La andadura del Teatro Español comienza cuando las Cofradías de la Sagrada Pasión y la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad compran en 1582 en la calle Príncipe un traspatio o trasfondo de una casa particular (que es el terreno baldío dedicado a los animales domésticos). De ahí su nombre generalizado de Corral del Príncipe, al ubicarse en dicha vía.
Sobre el aspecto físico del Corral, en el Archivo de la Villa de Madrid se conserva una planta levantada por el arquitecto Pedro de Ribera en 1735. Si se consulta el plano del Teatro Español, se aprecia que la estructura actual coincide con el plano realizado por Pedro de Ribera. Sorprende ver que la ubicación del escenario es exactamente la misma en ambos planos.
En 1744 se derribó el Corral del Príncipe y, en ese mismo solar, se levantó un nuevo teatro, que quedó inaugurado en 1745 con el nombre de Coliseo del Príncipe. Fue construido como un teatro a la italiana por Juan Bautista Sachetti, arquitecto mayor de Madrid, con la colaboración de Ventura Rodríguez.
En 1802 se produce un gran incendio y queda en pie solamente la estructura exterior del teatro. Juan de Villanueva, arquitecto del Museo del Prado, fue el encargado de realizar los nuevos planos, incorporando una ampliación del escenario y la fachada que hoy conocemos, con balcones y un frontón triangular, típico del neoclásico. La ornamentación interior siguió el estilo decorativo de los tiempos de Carlos IV, según los modelos de El Pardo, Aranjuez o el Palacio Real. El teatro, reedificado en el mismo lugar que el anterior, quedó terminado en 1807.
En 1849, durante el reinando de Isabel II, el Corral del Príncipe se convierte en Teatro Nacional y pasa a llamarse Teatro Español. El Ayuntamiento de Madrid recuperó su propiedad en 1851, conservando el nombre hasta nuestros días.
A lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, se sucedieron numerosas reformas y ampliaciones, hasta que, en 1995, los arquitectos Andrés Oñoro y Enrique Ortega llevan a cabo la ampliación más importante del teatro, que albergará una sala de ensayos, una biblioteca, una cafetería y una sala de exposiciones, además de oficinas y almacenes.
Acercarse al Teatro Español es entrar en un edificio único, no solo en cuanto a su historia, sino también a su vida, sus anécdotas y, cómo no, su actualidad. En él encontramos dos espacios destacados: la Sala principal y la Sala pequeña.
La Sala principal, con 735 localidades de perfecta visibilidad, dispuestas en tres pisos, con una prodigiosa acústica. En sus tablas vieron por primera vez la luz las obras de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón, Duque de Rivas, Zorrilla, Pérez Galdós, Unamuno, Valle-Inclán, Benavente, los Machado, García Lorca, Mihura o Buero Vallejo, entre otros. En ella se encuentra el Palco del Rey, situado a la derecha del público en la boca del escenario, con acceso por el ascensor real, de principios de siglo, en perfecto estado. Por su parte, el Palco del Alcalde se sitúa a la izquierda del público, en la boca del escenario.
La Sala pequeña, ubicada en el antiguo Café del Príncipe, se convirtió en 2006 en una sala de teatro de unas 110 localidades, que varían según la disposición de las gradas, pudiendo adoptar distintas configuraciones: a una, dos, tres o, incluso, a cuatro bandas.
Otros espacios con encanto del Teatro Español son: El Salón de Té, donde existe un “reloj-ascensor” de principios de siglo y es utilizado para realizar actos institucionales. El Salón Tirso de Molina, que en su origen fue el saloncito privado donde los primeros actores y actrices recibían a sus allegados y que ahora se emplea, debido a su belleza, para realizar entrevistas y fotografías a los artistas. El Parnasillo, un lugar especialmente recordado porque en él los dramaturgos se reunían con la compañía para hacer la primera lectura de la obra. Este último espacio se decoró en 1929 con una valiosa colección de retratos de artistas y literatos, única en su género, realizada por el pintor José Sánchez Pescador. Finalmente, el espacio Salón de los balcones, situado encima de la Sala pequeña, es una sala con infinidad de usos, que en estos momentos sirve para exhibición de obras de teatro de pequeño formato.
Desde su primera representación el 21 de septiembre de 1583, cuando aún no estaban hechas “ni gradas, ni ventanas, ni corredor”, como relató el cronista de la época Casiano Pellicer, por el escenario del Teatro Español han desfilado infinidad de artistas de las más diferentes disciplinas y ha sido regido por diversas personalidades del mundo escénico, como Isidoro Máiquez, Julián Romea, Rafael Calvo, Benito Pérez Galdós, Jacinto Benavente, Cayetano Luca de Tena, Miguel Narros, Juana de Orozco, Petronila Jibaja, Águeda de la Calle, María Guerrero o Margarita Xirgu.
En la actualidad, Teatro Español está regido por Eduardo Vasco, sucediendo a Natalia Menéndez. Anteriormente, pasaron por el cargo directores figuras como José Luis Alonso, José Luis Gómez, Adolfo Marsillach, Gustavo Pérez Puig, Mario Gas, Juan Carlos Pérez de la Fuente o Carme Portaceli.


