienes han sido históricamente silenciados, como ellas. Grito, boda y sangre no solo es un homenaje al poeta, sino también una declaración de intenciones: la de dos jóvenes que han crecido sin referentes y se rebelan contra una realidad que amenaza sus posibilidades de desarrollo, su acceso a la cultura y su felicidad futura. Con texto de Iker Azkoitia, dirección de Ángela Ibáñez Castaño y dirección asociada de Julián Fuentes Reta, esta producción del Centro Dramático Nacional podrá versedesde el 23 de enero al 1 de marzo en el Teatro María Guerrero...