El Camino de Santiago sirve a María Goiricelaya y Ane Pikaza, La Dramática Errante, como telón de fondo para hablar de una historia de superación, cuidados y despedidas. Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán es una función, escrita por Goiricelaya, que habla del acompañamiento y del buen morir pero desde una mirada compasiva y amable
«Este espectáculo que presentamos en La Abadía se estrenó en enero de 2025 y ha estado en muchas plazas después de haber sido recibido con entusiasmo y muchos aplausos» comenzaba Juan Mayorga. El director artístico de La Abadía ha aprovechado su intervención para señalar el protagonismo del Camino Santiago en este montaje y sus «imágenes extraordinariamente atractivas y absorbentes». Asimismo, Mayorga ha querido destacar la función en euskera que tendrá lugar el próximo 26 de febrero: «Queremos que en Teatro de La Abadía se escuchen todas las lenguas del Estado. Creemos que para amarlas y respetarlas hay que pronunciarlas y escucharlas».
Sobre el proyecto
«Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán habla de cómo queremos morir, sobre ¿qué es eso del buen morir?, y consecuentemente habla también de cómo queremos vivir, de cómo vivimos nuestra vida teniendo presente nuestra finitud, pero desde un punto de vista muy vitalista, muy lleno de humor y una profunda reflexión compartida», afirmaba la dramaturga y directora de escena María Goiricelaya en su intervención. Goiricelaya ha destacado también la importancia de dónde se enmarca este proyecto dentro de La Dramática Errante, fundada en 2021, gracias a la cual «hemos hecho de nuestra forma de crear, nuestra forma de vivir y habitar el mundo y nuestra forma de compartir aquello a lo que nos sentimos llamadas que es a esta conexión profunda con el público y con lo humano».
Por su parte, Ane Pikaza, cofundadora de la compañía e intérprete en la obra, ha resaltado que el título alude a una frase que su tío escribió «cada año desde que enfermó hasta que murió como si fuese una especie de testamento y esta frase resumía muy bien el tono de la propuesta». A partir de ahí, dentro del programa de Residencias Dramáticas del Centro Dramático Nacional en 2021, María Goiricelaya escribió el texto, «con esa capacidad que tiene ella de hacernos trabajar sobre aquello que nos interpela, que nos preocupa y nos ocupa», añadía Pikaza. El resultado es «una obra que habla de las ausencias con unos personajes que, si bien no son muy complejos, pero sí cercanos, afrontan la llegada de la enfermedad simplificando todo para ir a la esencia de ese conflicto».

Sobre el proceso creativo
La Dramática Errante tiene su base creativa en el texto, pero también en lo colectivo, la reflexión conjunta, los puntos de vista de los diferentes miembros son importantes en todos los procesos, pero especialmente en este. Precisamente, Egoitz Sánchez, intérprete de la propuesta, ha señalado el modo en que María Goiricelaya «invita a trabajar muchos personajes y como en esta obra, en concreto, nos ha propuesto nuevos retos que acogemos con alegría y disfrutamos mucho, como trabajar nuevos acentos o aprender a tocar intrumentos».
Durante la creación se ha trabajado de «una manera muy lúdica, muy familiar y siempre reivindicando la cocreación», añadía Sánchez, y todas las personas del equipo creativo descubrieron diferentes maneras de vivir la vida y de vivir la muerte, la propia y la ajena, y, en cierta medida, lo que es el Camino de Santiago para cada una de ellas. De hecho, para la propuesta, grabaron el recorrido real del camino y, así, la dramaturgia escénica y la audiovisual se fue fundiendo en un montaje en el que se reflexiona sobre un tema de cierta gravedad, pero poniendo el foco en los cuidados, el humor, construido de una manera tierna, para que espectadores y espectadoras puedan salir con las ganas de seguir pensando sobre el buen morir y qué es acompañar a un ser querido en el fin del trayecto de su vida.
Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán se podrá ver del 19 de febrero al 8 de marzo en el Teatro de La Abadía y contará con un encuentro con el público el 4 de marzo tras la función. El 25 de febrero, La Abadía también ofrece una función accesible que contará con audiodescripción, sobretitulado y ayuda auditiva. Asimismo, el propósito de La Abadía por dar cabida a la diversidad lingüística de nuestro país en la programación, el jueves 26 de febrero, la función será en euskera, con sobretítulos en castellano. Además, tanto María Goiricelaya como Ane Pikaza impartirán el taller de creación escénica y dramaturgia: «Manual de supervivencia dramática«, del 20 al 22 de febrero.





