La Abadía presenta Rompientes, un texto del autor belga Paul Verrept con dirección de José María Esbec y cuenta en el reparto con Fernando Guallar y Rebeca Hernando, en una coproducción del Teatro de La Abadía y Lazona
Rompientes está compuesta por dos monólogos. En el primero, Pleamar, una mujer cuenta cómo la llegada de unos cuerpos sin vida, de personas que huían de sus países con la esperanza de encontrar en Occidente una oportunidad, genera un abismo entre ella y su pareja. Una vida ideal, en una casa de ensueño cuyas vistas dan al mar, se transforma en algo insoportable. Cuando este monólogo ya estaba de gira, Paul Verrept tuvo la necesidad de crear una segunda parte, La huida. No quería que existiera “la buena” y el “malo”, pero él mismo reconoce que no lo consiguió: “En las dos historias, el hombre me provoca todavía más rechazo que la mujer”, sostiene el autor; pero lo que sí ha conseguido es dar “un color más positivo al papel del refugiado, que en la segunda parte es alguien que aporta un impulso nuevo e incluso salvación”, matiza Verrept.

Sobre el proyecto
José María Esbec asume la dirección de esta propuesta en la que cree «que el punto de partida es la visceralidad, también la parte emocional y la propia racionalidad«. Elementos que complementan el tema central en el que Esbec pone «énfasis y mucha fuerza y que tiene que ver con la realidad de la inmigración, con lo que está pasando». Para el director, hemos llegado a un punto en que «la vemos y no empatizamos». A partir de ahí, el trabajo se desarrolla con unos personajes sin nombre, que más bien «son voces» que se arriman más al trabajo del actor y de la actriz. En este caso, Fernando Guallar y Rebeca Hernando son los intérpretes escogidos para dar vida a «estas voces» que se convierten en altavoz de dos versiones de la misma historia.
«La pareja en sí es fundamental para entender el statu quo del que parte la obra para ver qué se ha roto y cuál es el conflicto entre los dos», afirma Guallar. El acontecimiento crucial que pondrá contra las cuerdas el vínculo emocional entre uno y otra sucede con la llegada de unos cuerpos sin vida a la orilla, frente a la casa que habitan. «Es un tema terrible, es un tema que nos toca, que nos remueve, nos obliga a tomar una posición de lo que sentimos frente a esto», asegura Rebeca Hernando. De hecho, estos acontecimientos hacen «que la persona que sientes con la que estabas fusionada deja de ser para ti», asegura Hernando.
Rompientes estará en cartel del 5 al 22 de marzo en el Teatro de La Abadía y contará con un encuentro con el público el 11 de marzo tras la función.

La Abadía y la dramaturgia europea contemporánea
Desde la fundación, el Teatro de La Abadía siempre ha mirado a la creación europea para entender nuestro tiempo. Con la llegada de Juan Mayorga a la dirección artística, La Abadía quiere sacar de las sombras o del olvido a autores y autoras poco representados en nuestro país. Así hizo con George Tabori y la producción de Coraje de madre con dirección de Helena Pimenta o la programación de Viaje de invierno de Elfriede Jelinek bajo la dirección de Magda Puyo. Así, esta temporada ha tenido en sus salas a Roland Schimmelpfennig y ahora a Verrept, traducido por el coordinador artístico del teatro, Ronald Brouwer.




