La sala Plot Point se convirtió en un espacio de creación compartida donde el sonido y el color dialogaron enriqueciéndose mutuamente. La guitarra de Diego Molina trazó la arquitectura musical de la noche; la voz de Manuel Márquez de Villamanrique expandió la emoción con matices poéticos y jondos; y, al ritmo de los sones, el lienzo de Ana Beltrán Porcar comenzó a respirar color con cada compás.
Esta fusión de disciplinas, comparte un proceso creativo abierto. Las pinceladas surgían como respuesta al pulso flamenco, creciendo con cada silencio, con cada quiebro de voz. La guitarra y sus melodías evocan el nacimiento de cada pincelada. Color y música se entrelazaban en tiempo real, generando una obra efímera y vibrante que mantuvo al público en una escucha atenta y emocionada que involucra todos los sentidos. Además, rodeados de amistades, también contaron en el escenario con compañeros como Antonio Niño y Alejandro Villamayor entonando la rumba de Petrer.
Con esta primera presentación en Madrid, “Flamenco de Colores” consolida su trayectoria y amplía su recorrido escénico, reafirmando la fuerza de una propuesta que continúa recorriendo distintos espacios, llevando a la capital una propuesta que rompe fronteras entre disciplinas y reivindica la creación como acto vivo. Música, gesto y cromatismo se fundieron en Plot Point en una velada donde el arte es emoción compartida, conectando con públicos diversos a través de la unión entre tradición y contemporaneidad.




