Cesar Martínez inició el acto agradeciendo la presencia de los medios y su labor como difusores del teatro y la cultura. Del mismo modo, dio las gracias a la compañía y felicitó a sus miembros por empezar la exhibición de la obra con muchas de las funciones ya agotadas. En efecto, el espectáculo ha despertado una gran expectación entre el público, generando una dinámica de preventa del todo extraordinaria; algo comprensible dado que la producción cuenta con dos grandes figuras de la interpretación como son María Barranco e Imanol Arias.
Imanol Arias confesó que, ya desde el primer momento, el proyecto le atrajo por su inteligencia y elegancia: «Vengo de un recorrido largo: casi un año en Buenos Aires y cerca de 100.000 espectadores. Desde el principio, cuando acepté la función, hubo un «pellizco» con la propuesta: por qué me atraía algo tan diferente a lo que había hecho hasta entonces. El descubrimiento fue que la obra tiene una gran inteligencia, construida a partir de escenas breves. En escena, a menudo tienes la sensación de que el texto es un elogio de la palabra precisa, una reflexión sobre cuánto tiempo somos capaces de mantener la atención. Hilarante— que, bajo la dirección de Claudio, exige una precisión casi chéjoviana: no se puede modificar ni una sola réplica. Esta exactitud hace que el texto funcione con una gran eficacia escénica».
Según el actor, la obra cuestiona ideas habituales sobre la pareja, la comunicación y si una relación basada en la honestidad y sinceridad absoluta es ventajosa o no. «La sinceridad no está sobrevalorada; lo que lo está es la repetición mecánica de discursos. Convivir implica hablar, pero también entender la mecánica de la relación: el amor no es único ni eterno. Él, a pesar de definirse como progresista, es más conservador; ella, en cambio, es imprevisible. Porque nos dimos porque nos preguntamos y nos preguntamos lo que se pregunta: amamos.”
Sin embargo, la pieza aborda también temas de impacto social como el sida, los tratamientos actuales, las relaciones, la ideología o la gestación subrogada, sin plantearlos como debate, sino incorporándolos al discurso, dotando al texto de una profundidad que va más allá de las comedias convencionales. «Genera momentos de reflexión colectiva: la posibilidad de sostener una opinión y, al mismo tiempo, mantener reservas, de ejercer un pensamiento crítico en un contexto social marcado por la inmediatez y la falta de reflexión. Éste es uno de sus valores como comedia.»
Arias alabó todo el proceso de ensayos, asegurando que el ambiente de investigación ha sido fundamental para conseguir un buen resultado escénico: «El proceso de trabajo ha sido muy libre, sin asesoramiento externo. Para mí, ha sido fundamental el trabajo con María: una actriz de una gran luz y precisión, que entiende que el teatro no se puede improvisar todos los días. La máxima honestidad con el espectador es repetir la función con la misma exactitud cada vez. Para mí, que no venía de la comedia, ha sido un aprendizaje esencial.”
El espectáculo, además, formará parte de Ninguna butaca vacía, la iniciativa que busca llenar todos los teatros de Cataluña y que, este año, en su tercera edición, se celebraró el sábado 21 de marzo:
«Iniciativas como «Ninguna butaca vacía» apuntan hacia una idea esencial: el teatro debería formar parte de la cotidianidad, como el pan. Compartir un espectáculo debería ser un acto habitual, especialmente en una sociedad cada vez más individualizada», afirmó el actor.
Por su parte, María Barranco, partenaire escénica de Arias, se confesó muy ilusionada por haber agotado muchas de las localidades antes de estrenar. «Es fantástico que haya tantas entradas vendidas. Es un placer poder estar aquí. A mí, con esta función, se me ha aparecido la virgen: es un regalo. La haría gratis, porque la disfruto muchísimo, tanto con la función como con mi compañero de viaje.»
La actriz reconoce que la propia temática de la obra le ha hecho reflexionar, haciéndola cambiar de parecer en cuanto a actitudes o maneras de encarar las relaciones en su vida cotidiana: «Con esta obra he aprendido a callar, a morderme la lengua a veces, porque no todo es blanco o negro: hay grises, y esto es muy importante en la vida. Lo bonito de esta pareja es que más que discutir, dialogan. Y sobre todo, que siempre hacen cosas juntos: disfrutan de todo, incluso cuando tanto se pelean. El público se siente muy identificado. Nos han dicho cosas como: «mi marido es clavado a ti». Y el mejor comentario, al terminar la función, es: «la volvería a ver mañana mismo», porque se reconocen.
Barranco también agradeció compartir un proyecto como éste con dos profesionales como Imanol Arias y Claudio Tolcachir que, con su buen hacer, le han hecho sentirse muy cómoda durante todo el proceso de creación: «Cuando conocí a Imanol, él ya era Imanol Arias y yo era una niña que acababa de llegar de Málaga. Hemos tenido épocas de vernos mucho y otras menos, pero este reencuentro ha sido fantástico. De alguna manera, como en la obra: ambos hemos vivido muchas cosas y nos hemos encontrado muchas cosas y nos hemos encontrado muchas cosas y nos hemos encontrado muchas cosas y nos hemos encontrado en muchas cosas. el rato tocándonos y besándonos, y si no tienes complicidad con la otra persona, se haría muy difícil. La mano de Tolcachir es extraordinaria».
Mejor no decirlo se representará hasta el 12 de abril, en el Teatro Goya de Barcelona.
MEJOR NO DECIRLO
Hasta el 12 de abril de 2026
TEATRO GOYA
Sinopsis
Imanol Arias y María Barranco protagonizan una comedia que ha agotado entradas en cuatro países.
Él (Imanol Arias) y Ella (María Barranco) son un matrimonio que llevan muchos años juntos. Su fórmula, imbatible: saber cuándo hay que hablar y cuándo es mejor callar. Pero, ¿qué pasaría si, por una vez en la vida, se plantearan decirlo todo, absolutamente todo? Mejor no Decirlo es una comedia deliciosa en la que todos nos veremos reflejados. Sobre todo aquellos a los que no nos gusta que nos hablen cuando estamos interrumpiendo.





